Cultura

Murder Ballads, poniendo música al asesinato

Cuando repasábamos en Marabilias las canciones estrella de la primera temporada de la serie de televisión True Detective, y nos referíamos a The Handsome Family y Nick Cave, les denominábamos como especialistas en el género de las murder ballads (baladas o canciones sobre asesinatos). Sin ninguna duda la son, y el australiano Cave llegó a grabar todo un disco bajo el título Murder Ballads, en el que incluía su revisión particular de al menos dos canciones fundacionales del subgénero, las tradicionales Stagger Lee y Henry Lee.

Pero, ¿de qué estamos hablando realmente? Hoy en día, las murder ballads pueden estar asociadas a la música de raíz norteamericana principalmente, con especial prevalencia en el country y el folk, y por extensión, en el rock. Pero su origen se remonta a Europa y a hace cientos de años, ya que queda constancia de ellas hacia mediados del siglo XVII. No son otra cosa más que baladas o canciones cuyas letras describen un asesinato y los acontecimientos que han dado lugar al mismo o que vendrán después una vez consumada la muerte.

La tradición oral de los cuentacuentos y de los trovadores extendió el relato de este tipo de asesinatos, la mayoría de las veces basados en hechos reales, y en los que el intérprete se ponía bien en el lugar del asesino, bien en el de la víctima o en la función de un narrador neutral. Como hemos apuntado, en el siglo XVII, estas narraciones fueron impresas y comenzaron a ser vendidas, siendo Inglaterra, Escocia, Irlanda y los países nórdicos aquellos lugares por los que más se asentó su comercio y recitado.

Y cuando la emigración anglosajona comenzó a expandirse por los Estados Unidos, llevaron consigo la tradición oral de aquellas baladas, que posteriormente se incrustaron en los géneros blues, country y folk que se fueron extendiendo por el viejo oeste y el sur del país principalmente. Ahí es donde comenzaron a llamarse murder ballads.

El mito fundacional

La ya nombrada Stagger Lee es una composición con orígenes tradicionales fechados a principios del siglo XX. Narra el asesinato de Billy Lyons a manos del afroamericano Stag Lee Shelton, que se convirtió en uno de los más claros exponentes del género, versionada y transformada por gente como Beck, Fats Domino, Bob Dylan, Grateful Dead o Pete Seeger.

Éxitos de venta sangrientos

Algunas de estas canciones fueron éxitos de venta tremendos, a pesar de la temática tratada. Como Tom Dooley, que contando el asesinato de Laura Foster presumiblemente a manos de su novio, el empobrecido soldado confederado Tom Dooley, alcanzó el número uno en 1958 con las voces del Kingston Trio. Una canción igualmente con numerosas versiones, como la reciente de Neil Young en su disco Americana.

Johnny Cash, todo un especialista

El gran Johnny Cash es una de las grandes voces que en más ocasiones se han puesto al servicio de los crímenes escritos con música. Desde su lectura de la canción del siglo XIX Banks of the Ohio a la tradicional Frankie and Johnny o The Long Black Veil -sobre la variante del inocente acusado de un asesinato que no puede declarar su coartada para no destrozar el honor de la mujer casada con la que yacía mientras se cometió el mismo-.

Muchos nombres para un mismo asesinato

Otra de las características de las murder ballads es que pueden aparecer a lo largo de los años bajo muchos nombres diferentes siendo la misma historia. Es el caso de The Two Sisters, una de las más antiguas de las que se tiene constancia, aproximadamente sobre el año 1650, y que ha ido apareciendo en la tradición bajo nominaciones como The cruel sister, The wind and rain, Minnorie o Binnorie. Con más o menos variaciones, cuenta la historia de dos hermanas que se acercan a una ribera y la mayor ahoga a la menor por un asunto de celos, con resultados posteriores muy diversos. Voces como las de Andrew Bird o Bob Dylan la han entonado, pero nos quedamos con la aguardentosa de Tom Waits, otro que ha hecho en más de una ocasión incursiones por este submundo tan resbaladizo.

El camino que une a Lead Belly con Kurt Cobain

Uno de los grandes cantores de murder ballads es el músico de blues Lead Belly, un mito que cabalgó a lomos del blues acústico y sus conexiones con el folk. Una de estas canciones fue la tradicional Where did you sleep last night, también conocida como In the pines y Black girl, que él recuperó de su versión escrita de 1917. Aunque el trasunto del asesinato en su letra no ha estado del todo claro a lo largo de sus muchas versiones, la aparición de un hombre decapitado, ya fuera por su mujer, por otro hombre o por un tren, han convertido esta pieza en clave dentro del género.

Y a pesar de otras versiones en las voces de Bob Dylan, Grateful Dead, Mark Lanegan o Dolly Parton, la más famosa, tomada directamente de la de Lead Belly, fue la lectura que hizo de la misma el fallecido Kurt Cobain durante el famoso concierto MTV Unplugged que grabó con su banda Nirvana.

Hoy en día hay cientos de canciones recién compuestas que entrarían dentro de esta categoría. Pero su historia sería tan interminable como la de la propia maldad del ser humano. Por no hablar de la vertiente mexicana emparentada con las murder ballads, los narcorridos. Ya tendremos ocasión…


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