Cultura

Willie Nelson, el viejo country sin ley, su nuevo disco y su gusto por la marihuana

Por sorprendente que pueda parecer, los últimos tiempos de gobierno de Barack Obama están trayendo novedades más que inesperadas. Y aunque en el caso de la legalización, o semi legalización, de la marihuana dependa más de la decisión de los gobiernos de cada Estado y los referéndum establecidos entre su población, es indudable el influjo reformista del presidente. Así, Estados como Colorado y Washington no sólo aprobaron hace ya casi un par de años la legalización de la marihuana para uso recreativo, sino que recientemente han abierto ya los primeros lugares de venta legal al público. Otros sitios, como Alaska, Oregon y Washington DC han emprendido el mismo camino.

No es de extrañar por tanto, en esta nueva situación, las bondades que en ella verán numerosos artistas. Pero siempre hay alguno que destaca por encima de todos. Como Willie Nelson. El viejo cantante de country, y también de rock, de jazz, de pop y de cuanto género se le haya puesto por delante, es un antiguo activista a favor de la legalización de la marihuana, y da contundentes pruebas de estar disfrutando con este nuevo escenario. Así, no ha sido mucha sorpresa el anuncio de que lanzará al mercado su propia marca de marihuana, Willie’s Reserve, que cultivada y vendida de momento en Colorado y Washington, afirma será la mejor del mercado. Y qué mejor manera de celebrarlo que con la canción It’s all going to pot (algo así como Todo por la marihuana), cantada a medias con su compañero de correrías Merle Haggard, y en cuyo recién estrenado vídeo no ocultan su gusto por la planta de cáñamo.

El movimiento de los fuera de la ley

El caso es que la canción de marras, un country-rock fresco y optimista, irá incluida en el disco que entre ambos será publicado en junio bajo el título de Django and Jimmie. No es la primera vez que Willie Nelson y Merle Haggard colaboran juntos, ni mucho menos, y ya en 1983 firmaron el histórico Pancho & Lefty, nombre homenaje al gran maestro del country-folk Townes Van Zandt. En esta ocasión, como también su nombre indica, parecen ofrecer un recuerdo al guitarrista de jazz Django Reinhardt y a Jimmie Rodgers, uno de los pioneros y primera gran estrella que tuvo la música country.

Así que los viejos Nelson y Haggard tratan de mantener la llama de aquel glorioso movimiento outlaw (fuera de la ley) que revitalizó el country a finales de los años 60 y principios de los 70 y que tanta influencia tuvo en desarrollos musicales actuales como el alt-country o la americana. Y es que gente como ellos dos, Waylon Jennings, Kris Kristofferson o el propio Johnny Cash, entre otros, se consideraban fuera de la ley, no sólo por imagen, sino también por poner en entredicho las tendencias más en boga de la música fabricada en Nashville, cuna del country, entonces domesticadas, suaves, cercanas al pop más melifluo y a alejadas del imaginario regusto vicioso del honky-tonk. Aún así, la enorme figura e importancia de Willie Nelson resulta de imposible concreción en pocas líneas, tanto como los géneros que trató, aunque desgraciadamente en España, para el público en general, quedó marcado por aquella edulcorada canción de 1984 junto a Julio Iglesias, To all the girls I’ve loved before.


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