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Los almendros son para el invierno: dónde verlos florecer

Vamos a ponernos romanticones. ¿Quién no ha oído la leyenda de Abd Al-Rahman y su amada Azahara? El primero, califa de Córdoba, estaba enamoradísimo de la segunda, granadina y nostálgica de Sierra Nevada. Lo malo era que que en Córdoba, la sartén de Andalucía, no hay nieve, así que el poderoso califa plantó miles de almendros a los pies de Sierra Morena para crear esa blanca ilusión ante los ojos de su amada.

Vamos, romántico y con dinero. Sea o no así, lo cierto es que el almendro está ahora en flor. No se ha vuelto loco por el cambio climático, es que el almendro es muy pillo. Florece antes que nadie para asegurarse todos los insectos polinizadores para él.

Durante los meses de enero y febrero, las variedades más tempranas como la marcona o la desmayo largueta florecen con los fríos, jugándosela ciertamente ante la lluvia y las heladas que pueden estropear toda la cosecha. Sin embargo, la pronta floración nos brinda a los humanos la oportunidad de soñar con tiempos más cálidos.

España es, después de Estados Unidos, el segundo productor mundial de almendra. Con 45.000 toneladas recogidas durante la pasada campaña, estamos ahí ahí con el gigante americano. Sólo en Andalucía y en Aragón se producen 20.000 toneladas al año, lo que da idea de la importancia de este cultivo en los campos españoles.

Paisaje duro

Los cultivos de almendro originan un paisaje bastante duro. Son cultivos donde la agricultura “moderna” elimina sistemáticamente todo lo que no es un almendro, evitando cualquier competidor. Esto origina las mayores tasas de pérdida de suelo por erosión de todos los cultivos. Por suerte, de manera similar a como ocurre con los olivares y otros frutales, la tendencia eco está creciendo. Algo tan sencillo como dejar crecer la hierba un poco permitirá  conservar los suelos y la anidación de numerosas especies de aves.

Un gran lugar para disfrutar de los almendros en flor es sin duda Jijona, en Alicante. Como no podía ser de otra manera, una buena parte de su término municipal -y de los limítrofes- está cubierto por almendros, cultivados en terrazas tradicionales. Si tomamos cualquiera de sus caminos hacia el norte y hacia la ermita de Sant Antoni estaremos pronto disfrutando de los almendros en flor. Un bocadillo en el área recreativa de Font Vivens y una visita al museo del Turrón completarán un día fantástico.

De Murcia a Canarias

El almendro gusta del sol y no es amigo del frío. Será por eso que en Murcia, en el Campo de Cagitán, existe otra gran zona para disfrutar del mejor momento para disfrutar del almendro, entre Calasparra, Cieza, Mula y Bullas. Los más perezosos podrán coger el coche y disfrutar despacico saliendo desde Calasparra y por la carretera de Mula. Unos kilómetros para disfrutar despacio del paisaje.

En las islas Canarias, diversas leyendas hacen a los contemporáneos dudar sobre el origen de este cultivo, aunque lo que atestigua la mayoría de las crónicas es la implantación de este cultivo en el periodo de la conquista castellana. Lo que resulta seguro es que grandes plantaciones de almendros se pueden encontrar en las partes más elevadas de algunas de las islas. Así, el municipio grancanario de Tejeda acaba de celebrar su tradicional fiesta del almendro en flor. En la vecina Tenerife existe, además, una famosa ruta a los pies del Teide que parte desde Santiago del Teide.


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