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Haz un curso de fotografía como excusa para viajar

Dedicar el fin de semana a iniciarse en la fotografía puede ser un buen método de desconectar. Mejorar la técnica, conocer nuestra cámara o disfrutar de un nuevo paisaje urbano es algo más que una afición. Puede ser la ocupación perfecta que le quite minutos y neuronas al trabajo. Pero también es una manera de ver la realidad de otra manera.

Disparabcn - Barcelona

Los de Disparabcn son la clase de profesionales que evitan los lugares comunes de la ciudad condal, siempre sobrepoblados de turistas. De la mano de Kike del Olmo, nos enseñan un ritual distinto, sin poses, pero que intenta huir del tópico. Un tour alternativo y auténtico que recorre varios barrios de la ciudad descubriéndonos la Barcelona real con todas sus gentes, inquietudes e idiosincrasia: el barrio Gótico, la Barceloneta, el centro....

Hay varios a elegir y se pueden personalizar: de día o de noche, lo mismo que con filtro o sin filtro, o aquel en el que el fotógrafo nos acompaña durante nuestro recorrido y nos hace todo un “book” profesional. Lo fundamental es aprender, da igual el nivel de base, y sobre todo disfrutar.

L'Aldea Perdida - Prieres, Asturias

Aldeaperdida hace honor a su nombre. Estamos ante un curso de fotografía digital que nos introduce en ambientes rurales asturianos de gran riqueza natural y alejados del mundanal ruido. Un decorado excepcional en el que el profesional Fernando Sánchez nos da la teoría y la práctica para encontrar la luz adecuada y distinguir el momento perfecto para el click. Dos noches en el Parque Natural de Redes con sus cenas y desayunos respectivos más una comida, además del propio curso, son garantía de desconexión de los malos humos. Relajación, pero ojo, también compromiso: el de salir del parque sabiendo mucha más fotografía que cuando entramos.

El Ojo Público - Madrid

La experiencia es un grado, y Manuel Charlón es el perfecto ejemplo de ello. Lleva dos décadas retratando realidad cotidiana, conflictos bélicos o colaborando en diversas publicaciones de viaje o gastronomía. Su curso de fotografía urbana demuestra esa inmensa mochila de reportero gráfico. Charlón no sólo enseña fotografía, sino toda la filosofía que sustenta el oficio: aprender a mirar, saber esperar el momento y, sobre todo, capturarlo sin interferir. La ciudad es el escenario perfecto para, en un ambiente familiar que nos permite aprender de nuestra máquina, de nosotros mismos pero también de los demás, desenvolvernos en este escenario que creíamos conocer, y empezar a ver Madrid con otros ojos. Los cursos se realizan en la capital durante cuatro días y se deja el fin de semana para trabajo de calle.

Lens Fotografía - Madrid

La práctica hace al maestro, pero todo conlleva un recorrido. Gastarse el dinero en una buena cámara está muy bien, pero obviamente lo mejor comienza cuando aprendemos a sacarle partido, a conocer sus ajustes y funcionamiento. Dedicar ese fin de semana a ello con un curso breve pero intenso es el primer paso, enfatizando los ejercicios prácticos que garantizan que, al acabar el domingo, haberle perdido el miedo y empezar a sacarle provecho al dispositivo. La escuela ofrece cursos de fin de semana en muchas disciplinas, pero nuestro horario convierte el de iniciación en algo ideal.

Photolocus

Lo de Photolocus es afán viajero. Su catálogo de destinos es inigualable y ayuda a quitarnos la pereza de fin de semana: los bosques de Roncesvalles en Navarra, la costa cántabra, Gúdar en Teruel, el centro de Sevilla o incluso Lisboa... Una buena dosis de turismo que nos permitirán, en apenas dos días, saber qué clase de cámara tenemos entre manos. Aprovechar la luz, los ajustes, unas nociones de historia y composición, todo ello con un componente de exploración y misterio en parajes increíbles. En Photolocus ofrecen tanta variedad de excursiones que apetece comprarse cámara sólo para tener excusa... Por eso también son ideales para regalar.

Alamany - Costa Brava

Visitar el Parque Natural de Cap de Creus y pasar la noche en un cómodo hotel de tres estrellas puede dar un giro a mejor a nuestra afición fotográfica. Los grupos reducidos del curso permiten conocer con atención el lado salvaje de la Costa Brava y sus pronunciados contrastes de luz, ideales para la práctica de la fotografía de paisaje. El curso aprovecha el crepúsculo y la oscuridad de la noche para reflejar la naturaleza salvaje de Tramuntana, inspiración de grandes artistas y ahora, también, de incipientes fotógrafos. Todo se limita a mirar, a apreciar la luz y a conocer nuestra cámara para sacar el máximo provecho.


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