Cultura

New Order vuelven a grabar y la sombra de Joy Division sigue siendo alargada

Durante los siniestros tiempos de los campos de concentración nazis en la Segunda Guerra Mundial, Joy Division, la División de la Alegría, era el nombre que, cual metáfora cruel, se ponía a los pabellones donde las reclusas eran obligadas a prostituirse con los soldados alemanes, según el libro La casa de las muñecas, escrito por el superviviente del horror nazi que firmaba como Ka-Tzetnik 135633. Y también Joy Division fue el nombre escogido por el cuarteto de Manchester formado durante la eclosión punk de finales de los años 70, de cuyas cenizas surgiría la banda New Order.

New Order vuelven a grabar y la sombra de Joy Division sigue siendo alargada
New Order vuelven a grabar y la sombra de Joy Division sigue siendo alargada

New Order han anunciado nuevo disco para este mismo año, diez después de su anterior Waiting for the siren’s call, ya que el Lost Sirens de 2013 no eran más que descartes de aquel. Y además supondrá el primer trabajo sin la presencia de Peter Hook, miembro fundador que abandonó la formación en 2007. La banda logró superar el mazazo que supuso la muerte de Ian Curtis, cantante de Joy Division, y que obligó al cambio de nombre por un pacto que habían hecho entre ellos. De hecho, su nueva etapa les convirtió en uno de los grupos más importantes durante los años 80, con canciones míticas como Blue Monday, uno de los singles más vendidos de la historia, incursiones en el mundo del baile y la electrónica y con un éxito mantenido incluso después del parón que vivieron en los 90.

El rock siniestro

Pero como decíamos, todo había comenzado mucho antes, allá por 1977, cuando los Sex Pistols actuaron en Manchester. Entre los asistentes al concierto se encontraban Bernard Sumner (en aquella época llevaba el apellido Albrecht) y Peter Hook, e impresionados por lo visto y oído, decidieron formar una banda juntos, para la que reclutaron como cantante a Ian Curtis y como batería a Steve Brotherdale, posteriormente sustituido por Stephen Morris. Tras utilizar varios nombres, optaron por Joy Division, y donde uno esperaría encontrar urgencia y energía directa sobre la malencarada rabia propia del punk, se daba de bruces con atmósferas angustiosas, cabalgando sobre soberbios ritmos de bajo y directos riffs de guitarras, las depresivas peroratas de Curtis, los oscuros estados de ánimo proyectados, pero todo ello con aquella misma energía tan contenida que parecía que iba a estallar en cualquier momento.

La carrera de Joy Division se centró en dos únicos discos, Unknown Pleasures y Closer, ambos producidos por Martin Hannet, que logró dotarlos de una sonoridad muy especial que encajaba perfectamente con los ambientes sombríos de sus canciones. Sin embargo, el tema más conocido de la banda fue el single Love will tear us apart, una maravillosa composición de belleza hipnótica y nostálgica cabalgando sobre repetitivos bajos y teclados planeadores. Ian Curtis era un auténtico espectáculo en directo, donde presa de sus habituales movimientos compulsivos inducía al error de no saber si estaba actuando o sufriendo uno de sus frecuentes ataques epilépticos, enfermedad que siempre marcó su existencia. De carácter depresivo, acuciado por sus crecientes problemas de salud y el inminente divorcio al que estaba abocado su matrimonio, se suicidó colgándose en la cocina de su casa en mayo de 1980, poco antes de quela banda fuera a emprender su primera gira norteamericana.

El resto de compañeros mantuvieron el pacto de cambiar de nombre si alguno de ellos faltaba, y la historia de New Order llega hasta nuestros días. Pero la influencia de Joy Division también, donde multitud de grupos que se mueven entre el post-punk y la fuerza de los sonidos propios de la independencia de los 90 tienen a la banda de Curtis como bandera de una manera de ver la vida y la música.


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