Destinos

Cabo de Gata: cinco rutas ecoturísticas donde alcanzar el nirvana

Si os preguntaran por un lugar en el que no existe el invierno climático, tan original que alberga nada menos que 1.000 especies exclusivas de flora, que además tiene auténticos bosques submarinos en los que vive la fauna más variada imaginable y que por todo ello fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, además del primer espacio marítimo terrestre protegido de Andalucía, seguramente ninguno fallaría la respuesta. Pero como el calor hace estragos y puede despistarnos más de la cuenta, ahí va: estamos hablando del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, ese auténtico edén donde se mezclan coladas de lava, playas fósiles, acantilados de vértigo, paisajes ocres, rojizos y negros, margaritas marinas...

Para conocerlo bien y disfrutar de todos sus encantos sólo hace falta decidirse por una de estas cinco rutas, o por todas ellas si el objetivo es licenciarse con honores. ¿El premio? La satisfacción de haber conocido el paraíso natural en la tierra. Literalmente. ¿Quién da más?

A pie

'Patear' el Parque Natural de Cabo de Gata es una de las mejores formas de empaparse del paisaje más árido de Europa que enamoró a escritores como García-Lorca, Juan Goytisolo y un largo etcétera. Para los que quieran comparar y después elegir, en su página web encontraréis un sinfín de rutas senderistas para todos los niveles y gustos. Pero si aceptáis sugerencias, una de las rutas a pie con más encanto es la Vía Verde de Lucainena a Aguamarga, poco más de ocho kilómetros aptos para todos los públicos -incluso los principiantes la encontrarán fácil-. Comienza en el sendero que sale del cortijo de Los Ventorrillos, y sigue la vía férrea desmantelada que antiguamente usaban las explotaciones mineras, atravesando barrancos y ramblas, terrazas de cultivos, cañadas cerealistas, olivares... Una buena primera toma de contacto.

En bici

Para los que lo de andar no sea lo suyo y prefieran algo más de actividad, la bicicleta es otra buena opción con la que conocer los tesoros del parque natural siempre que se escojan bien las horas -básicamente basta con evitar las centrales-. También hay muchas opciones a pedales, pero una de las rutas más completas es la que sale del Pozo de los Frailes, pasa por San José, sube a la Vela Blanca, regresa a San José, atraviesa Los Escullos y llega de nuevo al Pozo de los Frailes. 44 kilómetros que no os arrepentiréis de recorrer si os gusta la naturaleza en estado puro.

Bajo el agua

Cabo de Gata tiene los 50 kilómetros de costa acantilada mejor conservados del litoral mediterráneo europeo. Por eso sus playas -muchas de ellas vírgenes y recónditas- sirven en bandeja la excusa perfecta para darse el viaje hasta aquí y conocer el fondo marino y la fauna que se esconde en las profundidades. Cualquier inmersión en la franja marina protegida sorprende al que la practica, pero en especial si la inmersión se realiza en algún punto entre la Punta de la Polacra y la famosa Cala Higuera. Para los que quieran ser guiados, hay bastantes centros de buceo que ofrecen estas y otras posibilidades. Uno de los más demandados es el de La Isleta.

En coche

Si lo que realmente nos apetece es estirar un poco las piernas, las posibilidades tampoco se quedan cortas. En el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar hay decenas de rutas que podemos hacer, pero nosotros os dejamos dos de las más interesantes.

Ruta de los piratas: se trata de unos 20 kilómetros que comienzan en Los Escullos, frente al castillo de San Felipe y transcurren por La Isleta del Moro, el mirador de la Amatista, Rodalquilar, la Torre de las Alumbres (la fortaleza más antigua), el castillo de San Ramón y Las Negras. Una vez allí se puede caminar o coger un barco hasta la famosa cala de San Pedro, donde se construyó un castillo que se usaba como vivienda y cárcel al mismo tiempo.

Ruta de los volcanes: como buen complejo volcánico que es, el Parque Natural de Cabo de Gata se formó en realidad hace unos 15 millones de años, cuando emergió un área magmática sumergida que se extiende por la zona del mar de Alborán. Es la razón de que hoy encontremos formas volcánicas heredadas de un proceso de millones de años en forma de domos y calderas.

Se puede comenzar la ruta en el Hoyazo de Níjar, el resto de un edificio volcánico submarino sobre el que crecieron arrecifes que forma un valle circular con rocas volcánicas. De allí podemos seguir hasta San José para acceder a los Genoveses, otro punto de interés volcánico donde tendremos que dejar el coche para apreciar los restos del antiguo volcán tanto aquí como en Mónsul. Después se puede seguir hasta la Majada Redonda, la caldera más representativa del parque, a la que se accede desde el pueblo Presillas Bajas, para continuar hasta dos cerros llamados El Fraile y El Fraile Chico, que posiblemente fueron en origen un volcán central con dos domos. Desde allí se puede seguir camino hacia la duna de los Escullos y la cala del Peñón Blanco.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba