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Siete razones definitivas para perderse en Huesca este verano

Dicen que cuando se visita Huesca por primera vez, la sensación que queda es de cierta incredulidad. ¿Cómo este pequeño paraíso es aún un desconocido para muchos? Cuenta con valles monumentales, cascos históricos con encanto, uno de los festivales más originales de Europa, travesías alucinantes para senderistas exigentes, fiestas de las que no se olvidan… Hay muchas razones por las que perderse en Huesca este verano. Hoy os contamos siete de ellas.

El valle de Ordesa

La espectacularidad de los valles del pirineo aragonés es tan apabullante que Ordesa fue uno de los primeros parques nacionales del mundo. Fue declarado oficialmente en 1918, pero ya antes había recibido a exploradores y científicos maravillados por la geografía de este rincón oscense. No sólo es único por los paisajes de película que regala a todos los que pasan por allí. También es una especie de tesoro para los amantes de las tradiciones y la arquitectura popular, que se han mantenido intactas durante siglos por el aislamiento de este fantástico rincón del mundo. Uno de esos lugares que incluso a quienes no son especialmente aficionados a la naturaleza dejará encantados.

Festival Pirineos Sur

Si buscas un festival que además de buenos conciertos y exposiciones ofrezca un paraje que ya de por si sea un espectáculo, el Pirineos Sur es una buenísima opción. Buen ejemplo de la originalidad de este festival es la sede principal, el Auditorio Natural de Lanuza. Se trata de un escenario flotante sobre el embalse de Lanuza, en un entorno único, por el que este año ya han pasado Ara Malikian, Noa, Mark Knopfler... Si quieres verlo en directo, aún estás a tiempo porque esta edición termina el 2 de agosto.

La estación de Canfranc

Para muchos extranjeros se trataba del primer lugar que veían de España, y erigirse en un escaparate así merecía cierta atención. Por eso la Estación Internacional de Ferrocarril de Canfranc es de las que tiene premio: muy cerca de la frontera con Francia, en un espacio rodeado de altas montañas, se levanta un edificio imponente que siguió el modelo de la arquitectura palacial francesa. Fue una de las estaciones más grandes de Europa, y sólo por la historia que hay detrás de ella hay que darse una vuelta por allí para conocerla. Para visitarla tienes que reservar previamente en la Oficina de Turismo de Canfranc. Y además la zona está plagada de búnkeres que también merecen una visita.

Las fiestas de San Lorenzo

Se celebran en la ciudad de Huesca durante toda una semana en la que no te cansarás de comer, beber y divertirte como mandan los cánones. Cada 9 de agosto, el chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento señala que comienza la fiesta, y los oscenses esperan el estallido desde la plaza de la Catedral vestidos de blanco y verde y preparados para una agenda muy apretada: conciertos, verbenas, espectáculos para niños, actividades con las peñas... Se trata de festejar al patrón por todo lo alto hasta el 15 de agosto, y aquí saben cómo hacerlo. Si vas, querrás repetir.

Travesías cinco estrellas para senderistas

Para quienes disfrutan caminando por parajes naturales de los de cortar la respiración, Huesca es un paraíso con todas las letras. Hay literalmente cientos de opciones, y casi seguro que ninguna de ellas te defraudará. Entre ellas se encuentra la espectacular Senda de Camille que sigue los pasos de uno de los últimos osos autóctonos y hace parte de su recorrido por esta provincia. Una atravesía alucinante con la que conocerás algunos de los rincones más espectaculares de Huesca.

La ciudadela de Jaca

Pasarse por Jaca siempre es buena idea: en la capital de la Jacetania se come estupendamente, hay buen ambiente cualquier día de la semana y además, tiene muchos rincones que visitar. Como la Ciudadela del siglo XVI, una fortificación que se mantiene perfectamente conservada gracias a la que no hay que esforzarse mucho para imaginar cómo era la vida aquí varios siglos atrás. Mantiene todas las partes típicas de una fortificación: el foso, los baluartes, cuarteles, polvorines, túneles... Y también, la entrada a la que se accedía mediante un puente levadizo. Para no perdérsela.

La capital

Además de las fiestas de San Lorenzo, la ciudad de Huesca tiene un listado de alicientes que no está nada mal. Por ejemplo, su casco histórico, donde puedes darte una vuelta para ver el antiguo Palacio de los Reyes de Aragón, la Catedral gótica, la Iglesia y los claustros románicos de San Pedro el Viejo... Después, puedes pasear por el Parque Miguel Servet, hacer una ruta gastronómica, entrar al Centro de Arte y Naturaleza que diseñó Moneo... Si no conoces esta ciudad, te sorprenderá.


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