Destinos

El lujoso futuro del gran complejo vacacional de la Alemania nazi

Una de las mejores representaciones de la arquitectura nazi se encuentra en la isla de Rügen, en el mar Báltico. Se trata de Prora, un complejo ideado en tiempos del nacionalsocialismo para ofrecer vacaciones en el mar a 20.000 arios del III Reich. Buena parte de este centro ha sobrevivido al desuso y al paso de los años en un estado ruinoso. Sin embargo, los inversores privados ya poseen cuatro de los cinco bloques que componen esta infraestructura. El próximo mes de octubre está previsto que abran sus puertas allí los primeros 48 lujosos apartamentos de Prora Solitaire. Éste es un proyecto inmobiliario que renovará con fines turísticos parte de esta mastodóntica infraestructura.

En su conjunto, Prora ocupa 4,5 kilómetros de largo. Estaba previsto que los ocho bloques inicialmente construidos ofrecieran hasta 10.000 habitaciones para que los arios del III Reich disfrutaran de días de descanso a la orilla del mar Báltico. Diseñado por Clemens Klotz (1886-1969), uno de los encargados de hacer realidad las ideas arquitectónicaS de Adolf Hitler, Prora comenzó a construirse en 1936, sin que preocuparan los costes. Se ha evaluado que, en su día, levantar estos bloques de apartamentos costó cerca de 1.000 millones de los actuales euros (unos 240 millones de reichmark). En este sentido, Prora reunía algunas de las características esenciales que ha atribuido al III Reich Richard J. Evans, historiador de la prestigiosa Universidad británica de Cambridge. A saber, era caro y difícil de mantener.

El inicio de la Segunda Guerra Mundial y el resultado de aquella conflagración planetaria impidieron que la idea de una Prora habitada por familias arias pudiera materializarse. De hecho, ese macroproyecto turístico ha servido para muchos otros fines. Allí se dio cobijo a refugiados procedentes de Hamburgo después de que la ciudad portuaria quedara prácticamente destruida por los bombardeos aliados. El Ejército Soviético, nada más terminar la guerra, también utilizó el complejo para albergar a refugiados antes de convertirlo en los años cincuenta en instalaciones para militares de la extinta República Democrática de Alemania. Tras la unificación alemana, de la que este otoño año se cumple un cuarto de siglo, Prora comenzó a degradarse como consecuencia del desuso.

Todo ello pese al compromiso de algunos por mantener el lugar como un monumento arquitectónico e histórico. Entre 1995 y 2005, el tercer bloque acogió un museo dedicado al lugar. Todavía lo reivindican así en el Dokumentationszentrum Prora, un centro aún ubicado en el tercer bloque del complejo y dedicado a preservar el significado histórico del lugar. “El complejo de Prora no sólo es una construcción monumental del régimen nazi” sino también “el mayor proyecto arquitectónico que se llevó a cabo en aquella época”, aseguran en dicho centro. “También es un ejemplo de la ideología que está detrás del régimen nacionalsocialista, de cómo funcionaba, porque si bien nadie del III Reich llegó a estar de vacaciones en Prora, a través de la propaganda, la gente creía que podría venir aquí a disfrutar sin pagar de unas vacaciones en el mar”, dicen a Marabilias desde el Dokumentationszentrum Prora.

La privilegiada ubicación de Prora respecto a la costa -los bloques conforman una gruesa primera línea de playa en hormigón- predispone al lugar, sobre todo, a ser explotado con fines turísticos. Ha sido cuestión de tiempo que hayan surgido iniciativas como la de Prora Solitaire, que pretende ofrecer lujosos espacios en unos 250 apartamentos con vistas al mar y con unas dimensiones que oscilan entre los 28 y los 122 metros cuadrados. Los precios varían entre los 100.000 y los 426.000 euros. De media, se paga el metro cuadrado dentro Prora Solitaire a unos 4.000 euros.

Prora Solitaire, que se espera esté terminado el año próximo, lo componen unos apartamentos de cuyo mantenimiento se ocupa una estructura hotelera ubicada también en el bloque número dos del centro turístico de pasado nazi. También hay un Spa. El nivel de las instalaciones será de cinco estrellas, según indican los responsables del proyecto. La misma idea exclusiva de turismo es la que está poniendo en marcha en el primero de los bloques de Prora la iniciativa Neues-Prora, que pretende sacar provecho de 161 apartamentos además de otro centenar de apartahoteles.

Con estos proyectos, Prora, que estaba destinada a ser un retiro vacacional para los arios de bien, va camino de convertirse en un lugar exclusivo para ricos. “Es una pena, porque este lugar tiene mucha carga histórica que explicar”, dicen en el Dokumentationszentrum Prora. En cualquier caso, para disfrutar de la Prora del siglo XXI, la religión, la etnia, la ideología o la nacionalidad serán lo de menos. Basta con tener en el banco una cuenta donde abunden los ceros. 


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