Cultura

Alice Cooper: la vieja bruja retratada en celuloide

Alice Cooper banda o Alice Cooper personaje. O ambas cosas a la vez. Muy posiblemente quien ha llegado a esto del rock en los últimos años tendrá difícil disociar si lo uno o lo otro es lo correcto. Pero en los dos casos estamos hablando de unos músicos que trajeron al directo toda la parafernalia del teatro de variedades en su versión más terrorífica. Como concepto visual fueron una auténtica sensación en sus años de gloria durante el primer lustro de los 70.

Por ello, adquiere más relevancia el documental Super Duper Alice Cooper, que durante este mes de mayo se estrenará -digamos que de manera sorprendente- en varias salas de cine de las principales ciudades españolas. Sorprendente porque no es un artista de grandes masas comerciales, aunque sí muy querido y seguido en los ambientes rock. Dirigido por Scott McFadyen y Sam Dunn -quienes ya ganaron un Grammy por otra película sobre el grupo canadiense Rush- promete ser un regocijo visual sobre la carrera de estos lunáticos. De momento, podemos disfrutar del tráiler oficial.

Oscurantismo terrorífico

Y el caso es que, a pesar de comenzar a usar pronto como propio el nombre de la banda, Vincent Damon Furnier era el cantante, armonicista y líder conceptual de un grupo llamado Alice Cooper. Cuenta la leyenda que Furnier y los guitarristas Glen Buxton y Michael Bruce, junto al bajista Dennis Dunaway y el batería Neal Smith tomaron el nombre de una antigua bruja que se hizo presente en una sesión de ouija en la que participaron. Y tal vez no sea muy disparatada la explicación, ya que su amor por el cine de terror y serie B americano alcanzaba casi la adicción.

Lo que fue claro desde el principio era su intención de trasladar al directo toda esa imaginería absorbida en horas y horas de metraje underground. Alice Cooper utilizaban en el escenario guillotinas, serpientes, sillas eléctricas, muñecas de plástico y sangre, mucha sangre, ya fuera real o no. La famosa leyenda urbana sobre si Furnier llegó a ingerir una gallina, viva minutos antes, en uno de sus shows vamos a dejarlo para los amantes de lo escabroso.

Pero más allá de su elemento visual -que en su caso no se puede obviar- Alice Cooper como banda, protegidos por Frank Zappa, proponían una ponzoñosa unión entre el rock duro, los sonidos más ásperos procedentes del rock underground y unos riff de guitarras que posteriormente se asociarían al heavy metal. Desde su primer disco en 1969, Pretties for you, hasta su despedida en cuanto a su encarnación como quinteto, Muscle of love (1973) dejaron al menos varias canciones ya históricas en el rock y dos discos de los considerados clásicos, School’s Out y Billion Dollar Babies. Las drogas, el alcoholismo de Furnier, ya asumido su personaje de Cooper -y la creciente distancia entre los diferentes miembros- dieron al traste con la aventura.

Posteriormente, Alice Cooper -Furnier ya en solitario- seguiría una carrera que le ha llevado hasta nuestros días (hoy en sus consumado jugador de golf), y que entre curas de rehabilitación y otras historias, le ha permitido grabar un par de decenas de discos, empezando por aquel Welcome to my nightmare del 75 y cerrando el círculo con el casi homónimo Welcome 2 my nightmare de hace unos años. Pero eso es ya otra historia.


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