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Cuevas en Cantabria, historia y naturaleza bajo tierra

Cuando se menciona Cantabria en una conversación todo el mundo piensa en los valles verdes, los Picos de Europa o en todas playas que inundan su costa. Un territorio natural que tiene para ofrecer algo mágico en cada uno de sus rincones. Las cuevas son otro de los grandes atractivos de esta tierra donde la naturaleza todavía guarda su esencia. 

Las cuevas se cuentan por miles en Cantabria, muchas patrimonio mundial, y actualmente hay un gran número de ellas abiertas al público. Se realizan visitas guiadas para que todo el mundo pueda disfrutar de estas maravillas bajo tierra, pero una de las actividades más recomendables, en algunas de ellas, son los ‘espeleopaseos’ hasta las entrañas de estas fosas subterráneas, una delicia para los aventureros. Los apasionados de la prehistoria también encontrarán aquí su sitio. La oferta es amplia, pero hay algunas cuya visita es casi obligada si se pasa por tierras cántabras. 

Cueva de El Soplao

La Sierra de Arnero acoge una de las mayores joyas para los amantes de la espeleología. Considerada única en el mundo por la cantidad y calidad de los espeleotemas que alberga, fue descubierta de manera accidental por excavaciones mineras. Estalactitas y estalagmitas que se retuercen y adoptan formas inverosímiles son el gran atractivo de esta cueva. La visita turística tiene una hora de duración y está adaptada para poder realizarse en un 90% en silla de ruedas. Pero para los que quieran descubrir de verdad los misterios que guarda El Soplao, se organizan descensos a las galerías en rutas de 2,5 kilómetros para ser por un día expertos espeleólogos… así se vive la aventura en primera persona.

Cueva de El Castillo

Localizada en el Monte Castillo, en el Puente de Viesgo, esta cueva forma parte de un conjunto de cuatro cavidades de arte prehistórico. A lo largo de los 275 metros de recorrido, un paseo subterráneo muestra algunas de las pinturas más antiguas del mundo, de unos 40.800 años de antigüedad. Las figuras representadas son animales en su mayoría, aunque llama la atención la variedad de temas, técnicas y etilos, uno de los lugares más representativos del arte rupestre. Un paseo de una hora por la historia que no defrauda. 

Cueva de El Pendo

En el valle de Camargo se sitúa esta cavidad que impresiona a primera vista por su tamaño. Un yacimiento arqueológico que ha sido fundamental para conocer mejor el comportamiento y la evolución humana, aparentemente, un lugar con fines de carácter social y ritual. Además, alberga un panel de 25 metros con pinturas de animales (ciervas, un caballo, una cabra..), signos y figuras de color rojo, conocido como ‘El Friso de las Pinturas’.

Cueva de Altamira

Aunque actualmente permanece cerrada al público, puede que sea esta la más conocida de las cuevas, y probablemente una de las que mayor valor histórico tenga. Situada en Santillana del Mar, la cueva de Altamira es la máxima representación del arte rupestre paleolítico en la Península. Fue la primera cueva decorada que se descubrió y para muchos sigue siendo la más significativa. A lo largo de 270 metros de cavidad se reparten grabados y pinturas de ciervos, bisontes, caballos… realizados en el Paleolítico superior. La visita al Museo de Altamira se presenta como la alternativa para conocer más de cerca de esta cueva, que fue nombrada 1985 patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Visitar las cuevas es imprescindible en cualquier viaje a Cantabria, pero si no se tiene la oportunidad de ir, siempre se puede realizar una visita virtual para conocerlas, que aunque no sea lo mismo, nos acercará un poco estos fenómenos de la naturaleza que tanta importancia han tenido en la historia del Hombre.


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