Cultura

Wolf D. Prix, un arquitecto al rescate del euro

El euro parece haber sobrevivido al incendio desatado el año pasado por la deuda de los países del sur continental. Pero aún hay, incluso en Alemania, país que alberga en Frankfurt la sede de la moneda única, quienes ven a la divisa paneuropea desapareciendo en cuestión de pocos años. Si es preciso para evitarlo reconstruir la estructura institucional del euro, tal vez pueda inspirar a los responsables políticos el brío del austriaco Wolf D. Prix, arquitecto responsable del nuevo hogar del Banco Central Europeo (BCE). Su proyecto, que estará terminado el año próximo, ha de reivindicarse como el mayor símbolo arquitectural de Europa.

El italiano Mario Draghi, presidente del BCE, todavía tiene mucho por qué preocuparse antes de pensar en cómo será su nuevo despacho. Sin embargo, a orillas del río Meno, no pasan desapercibidas al este de Frankfurt dos torres que, una vez terminadas, tendrán, respectivamente 185 y 165 metros de alto destinados a acoger a los responsables de la moneda única. “Por su forma y su presencia, esta torre doble se convertirá en un elemento característico del skyline de Frankfurt”, dicen en Coop Himmelb(l)au, la cooperativa de arquitectos fundada en Viena a finales de los años 60 por Prix, Helmut, Swiczinsky y Michael Holzer.

El cerebro del proyecto europeísta que se construye en esa ciudad del oeste germano es Prix, un hombre que piensa las cosas a lo grande. Por eso ha dicho que su proyecto “será un icono para la Comunidad Europea”. Ideando 120.000 metros cuadrados al servicio de la moneda única, este austriaco ha demostrado que no entiende de austeridad. Se estima que la mansión horizontal que ha diseñado para el euro costará 1.200 millones de euros.

Entrevistado por el semanario Der Spiegel, Prix decía hace unas semanas que los regates del astro argentino del fútbol Lionel Messi tienen un equivalente en el mundo de la arquitectura: su nueva sede del BCE, compuesta por dos torres retorcidas con orientación este-oeste. La torsión de ese par de estructuras biseladas es una idea arquitectural que, llevada al césped del Camp Nou, alude al juego de “Messi en estado puro”, según Prix. A buen seguro, tras saberse de los supuestos enormes regates al fisco de la estrella argentina del Barça, el arquitecto austriaco tendrá que pensar dos veces eso de comparar sus diseños a las proezas futbolísticas del considerado como el mejor jugador del mundo.

Aunque lo cierto es que esa comparación no resulta tan importante. Porque la nueva sede del BCE ofrece otros puntos de interés arquitectónico, como ese concepto de “ciudad vertical”, al servicio del cual están las plataformas que unen las dos torres. Esos nexos, que serán escaleras, puentes o jardines colgantes, crean “espacios, plazas, caminos” como los que “existen en cualquier ciudad”, explican en Coop Himmelb(l)au.

El nuevo icono de la UE

En el marco del proyecto que desarrolla Prix en la capital económica del 'Viejo Continente' también se da un nuevo lustro a la zona del Grossmarkthalle, el viejo mercado del este de la ciudad cerrado hace casi una década pero que reabrirá sus puertas integrado en las estructuras que compondrán el nuevo BCE. En suma, el austriaco dotará a Europa de un rascacielos verdaderamente representativo de la integración continental, algo aparentemente necesario, pues la “UE no tiene un edificio que sirva de icono”, según Hanno Rauterberg, crítico del semanario Die Zeit. Tanto es así que, en su origen, la Eurotorre, por ahora monumental cobijo de la moneda única diseñado en los años 70 por Richard Heil y Johannes Krahn, no estaba destinada al euro.

Entre los diseños de Prix ya figuran obras arquitectónicas que rinden tributo a emblemas del capitalismo germano, como el BMW-Welt, el centro de exposiciones de la marca de coches BMW situado en Múnich. Coop Himmelb(l)au también ha dotado en la capital bávara de nuevos espacios a la Academia de Bellas Artes de Múnich. Sin embargo, Prix, formado en Viena, Londres y Los Ángeles, asegura que se siente particularmente de orgulloso de otros proyectos menos grandilocuentes.

Según él, el mejor ejemplo de esas modestas aventuras arquitectónicas es la iglesia de Martín Lutero de la localidad austriaca de Hainburg, donde la capilla sólo cuenta 64 metros cuadrados. “El techo es fantástico”, ha dicho sobre esa obra un Prix que se mete él mismo en el grupo de los arquitectos “obsesionados” con los tejados. Precisamente con su remodelación de la azotea de un edificio en Falkestrasse, en Viena, Prix y Coop Himmelb(l)au se consagraron a nivel internacional en los años ochenta.

Sabiendo de esta pasión por las superficies en altura, parece normal que se le haya elegido para levantar el nuevo hogar del euro. Porque la estructura institucional de la moneda única, con un Banco Central pero sin Hacienda paneuropea, se armó deficientemente, como el que empieza a hacer “la casa por el tejado”, según Xavier Sala i Martín, economista y catedrático de la neoyorquina Universidad de Columbia. Por suerte, Prix sabe salir airoso ante este tipo de construcciones.


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