Destinos

Haz un turismo diferente por los pueblos olvidados

El tema de los pueblos que se están despoblando no es nada nuevo. Incluso una popular marca de refrescos reivindicaba volver a las raíces de nuestros abuelos: quedarse en la ciudad estaba dejando de estar de moda. Si lo tuyo es huir de las aglomeraciones, ¿qué te parece alojarte en pueblos abandonados rehabilitados para el turismo rural? Es una nueva opción que se está implantando en los últimos años y que poco a poco cada vez más va teniendo éxito, no sólo porque muchas parejas aprovechan para hacer escapadas románticas de interior sino porque es del todo peculiar y apto para todos los públicos. 

Umbralejo de Guadalajara está siendo rehabilitado (flickr | xuanxu - imagen con licencia CC BY-SA 2.0).
Umbralejo de Guadalajara está siendo rehabilitado (flickr | xuanxu - imagen con licencia CC BY-SA 2.0).

Hace años la población huyó del pueblo en busca de una vida más cómoda y una nueva oportunidad de trabajo en la ciudad. De esta forma, los pueblos fueron los grandes perjudicados de estos flujos migratorios. Hoy día esta tendencia vuelve a cambiar y aquellos que cayeron en el olvido hoy son incentivados desde distintos puntos de actuación: desde programas educativos promovidos por el gobierno central, a campañas turísticas por parte de las comunidades autónomas e incluso, actuaciones concretas por parte de pequeños empresarios.

Muchos de estos puntos deshabitados se encuentran al norte de España; una de las razones es que los núcleos de población en estas zonas era mucho menos numeroso y más disperso que en las zonas del sur, como Andalucía, principalmente. Dejando de lado las variables geográficas, podemos ver cómo las tendencias cambian llegando incluso a ofrecerse la posibilidad de comprar un pueblo. Sí, sí, como lo lees.

Si inviertes en una casa, ¿por qué no invertir en muchas a la vez? Además, los precios oscilan desde menos de 60.000 euros hasta lo que se quiera pagar, como por ejemplo el medio millón de euros que alcanza un pueblo de Burgos con 75 casas y zonas adyacentes. Una oportunidad muy apetecible para inversores extranjeros como rusos, chinos o árabes que cada vez apuestan más por nuestro país.

La cifra de estos pueblos deshabitados ronda los 3.000, donde el abanico de posibilidades es muy amplio, yendo sobre todo al sector del turismo rural. Sólo por arrojar un dato muy ilustrativo, hay cerca de 700 pueblos españoles con un solo habitante.

El turismo verde, un nuevo resurgir para los pueblos ‘olvidados’

Un caso es el complejo turístico situado en Sobrarbe (Huesca) que desde su reconversión en 1985 recibe cientos de turistas que buscan el descanso y el aire puro en el Pirineo Aragonés. Todo un éxito si se observa que en 1960 se quedó deshabitado y en algo más de 25 años ya estaba dando beneficios económicos a la propia zona y las colindantes.

Umbralejo, en Guadalajara, o Búbal (Huesca) están siendo rehabilitados por grupos de escolares que buscan darles una segunda oportunidad a estos pueblos. Al igual que con Umbralejo, el Ministerio de Educación cuenta con un programa de becas encaminadas a que los más pequeños de la casa disfruten de un campamento muy especial, donde además de estar en contacto con la naturaleza, harán labores de rehabilitación en el propio pueblo.

Pueblos para rodajes, pueblos para aventuras

Películas sobre holocaustos, zombies y multitud de thrillers optan por pueblos 'abandonados' para ambientar sus largometrajes y dar un halo de misterio aún más real a sus escenas.

Una de las modas que está actualmente en auge es convertir todo un pueblo en una película de terror donde tú como protagonista deberás escapar de los 'no muertos'. El objetivo es sobrevivir toda una noche sin ser infectado. Estos eventos son multitudinarios por lo que se traduce en un beneficio económico en la zona y alrededores. Algunos pueblos como Olías del Rey o Cabanillas del Campo ya lo han vivido y muchos esperan a ser seleccionados para recrear este juego de rol en vivo.

Trabajo y casa a cambio de niños

Algunos optan por salir del país en busca de una oportunidad laboral, otros se decantan por volver a las raíces de sus abuelos o buscar una vida en el campo, que la gran mayoría de las veces suele ser mucho más económica que la misma en la metrópolis. No es nada descabellado encontrarnos con ofertas de pequeños ayuntamientos que, para conseguir evitar la extinción, aseguran trabajo y estancia para aquellos jóvenes que estén dispuestos a criar a sus hijos en el pueblo.

Algunos pueblos que no están deshabitados pero van camino de ello. Sólo por poner un ejemplo, Alcolea de las Peñas, en Guadalajara, tiene en su censo 10 personas, de las cuales en los meses de invierno a penas viven dos y el último bebé nacido en el pueblo hoy tiene 41 años. En la actualidad, el pueblo cuenta con dos casas rurales que ofrecen al turista la más absoluta calma en un entorno natural y noches muy frescas.

Al borde también está el pueblo de Farballes, en León, donde según el Instituto Nacional de Estadística (INE) el pueblo cuenta en 2014 con 3 personas en su censo (2 hombres y una mujer) aunque actualmente, sólo vive una persona. Farballes es la historia de muchos pueblos.


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