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Teruel existe... ¡y está de moda!

Hace 15 años, cuando Teruel lanzó su grito de guerra para hacer saber a todos que la provincia del sur aragonés seguía existiendo aunque el gobierno no se acordara de ella, quedó claro que a personalidad no le ganaba nadie. Hasta entonces había quien sólo conocía de ella la famosa historia de los amantes de Teruel. O la Semana Santa de Calanda y el sonido de sus tambores. Pero el movimiento ciudadano que se desencadenó entonces ayudó a recordar que Teruel tenía una larga lista de atractivos menos conocidos entre los que el turismo auténtico, sin botox ni ácido hialurónico, jugaba una baza de las formidables.

Es una de las razones de que se haya dado la vuelta a la tortilla: si hace década y media los turolenses organizaron una buena para que nadie los borrara del mapa, hoy esta provincia está de moda. Entre otras razones porque cada vez se valora más lo genuino, los espacios abiertos donde no hay que hacer cola para todo y una tradición gastronómicadigna de los paladares más exigentes. Y en esas tres cosas Teruel juega en la liga de los grandes. Os dejamos unos cuantos imprescindibles que toca no saltarse si vais por allí.

Al aire libre: paisajes y monumentos naturales

Para los amantes de montañas, valles, parques, paisajes protegidos y demás enclaves naturales, Teruel tiene mucho que ofrecer. Entre otras cosas porque más del 35% de la superficie de la provincia está protegida medioambientalmente debido a su valor. Así que la elección ya depende de cada uno: el Parque Geológico de Aliaga, el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, la Reserva Natural de la Laguna de Gallocanta, la Laguna del Cañizar, las Grutas de Cristal, el nacimiento del río Pitarque... Lo dejamos aquí para no resultar cansinos, pero la lista continúa...

La ruta mudéjar

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, dicen los estudiosos de este estilo que el mudéjar turolense es tan singular que una única visita a la provincia de Teruel se quedaría corta. Si no hay más remedio, una opción es visitar únicamente la capital, donde los ejemplos de arte mudéjar están concentrados en la Catedral de Santa María y las iglesias de San Pedro, el Salvador y San Martín. Pero si hay tiempo y ganas de coger el coche, la ruta mudéjar que pasa por localidades como Montalbán, Muniesa, Peñarroya de Tastavins o el valle del Jiloca es una buena excusa para recorrer parte de la provincia.

Turismo gastronómico: jamón, trufas y otras delicatessen

¿Alguien haría ascos a una tostada de jamón de Teruel con aceite de oliva del Bajo Aragón, un buen ternasco, un guiso con azafrán del Jiloca, un arroz con trufa negra de Sarrión, una tapa de buen queso de Teruel, y de postre, melocotones de Calanda? La ‘carta’ de productos de esta provincia es larga y, sobre todo, riquísima, así que los amantes del turismo gastrónimo tienen aquí un filón. ¿Dónde sentarse a la mesa? Pues los asadores de Terueltienen fama de mimar a todo comensal que se precie, así que no hay mucho peligro de meter la pata. Si se prefiere el tapeo o las raciones, los establecimientos alrededor de la plaza del Torico, en la capital, lo sirven bueno, bonito y barato.

El rincón de los dinosaurios

No es casualidad que fuera en esta provincia donde se decidiera levantar Dinópolis, el complejo paleontológico más grande de Europa donde pequeños y no tan pequeños podemos aprender lo que nos plazca acerca de los dinosaurios que habitaron estas tierras. Según los paleontólogos, Teruel es una de las zonas más destacadas en cuanto a variedad y singularidad de hallazgos paleontológicos. Entre ellos, el del Turiasaurus riodevensis, considerado hasta el momento el dinosaurio más grande hallado en Europa. Por eso los amantes de los gigantescos reyes de la Tierra que paseaban a sus anchas por aquí hace millones de años están de enhorabuena. Además de Dinópolis, el Parque Paleontológico de Galve o el Museo Paleontológico de la misma localidad son buena opción.

El Mausoleo de los Amantes

No pasaron a la posteridad como los amantes más listos de la historia, pero inspiraron decenas de obras en distintas épocas históricas. Tanto que quien no haya oído hablar de ellos seguramente tiene algo de extraterrestre. En honor a la desafortunada pareja se inauguró hace una década un mausoleo que repasa las circunstancias de vida del siglo XIII -cuando ocurrió la trágica historia-, la trama que fue motivo de debate a lo largo de varios siglos y la influencia de este romance en el arte antes de dar paso al mausoleo en sí. Un regalo para fans del romanticismo radical.


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