Cultura

El Givenchy de ‘las Thyssen’ en el museo del barón

Una selección de las mejores creaciones del diseñador francés en la primera gran retrospectiva organizada sobre Hubert de Givenchy en el Museo Thyssen-Bornemisza, que no pudo pagar la que tenía pensada originalmente -valentino- y se apañó como pudo con esta.

Una imagen del modisto durante la presentación de la muestra que le dedica el Museo Thyssen, en Madrid.
Una imagen del modisto durante la presentación de la muestra que le dedica el Museo Thyssen, en Madrid.

Para algunos esta exposición es, sencillamente, un despropósito. Es económicamente deficitaria e intenta hacer pasar el entretenimiento por reflexión estética. Subjetividades a un lado, la muestra que ahora dedica el Museo Thyssen-Bornemisza al diseñador Hubert de Givenchy es una especie de plato de segunda mesa, pues la opción original era en verdad una retrospectiva de Valentino. Pero a la baronesa Thyssen no le salieron las cuentas.

La muestra, que se inauguró esta semana y podrá verse hasta el 18 de enero, tuvo como comisario al propio diseñador, de 87 años de edad. Givenchy (Beauvais, Oise, Francia, 1927) permanece "retirado" del ámbito comercial desde 1996, por lo que la marca Givenchy no le pertenece desde 1988. Pero eso no le impide para sacar del armario los modelazos que lucieron mujeres como Audrey Hepburn pero también Fiona Campbell, exmujer del barón Thyssen –quien por cierto sale muy mal parada en las recientes memorias del Barón publicadas por Planeta-.

La intención de la muestra es que los vestidos del francés dialoguen con cuadros de Rothko, Bosschaert o De Staël. Su disposición y orden alude a la pertinencia del color o la silueta y su correspondencia con cualquier lienzo de la historia de la pintura contemporánea. El recorrido comienza en 1954, cuando Givenchy  abrió su "maison", hasta 1995, año en que se despidió de la pasarela con un desfile en que sus costureras  protagonizaron el saludo final.

"A mi edad, dudé en aceptar esta propuesta, pero quise hacerlo no solo por mí sino por las costureras que trabajaron conmigo y mis clientas", dijo a la prensa el diseñador, acaso con un énfasis algo pesimista. "La alta costura vivió su tiempo, pero llegó a su fin. Yves Saint Laurent fue el último de los grandes, luego vinieron las modas, que no la moda", sentenció en su visita a Madrid.

A pesar de las fatigas de sus 87 años, Givenchy se ha involucrado personalmente en la muestra, ha seleccionado cada prenda algunas inéditas y otras de colecciones privadas, además del apartado dedicado a sus más célebres clientas: los diseños realizados para Jackie Kennedy, la Duquesa de Windsor, Wallis Simpson, y, en un lugar destacado, su musa, Audrey Hepburn -Givenchy fue una de las personas que llevó su féretro-.

Entre las piezas incluidas -la mayoría trajes de noche- se encuentran préstamos de colecciones privadas de clientas españolas del diseñador como Carmen Martínez-Bordiú o la marquesa de Llanzol, Sonsoles de Icaza; y extranjeras como Cornet Epinat y Fiona Campbell, exmujer del barón Thyssen cuyo museo hace ahora las veces de amplio ropero por el que la baronesa Thyssen se pasea cual errática cabeza de un museo cada vez más irregular.


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