Cultura

Patti Smith, entre la música y la literatura, publica nuevas memorias

En muchas ocasiones resulta complicado, y también injusto, tratar de encasillar a un artista en una única corriente creativa. Y más cuando los comienzos del mismo se han producido en un arte diferente al que le ha hecho mundialmente famoso. Si hablamos de Patti Smith, quien más quien menos sabrá que es una cantante y compositora de rock que apareció y triunfó principalmente en el segundo lustro de los años 70, pero no todo el mundo conocerá su amor por la poesía y la literatura, a las que se entregó en cuerpo y alma desde su juventud.

Y prueba de que aún el arte de escribir forma parte de su manera de expresión es la publicación, anunciada para después del verano, de un segundo libro de memorias. Llevará por título M Train y la portada le presenta sentada en una mesa del café Ino del Greenwich Village neoyorquino rumiando sobre lo que fue y lo que es el mundo, antes de iniciar un viaje por pasados y presentes que incluyen a Frida Kahlo, Jean Genet, Arthur Rimbaud o su vida junto a su marido, el guitarrista de los históricos MC5, Fred Sonic Smith, fallecido en 1994. Son 18 paradas en los puntos neurálgicos que han conformado su vida, y que vienen a complementar su primer libro autobiográfico, Éramos unos niños (Just Kids), publicado en 2010, y ganador del Premio Nacional del Libro en su apartado de no ficción, uno de los galardones más prestigiosos de las letras norteamericanas. En aquel, Smith se centra en su relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, amigo íntimo y compañero de andanzas durante buena parte de sus vidas y sus encuentros con diversas figuras de la contracultura pop de los años 60.

Su familia y el rock

Porque los comienzos de Patti Smith fueron eminentemente literarios. Una vez establecida en Nueva York tras una etapa residente en París, e influenciada por la poesía de Rimbaud y las letras y músicas de gente como Bob Dylan, comenzó a moverse por el underground literario y musical de la ciudad, combinando colaboraciones con el escritor Sam Shepard, publicación de diversos libros de poesía y participación en recitales y lecturas públicas. Hasta que en aquellos primeros años de la década de los 70 entabló amistad (una amistad y colaboración profesional que dura hasta el día de hoy) con el guitarrista Lenny Kaye, a quien invitó a poner música de fondo en algunos recitales.

Habituales en los ambientes musicales de la época, terminaron entrando a grabar lo que fue su primer disco, el histórico Horses, un disco lleno de rock nada ortodoxo, espíritu punk, algunas estupendas versiones y poesía urbana como letra de las canciones. Además, cambiaba para siempre el lugar de la mujer en el rock, poniendo en valor su propio contenido y no la simple imagen femenina. Sus siguientes obras, Radio Ethiopia y Easter, viajaban entre el rock de formación libre y uno de sus mayores éxitos, Because the night, compuesto junto a Bruce Springsteen. Aún llegaría un trabajo más, Wave, antes de que cambiara la vida artística por la familiar, junto a su marido, el citado Fred Sonic Smith y sus hijos. A pesar de una breve aparición con el disco Dream of life en 1988, su retirada del mundo del espectáculo se mantuvo hasta la publicación en 1996 del espléndido Gone again. Unos años antes, había comenzado a sufrir una serie de desgracias que la marcaron para siempre. En 1989 murió su amigo Mapplethorpe, un año después su pianista Richard Sohl, pero sobre todo, en 1994 perdió a su hermano Todd y a su marido Fred Smith, por quien había dejado todo y con quien compartió la etapa más feliz de su vida. Sin embargo, nosotros recuperamos a una artista que aún hoy sigue teniendo mucho que decir.


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