Destinos

¡Feliz cumpleaños, Miami Beach!

La mítica avenida de las palmeras y los neones, la pasarela de musculitos y cuerpos bronceados, cumple hoy cien años. Conciertos en la playa, maratones, desfiles de moda y múltiples eventos que se extienden a lo largo de este 2015 celebran la estrambótica historia de la ciudad más latina de Estados Unidos, desde sus orígenes farragosos a la más pura expresión del glamour. 

Cien horas ininterrumpidas lleva bailando esta ciudad (en realidad, ¿alguna vez dejó de hacerlo?). Cien horas de fiesta incombustible desde que el pasado 22 de marzo diera el pistoletazo de salida a la celebración de su centenario. Es hoy, oficialmente, cuando se cumple un siglo desde que a aquel pantano infectado de cocodrilos empezaran a crecerle como setas mansiones y hoteles de lujo. Un siglo trazado a golpe de dólares hasta llegar a lo que es hoy: una ciudad excéntrica, alocada, frívola… a caballo de la sofisticación y el ruidoso latido latino. 

El trasiego de las celebrities, los cuerpos esculturales, el desfile de descapotables y cierta ostentación de plástico marcan la esencia de la ya centenaria Miami Beach, la célebre zona playera de la ciudad más conocida del estado soleado, como se conoce a Florida. Pero no siempre ha sido así. Porque donde hoy lucen arenales de coral triturado flanqueados de cocoteros, donde el asfalto se funde con la luces de neón de los glamourosos hoteles, hubo en su día una ciénaga por la que nadie daba un duro. 

Más que sol y playa

Tuvieron que llegar algunos visionarios (John Collins, Carl Fisher…) para acabar erigiéndola en ese potente imán para la gente guapa. Tras varios intentos fallidos (una plantación de árboles frutales, un campo de prácticas de la artillería…) brotaron los edificios, las autopistas, los campos de golf… y se convirtió en el refugio perfecto para la clase pudiente americana.   

Hoy nadie duda que Miami tiene un estilo irrepetible. El sol y las olas de un destino tropical, pero también el ocio y la gastronomía de una metrópoli cosmopolita. Y mientras en la Ocean Drive hierve la escena más cool (las terrazas, los bares y las discotecas atestadas), en la Lincoln Road se aprietan las tiendas de moda con prestigiosas (y prohibitivas) firmas. 

Nota sabrosona

Pero también el arte se cuela entre la diversión. En los más de mil edificios color pastel que engloba el distrito art decò, el más grande del mundo; en los museos como el Bass, el Histórico o el Wolfsonian; o en barrios como el Design District o Wynwood, plagados de galerías y de murales callejeros. 

Little Havana y su icónica Calle Ocho ponen la nota sabrosona a esta ciudad polifacética. Allí donde se concentra la mayor comunidad cubana del país, el ron corre de mano en mano entre bailes improvisados y partidas de dominó. 

Con tal combinación de factores, su fiesta de centenario anuncia ser prometedora. Conciertos en plena calle, exposiciones, festivales de cine, congresos, performances, maratones, desfiles de moda… y por supuesto un gay pride, marcarán el ritmo de Miami hasta finales de año. Happy Birthday!


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