Cultura

El ABC del porno de la venganza

¿Existe tal cosa como esa? Sí y se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para usuarios y víctimas.

Ya varias ciudades de Estados Unidos tienen una legislación para limitar el uso ilegal de imágenes de otras personas.
Ya varias ciudades de Estados Unidos tienen una legislación para limitar el uso ilegal de imágenes de otras personas.

Una ex pareja enfurecida, un amante ocasional resentido o lo que es peor, un fisgón, pueden hacer lo que les plazca con las imágenes íntimas de otras personas sin su consentimiento: guindarlas en la red, publicarlas añadiéndoles como pie de fotografía su nombre completo, su centro de trabajo o incluso su dirección postal y teléfono. Esto es lo que se conoce con el nombre de “porno de la venganza”, una modalidad de chantaje que campa a sus anchas por la Red.

Lo padecen muchas personas en todo el mundo: reciben llamadas de desconocidos con amenazas e insultos; se ven obligados a afrontar la humillación de haber sido vistas sin ropa o practicando sexo por sus jefes, sus amigos y sus familiares. Es por esa razón que Estados Unidos e Inglaterra intentan luchar contra lo que consideran debe ser declarado un delito contra la privacidad.

"Nadie debe ser humillado viendo su imagen emitida sin su consentimiento, y esta legislación de sentido común asegura que cualquier víctima de esos actos tendrá la ley de su lado", dijo hace poco el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, quien ha impulsado una ley para que se considere como delito el uso de cualquier aparato para ver, emitir o grabar a otra persona sin su consentimiento cuando practica actividades sexuales. Existen instrumentos del mismo tipo en Texas, Utah, Wisconsin, Maryland, California y New Jersey. El Reino Unido también quiere implementar una.

Este fenómeno cobró repercusión con el nacimiento de páginas web creadas para dar cabida a las imágenes sexuales de la venganza y servir así de instrumento y altavoz con el que amantes no correspondidos de todo el mundo pudieran canalizar su ira tras una ruptura no deseada o dolorosa.

Uno de los casos más sonados ocurrió en 2010, en California. Un hombre de 27 años, Hunter Moore, conocido por la prensa local como “el rey del porno de la venganza”, creó el sitio IsAnyone.com fue uno de los primeros en publicar las imágenes (robadas, en su mayoría) con el nombre, empleadores, así como direcciones y enlaces en redes sociales de las víctimas. Le tomó el testigo Kevin Bollaert con Ugotposted.

Al porno de la venganza se le llama también porno involuntario o porno sin consentimiento, y ya son muchas las organizaciones que se han movilizado para luchar contra este. Existe por ejemplo Women Against Revenge Porn, así como Without My Consent, que proporciona información y apoyo a las víctimas: desde instrucciones para pedir que la foto sea removida, hasta la legislación vigente en todo el mundo. La organización End Revenge Porn hace lobby para buscar leyes más afectivas al momento de proteger a las personas.


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