En Villafranca del Bierzo, ante la Puerta del Perdón de la iglesia consagrada al apóstol, todavía se les concede excepcionalmente el jubileo a los peregrinos incapaces de seguir hasta Santiago. Mejor sin embargo ganárselo en la capital gallega, ya a sólo dos etapas de esta atípica y hedonista ruta en coche.

El Camino en Los Ancares

A caballo entre León y Lugo, esta mágica sierra asoma tras el puerto de Pedrafita que, con sus extenuantes pendientes, se lo pone difícil a los caminantes. Los valles y montañas de Los Ancares, declarados Reserva de la Biosfera por la Unesco, exhiben una naturaleza dura, esquiva y tan aislada durante siglos que dio pie a un habla, unas costumbres y una arquitectura propias. Santo y seña de esta última son las pallozas, unas humildes construcciones de origen prerromano, de planta circular y techo cónico de “colmo” o paja entrelazada. Todavía pueden verse algunas en pueblos de la zona como Balouta, Campo del Agua u O Cebreiro.

O Forno do Cañoto

Si tras culminar el puerto el hambre aprieta, será el momento de parar a reponer fuerzas en O Forno do Cañoto. Guadalupe y Manuel, los orgullosos panaderos de Pedrafita do Cebreiro, saben que su pan artesanal es todo un reclamo. Además despachan embutidos, dulces, repostería o frutos secos con la mejor de las sonrisas. La pareja también ha recuperado una vieja casona para convertirla en la encantadora y muy asequible pensión rural As Miguiñas do Cebreiro

El Queso de O Cebreiro

Los queixos de calidade son unos de los patrimonios gastronómicos de Galicia. En Pedrafita se encuentra la sede de la Denominación de Origen Queso de O Cebreiro, así como algunos de sus mejores productores. Imprescindible hacer un alto en Queixería Castelo de Brañas, donde Jesús Pérez y su hijo Adrián podrán explicarnos hasta el último detalle de este producto artesanal, que el año pasado fue galardonado por el Ministerio de Agricultura como el mejor de España dentro de la modalidad de quesos frescos. Suave, esponjoso, delicado, sin aditivos ni conservantes… y con su característica forma de hongo o gorro de cocinero.

El Santo Grial de O Cebreiro

El emblemático poblado de O Cebreiro oficia como puerta a Galicia para los peregrinos que siguen el Camino Francés. De hecho, muchos arrancarán aquí su ruta hacia Santiago. Además de algunas pallozas restauradas, habrá de visitarse su iglesia de Santa María la Real, famosa desde la Edad Media por el llamado ‘milagro del Santo Grial’. Cuentan que un día, bajo una de esas nevadas que se gastan estas montañas, un vecino desafió el temporal para escuchar misa. Allí le recibió un monje que burlón le espetó: Cual viene este otro con una tan gran tempestad y fatigado a ver un poco de pan y vino”. Aseguran que fue pronunciar la frase, y la hostia se transformó en carne y el vino en sangre. Aquel cáliz es el que figura hoy en el escudo de Galicia.

La escultura del peregrino y la sierra de O Courel

Luchando contra el viento es el nombre de la emblemática escultura que corona el Alto de San Roque, entre Liñares y Hospital de Condesa. Un homenaje a los peregrinos que se atreven también en invierno con estas inhóspitas montañas. A un lado los picos de LosAncares y del otro los de la sierra de O Courel.

El monasterio de Samos

Reyes, nobles, políticos y artistas llevan siglos acogiéndose a la hospitalidad de esta abadía con cerca de 1.500 años de vida monástica a sus espaldas sin apenas interrupción. Sus benedictinos, fieles al lema Ora et Labora, además de rezar y atender la pequeña iglesia del pueblo, cultivan la huerta, hacen desde bastones para el camino hasta trabajos de encuadernación y, cómo no, tienen una hospedería para quienes deciden hacer noche aquí. Imprescindible como mínimo visitar sus preciosos claustros.

Restaurante Roma de Sarria

Todo un clásico que, desde que abrió sus puertas como hotel en 1930, ofrece techo y descanso sin pretensiones al peregrino pero, sobre todo, un restaurante que muy merecidamente alcanza llenos hasta la bandera. Si no se quiere gastar mucho, recomendamos su menú de 16 euros. Quienes vayan más holgados de presupuesto no podrán resistirse a carnes a la brasa tan gloriosas como el chuletón de ternera gallega a precios -por cierto- de lo más módicos.

Embutidos Teijeiro en Sarria

Chorizos de curación lenta con humo de leña de roble para darles el punto justo de aroma, además de lomos, salchichones, pancetas, chicharrones hechos con carne, tocino y cuero de cerdo, butelos de elaboración artesanal a base de costillas y magros de primera calidad y, por supuesto, lacones. Este último, hecho con la extremidad delantera del animalito, el uno de los productos más señeros de Galicia. Cárnicas Teijeiro tiene en Sarria tanto su fábrica y sala de despiece como una carnicería, donde hacerse con todo este homenaje al mejor colesterol.

Los últimos 100 kilómetros

Es un símbolo. Si se quiere ganar la Compostela, habrá que aparcar ya sí el coche y comenzar a caminar en Sarria. En esta población lucense arrancan los últimos cien kilómetros del Camino Francés. De hecho su Rúa Mayor oficia para muchos como el punto de partida de su peregrinación a Santiago. ¡Ánimo, que ya no queda nada! Los últimos 100 kilómetros.

Portomarín sobre las aguas

Cuando en los sesenta se creó el embalse de Belesar, el viejo pueblo de Portomarín, con gran importancia en la ruta a Santiago gracias a su puente que salvaba el Miño, quedó anegado por las aguas. Eso sí, piedra a piedra se salvaron sus principales monumentos. De esta forma la iglesia románica de San Pedro y la aún más monumental de San Nicolás, así como algunos de sus palacios medievales, pueden visitarse hoy en su nuevo emplazamiento en lo alto de una colina. Aquí la gastronomía también es importante. O Mesón do Loyo es un lugar de referencia, con sus famosas anguilas. Unos las toman guisadas y otros, fritas. De cualquier modo están buenísimas.


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