Destinos

La Ruta de Cariñena: el sarcasmo de Goya y un vino que ya no es peleón

Voltaire equiparó la tierra prometida a esta zona vinícola de Zaragoza que vio nacer al ilustre Goya. Un paisaje estepario salpicado de mudéjar y coloreado por los viñedos que conforman la D.O. Cariñena, una de las más antiguas de España, pero también una de las más maltratadas, porque ¡cuánto le ha costado a este vino sacudirse su fama de peleón! Nada de eso queda ya. Nuevas tecnologías y afamados enólogos alumbran ahora unos caldos refinados que han saltado a la primera línea del panorama patrio.

Un espacio natural: La Sierra de Algairén

Escenario ideal para el senderismo, la ruta de Cariñena tiene su cuota de naturaleza en esta fantástica sierra enclavada en el corazón de la Cordillera Ibérica, a50 kilómetrosde la capital aragonesa. Sus laderas tapizadas por bosques de alcornoques, encinas y carrascales se suman a la belleza que proporcionan las riberas del río Huerva y al conjunto de barrancos abruptos que rodean el Monte Bajo, con paredes tan verticales que parecen haber sido cortadas por la hoz de un gigante imaginario.

Un espacio cultural: La casa natal de Goya

Nacido en Fuendetodos, en 1746, estaba llamado a convertirse en una de las grandes figuras del arte. Por eso Francisco de Goya es el reclamo pictórico de esta ruta empapada de cultura. No sólo se puede visitar su casa natal, declarada Monumento Histórico Nacional, sino también el magnífico Museo del Grabado, que recoge sus piezas más libres y desenfadadas: grabados originales en los que disecciona con sarcasmo temas tan controvertidos como los vicios de la época, la tauromaquia, la guerra y la enigmática serie de los disparates, donde aflora su vena más onírica.

Un centro de interpretación: El Museo del Vino

No podía faltar el Museo del Vino de Cariñena, testigo de la actividad vitivinícola de esta ruta integrada en la Marca Enoturismo Aragón que, junto con Campo de Borja y Somontano, definen el territorio aragonés marcado los viñedos, los lances de la historia y sus gentes. En el centro de interpretación se asiste a la tradición, las señas de identidad y el modo propio de analizar –y por supuesto, saborear- una de las culturas del vino con más solera del país.

Una bodega emblemática: Grandes Vinos y Viñedos

Es la más grande de la D.O. de Cariñena y también de la comunidad autónoma aragonesa. Y sin embargo, es una bodega joven, nacida en 1997. Con la forma de un castillo por fuera, y de un monasterio por dentro, sus instalaciones esconden una innovadora tecnología con la que procesan ese vino de bandera que tiene en las uvas garnacha, tempranillo y macabeo sus variedades dominantes. Un vino que ha dado lugar a marcas tan reconocidas como Corona de Aragón, Anayón o Monasterio de las Viñas; y también a una bebida alternativa: Garnacha refrescante, con burbujas, baja graduación… y servida en un botellín con chapa.

Una bodega de autor: Añadas-Care

La expresión de la modernidad en el estilo de los caldos de Cariñena, la excelencia de los llamados vinos de autor. Así es Care, el estandarte de Bodegas Añadas, que ha sido reconocida como una de las más exclusivas de la ruta.

A su impactante bodega, dotada de un enorme salón de congresos y un club privado de vinos, se añade un elegante restaurante homónimo donde maridar los caldos con un original menú de vanguardia.

Un restaurante: La Rebotica

Flan de foie y aceite de trufa; albóndigas de ibérico rellenas de queso con salsa de romero; rodaballo con orio de ajetes, jamón y módena. Es, aunque no lo parezca, cocina aragonesa con materias primas de calidad, recetas tradicionales y un toque atrevido. Pero es sobre todo una experiencia religiosa la que proporciona La Rebotica La Rebotica, una antigua farmacia de Cariñena reconvertida en templo de la alta gastronomía, sencillo como el salón de casa, pero realmente exquisito.

Un hotel: Hotel del Vino

Claro, no podía ser más apropiado este hotel emplazado junto a las Bodegas Prinur y rodeado, por supuesto, de viñedos. El Hotel del Vino es un establecimiento de tres estrellas, moderno y funcional, especialmente adaptado a la práctica del enoturismo: ofrece visitas guiadas, catas maridadas y rutas para conocer el entorno.

Un secreto: La fuente de la que mana vino

No se entiende el curso del año sin la Fiesta de la Vendimia de Cariñena, con la famosa Fuente de la Mora que, por unos días, surte de vino –y no de agua- a los miles de asistentes a esta celebración que tiene lugar en agosto o septiembre (dependiendo de la cosecha). Un acontecimiento que incluye música en vivo, exposiciones y las animadas casetas del Paseo del Vino, que brindan la ocasión perfecta para degustar los caldos de esta Denominación de Origen.  

Más información en el sitio web rutadelvinocampodecarinena.com


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba