Destinos

El Camino en Tierra de Campos: excusas para un peregrino sin pecados

El Camino de Santiago, a su paso por Palencia, está constituido por un tramo de unos 70 kilómetros. Hay que ser sinceros: es un recorrido que atraviesa amplias extensiones de campo salpicadas por poco más de una docena de localidades. La árida Castilla no hace fácil las etapas, estamos en un camino de piedras con pocos árboles bajo los que guarecerse en los calurosos días de verano y de las heladas del invierno. Eso sí, estamos en un lugar estupendo para ir sin prisas y disfrutar de la esencia de Castilla.

Frómista

Un pueblo de referencia. Nada más llegar nos encontramos con un edificio que nos resulta extrañamente familiar: es San Martín, una iglesia románica del siglo XI. Su imagen aparece en todos los libros de Historia del Arte para representar el románico casi en estado puro. Fue construida por doña Mayor de Castilla en 1066 pero luego conoció otras ampliaciones con capillas, sacristías y una torre campanario que fueron eliminadas en la restauración que se realizó a principios del siglo XX y que volvió a recuperar la estructura original. Por eso nos aparece tan perfecta, con su original cimborrio octogonal y sus extrañas torres cilíndricas a los pies de la iglesia.

Frómista y el Canal de Castilla

En el siglo XVIII, la actividad cotidiana se vio alterada por la llegada del mayor proyecto de ingeniería civil de la España ilustrada: el Canal de Castilla. Se pretendía comunicar la meseta castellana con el Cantábrico, atravesando toda la llanura castellana y cruzando la cordillera cantábrica. Se comenzó a construir en 1753 y se concluyó en 1791. Para Frómista supuso la reanimación de su economía y la llegada de la modernidad en forma de regadíos y fábricas de harina. El canal se dejó de utilizar en 1959, pero ahora se ha recuperado como ruta turística que sigue su curso a través de los llamados caminos de sirga. Una aventura para senderistas dispuestos a descubrir sus esclusas, sus molinos, batanes, dársenas y canales.

Paredes de Nava

En Paredes de Nava se pueden ver varias obras de ingeniería en torno al Canal, aunque la gran obra de arte del lugar es sin duda la Iglesia de Santa Eulalia, con un museo donde se conservan obras de Berruguete. En Paredes nacieron Pedro y su hijo Alonso Berruguete y también Jorge Manrique. La herencia cultural se aprecia en sus iglesias y en el museo instalado en la de Santa Eulalia.

Hoy los artesanos son los nuevos artistas. Si buscamos buen trabajo de restauración de muebles tenemos a los hermanos Asenjo Revuelta, pero si lo que queremos es un buen ceramista hay que preguntar por Gerardo Pescador, un auténtico genio del barro. Muebles, tallas y muchas antigüedades en un mundo creado para el buen gusto, aunque un poco apretujado.

Villalcázar de Sirga: Confitería La Perla Alcazareña

En Villalcázar hay una joya pastelera, y nunca mejor dicho, ya que su nombre es La Perla. Son ya cuatro las generaciones de la familia Fernández regentando este negocio en el que se venden los mejores almendrados amarguillos que hay en muchos kilómetros a la redonda. Están hechos de pasta hojaldrada de forma rectangular, abombada y hueca, recubierta de finas láminas de almendra tostada. Además son crujientes y “relativamente” ligeros. En Navidad hacen unos mazapanes de morirse y durante todo el año se puede tomar la tarta de hojaldre. ¿Y cómo describir el tocinillo de cielo sin caer en símiles? José, que despacha detrás del mostrador, los envuelve con mucho cuidado y con cara de decirnos que hemos acertado con la elección.

Pastelería La Perla. Cl. Ángel, 4. Villalcázar de Sirga, Palencia. Tlf. 979 888 020.

Gordaliza del Pino. Las Bodegas de Pedro Casis

Cuando se piensa en un símbolo del Camino de Santiago, enseguida viene a la mente la concha o el borlón. Pero un elemento que nunca falta es la calabaza vinatera, conocida también como calabaza de San Roque. Y es que en el Camino se bebía más vino que agua.

Con esta pequeña introducción sobre el tema presentamos las Bodegas de Vino Pedro Casis en Gordaliza del Pino. En un tiempo en que se decidió que había que deshacerse de viñedos y reconvertir los terrenos, muchos propietarios vieron la idea como una bendición y tranquilamente podaron a diestro y siniestro. Pedro no sólo se quedó con sus cepas sino que amplió. La base de sus vinos es la variedad mencía, tempranillo y la prieto picudo, aunque las apuestas en blancos se dirigen hacia la godello, moscatel y verdejo. Buen vino a precios de otra época

Bodegas Casis. Las Bodegas s/n. Gordaliza del Pino, León. Tlf. 987 699 618. www.bodegascasis.com

Villarmentero de Campos. La Casona de Doña Petra

El peregrino necesita descansar y pocas opciones vamos a encontrar en la zona como la Casona de Doña Petra. Estamos en un alojamiento rural de verdad, con la austeridad arquitectónica de los pueblos de la zona pero con todas las comodidades que se necesitan para una estancia confortable.

Luis es un hombre de hablar pausado, que sabe y vive del campo. La rehabilitación de este antiguo Hospital de Peregrinos ha convertido esta edificación del siglo XVII en una excelente base de operaciones para conocer la zona.

Además de la posibilidad de excelentes recorridos en bicicleta, la zona es un lugar perfecto para la práctica del piragüismo en el rio Carrión, el avistamiento de aves (con una importante población de las majestuosas avutardas) y paseos nocturnos para entender la riqueza astronómica de los cielos palentinos. La parte gastronómica tampoco se descuida: aquí todavía se hacen unas sabrosas sopas de ajo que entonan el cuerpo en los días de invierno, y uno de los mejores bacalaos al ajo arriero que podemos tomar al norte de Duero. ¡Lugar delicioso!

La Casona de Doña Petra. Villarmentero de Campos, Palencia. Tel. 979 065 978. www.lacasonadepetra.com

Carrión de los Condes. Real Monasterio de San Zoilo

El monasterio de San Zoilo tuvo su origen en el siglo X bajo la advocación de San Juan Bautista. En 1170 Fernando Gómez, hijo de los Condes de Carrión, ayudó al rey Moro de Córdoba en unas luchas. Éste, en pago por su ayuda, le hizo entrega de las reliquias de San Zoilo mártir, que fueron a parar al monasterio. Esta es la razón por la que cambió el nombre de San Juan Bautista. Durante años sirvió de hospital de peregrinos, en el siglo XIX fue colegio jesuita, luego fue seminario y ahora hospedería. Tiene un claustro, un coro, una sacristía y los sepulcros donde enterraron a los infantes y condes de Carrión. Hoy es un hotel, excesivamente ocupado por bodas, banquetes y eventos varios.

Carrión de los Condes. Convento de Santa Clara

Las monjas clarisas siempre han sido buenas reposteras. Las de Carrión no son excepción. La tarta Luisa era su especialidad, pero ahora es más difícil de conseguir. No es pecado disfrutar de los amarguillos, almendrados, pastas de té, de limón, rosquillas, magdalenas, tortas y cocadas. En Navidad hay mazapán, pasteles de gloria y bocaditos de cabello de ángel. La madre pastelera presume que se ha corrido la voz y que no hay peregrino que se resista a la tentación. Fue fundado a mediados del siglo XIII por la reina doña Mencía López de Haro. Aunque también hay albergue, las instalaciones no son muy adecuadas que digamos, con lo cual nos quedamos con los dulces. Se puede visitar la iglesia y el museo

Monasterio de Santa Clara. Santa Clara s/n. Carrión de los Condes, Palencia. Tlf. 979 880 994.

Saldaña

Dice un dicho popular "La alubia del Carrión, la mejor de la región, y si es de Saldaña, la mejor de España” Y si lo dice el pueblo por algo será. Saldaña es una localidad del interior de Palencia que se encuentra a orillas del río Carrión. Aquí se cultiva la famosa alubia. Bajo esta denominación se acogen diferentes variedades: riñón, planchada, arrocina, pinta y canela. El cultivo se produce en la Vega de Saldaña y recibe este nombre debido a que tradicionalmente se comercializaba en su mercado semanal, al que acudían compradores de muchos puntos de España para llevarse la preciada legumbre. Si hay lugar en el coche, no hay que dejar de comprar unos saquitos de judías que ayuden a recordar por las estupendas tierras que hemos transitado cuando hayamos llegado a casa.

Calzadilla y los palomares

Calzadilla puede presumir de que ya era camino en tiempo de los romanos, pero no sería hasta las peregrinaciones medievales cuando se consolidara la calzada que da nombre al pueblo. Bañada por los ríos Cueza y San Miguel tiene pocos habitantes, quienes están ya muy acostumbrados al transitar de los peregrinos. Realmente es uno de esos pueblos casi anónimos que ayudan a entender algunos tramos del camino.

La solitaria torre era el faro que alumbraba por las noches, guiando los pasos del caminante. También había un hospital del siglo XII., de la Orden de Caballeros de Santiago, donde más de uno daría el último suspiro. En los campos donde crece alguna solitaria encina aún se puede ver antiguos palomares y viejas cuadras, vestigios de un pasado rural que ha ido desapareciendo, como en otros muchos pueblos de Castilla. Dicen que en este tramo el caminante reflexiona… A veces, simplemente, come bebe y aguanta.


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