Cultura

‘El patio’ de Triana vuelve 40 años después

Hay que ponerse en contexto. Primer lustro de los años 70, cuando musicalmente las tendencias en el mundo del rock han ido abandonando el pop que acaparara todos los acordes durante la década anterior, para derivar en los movimientos psicodélicos que posteriormente dieron origen al rock progresivo, también (mal) llamado, rock sinfónico. Mientras tanto, en España, el rock seguía existiendo más en un segundo plano, y toda la atención se centraba en los últimos tiempos de la dictadura.

Así, en 1975, con Franco encarando sus últimos días, la banda sevillana Triana publicaba su disco de debut, que a falta de otro nombre, fue conocido como El Patio, dado el dibujo de la portada, obra del pintor Máximo Moreno. 40 años después, este mismo mes, El patio se vuelve a reeditar en doble formato, CD y vinilo, remasterizado y con canciones extras que fueron grabadas en directo en aquel mismo año, suponiendo un auténtico homenaje a una banda con un peso histórico fundamental.

Pero la principal aportación de Triana fue la confluencia en una sola línea musical de todo su bagaje flamenco y andaluz con sus gustos por las entonces novedades en el rock mundial. Fundir su raíz más popular con las tendencias que entre la psicodelia y el sinfonismo embadurnaban la obra de referentes de aquella época como Pink Floyd o King Crimson dio lugar a lo que se dio en llamar rock andaluz (Smash, Alameda, Guadalquivir, Imán, Cai, Medina Azahara…), y en el que tuvo un papel fundamental el productor Gonzalo García Pelayo, fundador del sello Gong, integrado en la entonces discográfica Movieplay, y editor de El patio. Un disco que no tuvo una acogida comercial de relevancia hasta pasado más de año y medio, fruto del boca a boca, y que desembocó en el muy alabado segundo trabajo de la banda, Hijos del agobio, en 1977.

De alguna manera, Triana habían dado lugar a una nueva fusión musical y un reflejo de dos momentos muy concretos de la historia española, la muerte de Franco y la llegada de la democracia con las primeras elecciones generales. Una democracia que posteriormente traería la explosión de lo que se dio en llamar la Movida, que de una u otra manera barrió, al menos del gusto popular, a muchos grupos que habían comenzado su camino musical con anterioridad.

Pero en sus orígenes, Jesús de la Rosa, bajista y cantante, el guitarrista Eduardo Rodríguez Rodway y el batería Juan José Palacios, Tele, convertidos en trío cuando abandonaron Dolores Montoya y Manuel Molina, para formar posteriormente Lole y Manuel, eran honestos entusiastas del rock y el flamenco, las dos almas que guiaban su trayectoria. Sabían de la dificultad de sacar adelante un proyecto de tales características, pero creyeron en él y lucharon por su viabilidad. Hasta que en 1983, publicado su último disco, Llegó el día, pero muy lejos de sus niveles de popularidad anteriores y muy desviados de su línea musical, Jesús de la Rosa falleció en un accidente de tráfico

Años después, Teletrató de resucitar a unos Triana en los que él era el único elemento original, pero los dos discos que publicaron a finales de los años 90 poco tenían que ver con la historia, y de nuevo la tragedia llegó, falleciendo el batería en 2002. El intento posterior de alguno de los músicos que habían acompañado a Tele de mantener el nombre no puede tener otra consideración más que la de broma pesada.


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