Cultura

Pañales para vacas en Baviera

Los pañales para vacas que se han visto estos días en Baviera no tienen nada que ver con la higiene animal. Han surgido como modo de protesta frente a la voluntad de la Unión Europea de proteger suelos y aguas del viejo continente. En la hora de la agricultura y la ganadería industrial, hasta el estiércol es un problema.

Ganaderos del Landalemán de Baviera han encontrado una particular forma de protestar contra la modélica pulcritud medioambiental que quiere instaurar la Unión Europea en sus estados miembros. Pañales para vacas ha sido la curiosa y mediática iniciativa emprendida para criticar las intenciones de Bruselas de proteger las aguas y suelos europeos. Para poner estos pañales hacen falta al menos dos personas. También mucha tela y saber estar con los animales.

De estos talentos ha estado alardeando precisamente Johann Huber, ganadero de la región alpina de Baviera. Su sistema de sábanas recogidas en la parte trasera de sus vacas para recoger el estiércol se ha popularizado estos días como protesta contra la UE. Porque Huber forma parte de esos ganaderos bávaros que se han levantado contra la Directiva de Nitratos de la Comisión Europea.

En el estiércol abundan los nitratos, convirtiéndose en un problema medioambiental

Ese texto, según recuerdan en Bruselas, “quiere proteger la calidad del agua en toda Europa”, previniendo que los nitratos de las explotaciones agrícolas “contaminen el suelo y las aguas superficiales”. Estas intenciones, por lo visto, no pueden mezclarse con excrementos de vacas. No por una suerte de obsesión higiénica de quienes elaboran las leyes europeas en Bruselas, sino porque, según dicen, las heces animales son problemáticas a nivel medioambiental. De hecho, nitratos es de lo que más hay en el estiércol.

2 vacas por 10 metros cuadrados

Aunque éstos no son considerados contaminantes altamente nocivos, sí que se sospecha que sean cancerígenos y que puedan influir negativamente en el organismo de los niños pequeños. De ahí que excesivas cantidades de heces animales en el suelo sean tan preocupantes como habituales en zonas dedicadas a la agricultura intensiva. Por eso también la directiva de la comisión quiere limitar la cantidad de vacas por hectárea, dejando el número en sólo unas dos reses por 10 metros cuadrados.

Además, según entienden en Bruselas, ha de evitarse en regiones agrícolas de montaña con más de un 15% de desnivel el uso de estiércol como fertilizante. Al parecer, en estos lugares se amplía el efecto negativo sobre el suelo y el agua cuando una se abona naturalmente. Por eso la Directiva de Nitratos contempla prohibir exponer ese tipo de superficies a excrementos animales.

“En Baviera, no se podrá fertilizar en la mitad de las tierras cultivadas, y el 10% de los prados y tierra cultivable se dejarán de explotar”

Pero justo esto es lo que no cabe en la cabeza de la Asociación de Granjeros de Baviera (BBV, por sus siglas en alemán). “El estiércol no es un contaminante, sino un valioso fertilizante”, ha reivindicado Anton Kreitmar, uno de los representantes del mundo ganadero bávaro, que ha pedido a Alemania que frene esa prohibición que llega de Bruselas. Según sus cuentas, de aplicarse la directiva, espacios demasiado grandes destinados a actividades agropecuarias quedarían amputados de un uso económicamente importante para el sector y las familias que viven de él. “En Baviera, no se podrá fertilizar en la mitad de las tierras cultivadas, y el 10% de los prados y tierra cultivable se dejarán de explotar”, ha alertado Kreitmar.

El nivel de nitratos está por encima del límite

Desde la oficina de representación de la Comisión Europea en Alemania se ha advertido a los ganaderos de que, en todo el país, incluida Baviera, abundan los lugares en los que “el nivel denitratos en el agua del suelo ya está por encima del límite”, según los términos de Stefffen Schulz, uno de los portavoces del organismo comunitario en el Land germano. Aun así, no es menos cierto que a Alemania le está costando más de lo debido implementar sistemas para frenar la contaminación con nitratos procedentes del estiércol.

El sistema de pañal para mamíferos de gran tamaño es una solución irónica

Del pulso que mantienen las autoridades europeas, el propio gobierno federal germano y los ganaderos y agricultores afectados por la directiva ha salido la irónica solución de los pañales para vacas que ha hecho de Huber una figura tan mediática como Doris, su vaca más higiénica. Más allá de lo mucho que se haya dado a conocer su imagen, y en vista de lo poco que parece haber calado en las autoridades su protesta, a Huber tal vez le valga más la pena patentar su sistema de pañal para mamíferos de gran tamaño que pensar en ampliar su negocio ganadero.


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