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De ruta bajo tierra: 7 cuevas para practicar espeleología

En España podemos presumir de paraísos naturales, playas perfectas y, además, sistemas subterráneos impresionantes. La espeleología es un deporte que gana cada vez más adeptos, gracias a la aventura de descubrir nuevos lugares y los singulares paisajes que se esconden bajo tierra. Hoy te invitamos a que explores algunas de las mejores cuevas, cavidades y galerías subterráneas españolas.

Karst en Yesos de Sorbas (Almería)

El Paraje Natural Karst en Yesos de Sorbas alberga más de mil cavidades excavadas en yeso, con una variedad de largas galerías -repletas de estalactitas y estalagmitas-. Uno de sus atractivos son los bonitos reflejos que la roca cristalina produce cuando le da luz -debido a la erosión del agua y el paso del tiempo-.

El paraje natural incluye un terreno semidesértico de 2.375 hectáreas, con dolinas en la superficie, un río y algunas de las más profundas cuevas en yeso del mundo. Las cavernas más conocidas son la cueva del Agua (con más de ocho kilómetros), la cueva de Covadura (con 120 metros de profundidad) y la cueva del Tesoro (la más atractiva y visitada). No hay excusa posible para no adentrarse en las profundidades del máximo ejemplo de karstificación en yeso en España.

Cueva de Nerja (Málaga)

La cueva de Nerja es una maravilla natural enorme. El recorrido total de las salas y galerías es de 4.823 metros y ocupa la barbaridad de 300.000 metros cúbicos. Esta cueva posee la mayor parte de formaciones naturales conocidas; desde espeleotemas, estalactitas, estalagmitas y columnas hasta macarrones, piñas, uñas y coliflores. Eso sin contar con los variables colores y texturas de los mármoles.

La cueva de Nerja se divide en tres grandes galerías: las galerías bajas -las turísticas, fácilmente visitables-, las galerías altas -descubiertas en 1960, es necesario tener conocimientos de espeleología- y las galerías nuevas -conocidas en 1969-. La caverna es un Bien de Interés Cultural, en el que destacan restos arqueológicos, pinturas prehistóricas y una historia que data desde hace 30.000 años.

Cueva del Viento (Tenerife)

Si quieres conocer el mayor tubo volcánico de la Unión Europea sólo tienes que trasladarte a Tenerife. El complejo subterráneo de la cueva del Viento muestra unas preciosas formas de las estalactitas de lava, cascadas, simas, terrazas laterales, lagos y pasadizos formados hace 27.000 años.

El tubo volcánico tiene más de 17 kilómetros de extensión, siendo el cuarto más largo del mundo. Además, tiene una enorme red laberíntica de pasajes subterráneos, muchos sin explorar. En su interior se han encontrado gran cantidad de fósiles de animales vertebrados ya extinguidos y en ella habitan regularmente casi 200 especies de animales -la mayoría insectos-.

Cueva de los verdes (Lanzarote)

Canarias no es sólo playas, el origen volcánico de las islas recoge muchos secretos y paisajes impresionantes. Uno de ellos es la cueva de los Verdes, situada en el norte de Lanzarote e incluida en el Monumento Natural de La Corona.

La cueva de los Verdes se encuentra dentro de un túnel subterráneo volcánico, de más de seis kilómetros, que llega desde el cráter del volcán hasta el mar -en un tramo submarino de kilómetro y medio-. A lo largo del recorrido se puede observar hasta 16 jameos -aberturas en el terreno que son desprendimientos parciales del techo-. El tramo acondicionado para los visitas incluye un kilómetro de galerías superpuestas con interconexiones verticales. Canales y goterones de lava, depósitos salinos, bóvedas y grutas de colores rojizas y ocres conforman un paisaje increíble desde hace 5.000 años.

Gruta helada de Casteret (Huesca)

Considerada como la cueva helada más alta del mundo -a 2.640 metros-, la gruta de Casteret obtiene una ventilación favorable gracias a varias bocas que ayudan a la conservación del hielo en invierno. En su interior alberga un glaciar subterráneo con un gran lago helado. En los meses de invierno abundan columnas de colores dorados y grisáceos, cascadas de hielo de hasta 25 metros, así como estalagmitas y cuchillos colgados -de hielo-.

El acceso a la gruta está restringido, siendo necesario pedir un permiso a las autoridades pertinentes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Cueva de Pando (Asturias)

A 10 minutos en coche de Ribadesella se encuentra la cueva de Pando, una de las mejores opciones si vas a iniciarte en la espeleología. Un recorrido horizontal con amplios pasillos, salas, espectaculares estalactitas, estalagmitas, túneles y gateras hacen de esta cueva una divertida aventura.

En el interior hay diferentes alturas, causadas por el paso del río a lo largo de los años. En esta cueva marina de 450 metros de largo puedes ver algunos fósiles de animales incrustados en las paredes.

Cueva de Can Sion (Mallorca)

La cueva de Can Sion se encuentra situada en Pollensa a 300 metros sobre el nivel del mar. Una pequeña entrada nos introduce en una cueva de 100 metros de profundidad. Rampas y columnas abundan, dando lugar a grandes gours, unos espeleotemas que tienen forma de dique y sobre los que circula agua. Para visitar esta cueva es necesario tener algo de experiencia, ya que tiene zonas muy verticales algo complicadas para principiantes.

La cueva tiene un especial interés biológico al ser el hábitat refugio de murciélagos y muchas especies de invertebrados que han sobrevivido desde el Periodo Terciario. 


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