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Las nueve plazas más espectaculares de España

Hay quien dice que los españoles son muy parecidos a sus plazas, y puede que tengan algo de razón: la mayoría son bulliciosas, abiertas, divertidas y llenas de movimiento. Cada día acogen a miles de visitantes desde que a finales de la Edad Media empezaron a ser seña de identidad de cada localidad, cada una con su personalidad: las hay imponentes, modestas, majestuosas, sencillas, monumentales... Por eso no resulta nada fácil escoger las nueve más espectaculares de España. Queda claro que todas tienen su aquel. En nuestro ránking, estas son las que acumulan más encantos. 

Plaza de España de Sevilla

Una de las más originales por no tener forma circular ni cuadrada sino ovalada, y también una de las que se lleva más votos cuando se trata de elegir la plaza más bonita de España. Con un canal que atraviesan cuatro puentes, otra de sus originalidades es que en sus bancos aparecen representadas todas las provincias de España. Ideada por el arquitecto sevillano Aníbal González, fue el proyecto más emblemático de la Exposición Iberoamericana de 1929. Alfonso XIII se encargó de colocar la primera piedra y cuentan que cuando en 1928 acudió a esta plaza para cerrar varios asuntos relacionados con la construcción de pabellones se quedó un buen rato contemplando la estampa hasta que finalmente dijo: "Señores, yo sabía que esto era bonito, pero no tanto".

Plaza Mayor de Madrid

Tiene una larguísima historia a sus espaldas: desde que en el siglo XVI Felipe II encargara su remodelación, ha sufrido tres grandes incendios, otras tantas reformas (una de ellas ordenada por Felipe III en el XVII) y acogido centenares de eventos, desde mercados de todo tipo hasta corridas de toros pasando por autos de fé y hasta ejecuciones públicas. Son pocos los que han pasado por Madrid sin darse una vuelta por esta plaza cerrada por edificios porticados con 237 balcones que está llena de rincones tan genuinos como la Casa de la Panadería, el Arco de Cuchilleros, donde antiguamente se ubicaban los talleres del gremio de cuchilleros que suministraban a los carniceros afincados dentro de la plaza, la Casa de la Carnicería... 129 metros de largo por 94 de largo que esconden todo un particular microcosmos.

Plaza Mayor de Salamanca

Dicen que es una de las joyas más espectaculares del barroco en nuestro país, razón suficiente para que sea de las plazas más conocidas de España. Pero también tiene otros muchos encantos: los 88 arcos de medio punto, el pabellón de las Casas Consistoriales, las fachadas... Unamuno, que acudía con frecuencia a la terraza del Café Novelty que da a la plaza, en donde organizaba sus tertulias, decía que se trataba de un cuadrilátero irregular pero “asombrosamente armónico”. Unas décadas después, a mediados del siglo XX, esta plaza se convirtió en el punto de encuentro preferido por los jóvenes, que tenían por costumbre pasear en una dirección si eran hombres y en la contraria si eran mujeres para así poder mirarse al cruzarse. Fue encargada al maestro Alberto Churriguera hace casi tres siglos.

Plaza Mayor de Almagro

Para los amantes de la sencillez esta plaza suele estar entre sus preferidas.  Lo más característico de ella son sus soportales con 85 columnas en piedra sobre las que descansan las gruesas zapatas y vigas de madera pintadas de almagre, además del doble piso de galería cerrada por un acristalamiento de estilo centroeuropeo. Esas galerías, antes abiertas, sirvieron durante décadas como tribunas para actos públicos. Desde ellas se veían las corridas de toros que acabaría prohibiendo Carlos III en 1785. Una de las plazas más originales que se conservan.

Plaza del Obradoiro

Recibe cientos de miles de visitantes al año, y por eso está llena de movimiento en cualquier época. Todos los peregrinos la recuerdan con cariño porque llegar hasta ella significa que han conseguido su meta, pero también es una plaza muy especial para quienes no han hecho el camino. Entre otras razones, porque es todo un espectáculo disfrutar de los históricos edificios que la saludan de frente, marcando su contorno: la imponente Catedral; el Hostal de los Reyes Católicos - antes hospital de peregrinos y hoy parador-; el Palacio de Raxoi, sede del Ayuntamiento de Santiago; y el Colegio de San Xerome, sede del rectorado de la universidad. Un lujazo.

Plaza Mayor de Aínsa

¿Es posible encontrar una plaza del medievo que se conserve como si no hubieran pasado casi diez siglos desde que se puso en pie? Los que conozcáis Aínsa, en la comarca oscense de Sobrarbe, sabéis que la respuesta es un rotundo sí. Rodeada por soportales, con una sucesión de arcos de medio punto y ojivales que no son iguales entre sí, aún conserva las dos prensas de uso comunitario en las que las familias de la villa prensaban la uva para obtener vino. Una preciosa plaza que merece la pena conocer aunque sólo sea porque quedan pocas reliquias como esta.

Plaza Mayor de Vic

Dicen que esta plaza es buen ejemplo para mostrar que la combinación de estilos no sólo es posible, sino que además puede resultar todo un éxito. En la Plaza Mayor de Vic conviven sin problemas el gótico y el modernismo dando lugar a un original espacio que se ha convertido en seña de identidad de esta localidad. En ella se dan cita el Ayuntamiento, de estilo gótico; la Casa Comella, con motivos modernistas inspirados en las estaciones; y también  la Casa Costa o la Casa Cortina, de línea modernista igualmente. Los martes y sábados sigue celebrándose en esta plaza su antíquisimo mercado, una tradición que data nada menos que del siglo IX.

Plaza Mayor de Cáceres

Es la puerta de entrada a esta alucinante ciudad donde cada rincón esconde un secreto. Por eso es casi obligado darse una buena vuelta por ella al menos una vez y disfrutar del conjunto que ofrecen la torre de Bujaco, el arco de la Estrella, la torre de los Púlpitos, el ayuntamiento, la ermita de la Paz, los soportales... Una estupenda postal que tuvo su origen en el siglo XII, cuando comenzó a celebrarse la feria anual de esta ciudad. Para no perdérsela.

Plaza Mayor de Tembleque

Inaugurada por Felipe IV con una corrida de toros, la plaza porticada de Templeque es otra de las que no se olvidan aunque sólo se haya estado por allí una vez. De planta cuadrada, con columnas de granito y corredores en su planta superior, cuenta con soportes y ornamentación en madera y también en yeso. Una de las más originales de nuestro país que se ha ganado por méritos propio su presencia en este ránking.


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