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Los imprescindibles de Ávila, el paraíso de Orson Welles

“Si pudiera elegir un lugar donde vivir, sería España. Y en concreto, Ávila. El clima es horrible, muy cálido en verano, muy frío en invierno. Es un lugar extraño y trágico. Hay algo grande ahí”. Quien así hablaba era Orson Welles, que aseguraba estar hechizado por esta ciudad. Allí rodaría una de sus películas más emblemáticas, ‘Campanadas a medianoche’, y también en estas tierras confesó encontrarse diferente sin saber por qué. ¿Qué tiene esta ciudad para enamorar incluso a los más viajados? Hoy descubrimos solo algunos de los talentos de este pequeño paraíso, para muchos todavía oculto.

Muralla de la ciudad de Ávila (Gtres).
Muralla de la ciudad de Ávila (Gtres).

La muralla de Ávila

Es la niña mimada indiscutible de una ciudad que cuenta con un largo listado de pequeñas joyas. Tiene un perímetro de más de 2.500 metros, 87 torreones, 9 puertas y 2.500 merlones. Y además de todo lo dicho, el de Ávila es el recinto amurallado mejor conservado del mundo, con palacios adosados al interior que constituían un segundo cinturón defensivo. Cobija cientos de historias legendarias con mucho de heroicas, como la de Jimena Blázquez, mujer del alcalde al frente de la ciudad cuando las tropas abulenses tuvieron que salir en dirección al Puerto de Menga. Aprovechando que estaba indefensa, los batallones musulmanes decidieron atacar la muralla. Pero entonces, Jimena convocó a las mujeres para que se vistieran como guerreros y se colocaran en las zonas más visibles de la muralla con teas encendidas. Cuentan que entonces los batallones musulmanes retrocedieron pensando que Ávila se encontraba bien defendida. Y que a partir de entonces,  las mujeres abulenses participaron en las reuniones del Ayuntamiento. 

El mirador de Los Cuatro Postes

Posiblemente sea el mejor lugar para hacerse una idea de lo alucinante que es esta ciudad, especialmente si se visita al atardecer, cuando la puesta sol tiñe Ávila de colores naranjas. Se trata de un mirador ubicado en la margen izquierda del río Adaja desde el que las vistas no podían ser mejores. Construido a mediados del siglo XVI y compuesto únicamente por cuatro columnas dóricas unidas por un arquitrabe, dicen que fue aquí donde Francisco de Cepeda, tío de Teresa de Jesús, encontró a la santa y a su hermano Rodrigo cuando eran niños y estos querían huir a tierras de infieles para morir mártires.

Palacios y más palacios

Hay quien cree que los que deseen conocer de verdad la España del siglo XVI tienen que pasar sí o sí por Ávila. Entre otras razones, porque mucha de su arquitectura se edificó en ese siglo, coincidiendo con una época de bonanza que dejó su sello en la ciudad. De esa época son casi todos los espectaculares palacios abulenses, una ruta imprescindible si visitáis Ávila. Aunque la relación es larga, algunos de los más populares, y también originales, son el Palacio Real de Santo Tomás, la Casa de Blasco Núñez Vela, la Casa de los Almarza, el Palacio Caprotti, el Palacio de los Mújica, la Casa de los Dávila... ¡Y la lista sigue!

La catedral de Ávila

Los expertos están de acuerdo en que esta fue la primera catedral gótica de España, y solo por eso merecería la pena una visita. Para rematar, esta catedral cuenta con algunos detalles muy originales, además de un interior espectacular: ideada como templo y como fortaleza -su ábside es uno de los cubos de la muralla-, y de estilo borgoñón, no podéis perderos en su interior los bajorrelieves platerescos, el sepulcro de El Tostado o el coro.

Basílica de San Vicente

Tuvo el honor de ser uno de los  primeros edificios españoles restaurados de acuerdo a criterios historicistas, y tenía unas cuantas razones de peso para ello. Entre otras, que sus perfectas proporciones la convertían en un ejemplo casi único del románico hispano. Se comenzó a construir en 1120 en el lugar en que, según la tradición, los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta fueron martirizados y enterrados en el siglo IV. En la cripta de esta basílica está la imagen de la virgen de la Soterraña, venerada por Santa Teresa de Jesús. 

Monasterio de Santo Tomás

Fue aquí donde se estableció en el siglo XVI la Universidad de Santo Tomás, que se mantuvo hasta el siglo XIX. Ahora acoge un Museo de Arte Oriental y otro de Ciencias Naturales. ¿Lo mejor de este monasterio? Todo. O lo que es lo mismo: sus tres espectaculares claustros. El del Noviciado -el más antiguo y también más pequeño-; el del Silencio, donde antes eran enterrados los frailes; y el de los Reyes, llamado así porque estaba destinado a ser el Palacio de Verano de los Reyes Católicos.


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