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Sea Shepherd, la competencia de Greenpeace

La imagen general del ecologista es de un tipo barbudo que, aunque un poco pesadito, es en general un buenazo que intenta con sus buenas acciones y con su ejemplo que el planeta sea un sitio mejor. Tiene un perro y una huerta. ¡Pobrecito idealista! Pero hay otro tipo de ecologismo en el que el buenismo está fuera de lugar. Son guerrilleros que mediante sus acciones directas hacen todo el daño posible a los que se saltan las leyes ambientales internacionales. Hunden barcos, sabotean industrias y dan la cara: Sea Shepherd es el mejor exponente.

Sea Shepherd es a Greenpeace lo que los Rolling Stones son a los Beatles. Son más críticos, más agresivos y abogan por la acción directa. De hecho, existe una gran controversia en cuanto a si el fundador de Sea Shepherd es -o no- también cofundador de Greenpeace y a la manera más o menos amistosa de la salida del capitán Paul Watson de la organización Greenpeace. Dejémoslo en que estos primos no se llevan bien.

Sea como fuere, Sea Shepherd fue fundada en 1978, bajo el nombre de Earthforce, trabajando contra los furtivos de marfil en África. Pronto dedicaron sus esfuerzos a la protección de los mares, concretamente ala lucha contra las artes de pesca ilegales, la caza ilegal de ballenas y la caza de focas en Canadá.

Está claro quiénes son sus enemigos. Sus tácticas también: no se amilanan ante nada y no solo denuncian lo que entienden como injusto. En sus más de 30 años de historia han hundido varios barcos balleneros, saboteado industrias y requisado kilómetros de redes de arrastre. Se definen a sí mismos como eco-guerreros aunque otros los tildan de saboteadores, ladrones y cosas menos elegantes.

Primeras acciones

En 1979, recién estrenado el primero de sus barcos, deciden sabotear al balleneroSierra, responsable de la destrucción de todas las ballenas jorobadas del Caribe, a pesar de la prohibición internacional de la caza de este tipo de animales. En julio y tras muchas pesquisas, hallan al ballenero en aguas portuguesas y lo embisten, inutilizándolo. La reparación costará al armador del buque un millón de euros. Cuando está a punto de ser nuevamente reflotado, los activistas hunden el Sierra en el puerto de Leixoes, en Portugal.

Todas las primaveras desde el 78 acuden al golfo deSan Lorenzo (Canadá) y a otras zonas de caza de focas para evitar las masacres crueles e innecesarias. Su mejor arma: los sprays indelebles e inofensivos que inutilizan las pieles de los animales.

Paradojas de la vida, son condenados por violar el Acta de Protección de Focas en 1983, por impedir precisamente la matanza de focas en el golfo de San Lorenzo. Tras diversas apelaciones un mes más tarde es anulada la condena y salen en libertad, pero su barco es confiscado. Un año más tarde, el barco es finalmente devuelto.

Detenciones en Canadá y Noruega

Sus acciones van a la raíz del problema y han costado muchos millones de dólares y euros a muchas compañías. Esto les ha granjeado muchos enemigos y también les ha acarreado varias detenciones en países tan democráticos como Canadá y Noruega, aunque la mayoría de las veces es la propia Sea Shepherd la que pide que se celebre un juicio de sus acciones, para así demostrar que están del lado de la justicia. En muchas ocasiones esto sirve para anular cualquier juicio.

En 1986 denuncian la caza cruel y espeluznante de calderones en las islas Feroe (protectorado danés), realizando el documental Black Harvest– Sea Shepherd in the Faeroe Islands. En estas pintorescas islas del Atlántico Norte los locales se divierten masacrando calderones en una recoleta bahía, dando lugar a una orgía de sangre que tiñe todo el mar. Los ‘deportistas’ locales respondieron con armas de fuego, defendiendo su costumbre ancestral, a lo que el Sea Shepherd II responde con cañonazos de tarta y de bombas fétidas.

En 1995, una turba de cazadores de focas asalta el hotel donde estaban alojados los miembros de Sea Shepherd en el Golfo de San Lorenzo y le dan una paliza al capitán Watson. La policía canadiense actúa expulsando al capitán. Este evento no impide que vuelvan todos los años a salvar a las focas canadienses.

Hasta la Antártida

En 2006 persiguen durante casi 5.000 kilómetros al ballenero Nisshin Maru en la Antártida, incluso bloquean sus hélices obligándole a abandonar la caza de ballenas en el santuario del océano Antártico. También embisten al buque de abastecimiento de la flota ballenera Oriental Bluebird.

Han conseguido mucho, como la prohibición de la caza de focas en Escocia o la prohibición de la matanza de delfines por los barcos atuneros en EEUU. También han convencido a los japoneses de la isla de Iki para abandonar las matanzas de delfines y para prohibir la pesca con redes de deriva.

Si quieres ser un Sea Shepherd, ten en cuenta dos cosas: las campañas duran más de un mes y se te proporcionará alimento, agua y un sitio donde dormir. Pero también advierten de que prefieren contar con la abstención de lloricas, descontentos y quejicas.


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