Cultura

Recorriendo el rock a golpe de baquetas: ¿quiénes son los mejores baterías de la historia?

Nos aventurábamos el otro día a proponer una lista, una cualquiera, con los mejores guitarristas de la historia del rock, y saltó espoleada la concurrencia. En efecto, cada uno siempre tiene sus filias y fobias, sus dimes y diretes con cada artista que empuña una guitarra. ¿Qué nos lleva a elegir a unos o a otros? Para unos la técnica, para otros el ‘feeling’, para otros los ‘riffs’ gloriosos, para los de más allá la rapidez digital, para los de más acá la simple emoción…

Cierto que este tipo de listas son engañosas. No discriminan por estilos, por épocas, por influencia, pero sirven para contrastar opiniones, redescubrir viejos talentos olvidados y pasar un buen rato. Y tras el tótem del rock por antonomasia, la guitarra, la aparatosidad y espectacularidad de la batería ocupa su lugar.

Proponemos unos nombres, sin clasificación alguna, con la idea de ampliar el listado sin límite. Seguro que no están todos los que son, pero sí son los que están. ¿O alguno se atreve a llevar la contraria?

  • Keith Moon: lunático, maniático, pirado, salvaje, decadente, adicto, gamberro, complejo, mítico, estrafalario, pero absolutamente sublime. Mucho más que el simple batería de The Who.
  • John Bonham: compuso el cuarteto de gloria de Led Zeppelin, una unión de músicos y música como pocas veces se ha repetido en la historia, y su fiereza le hizo parte del olimpo.
  • Ginger Baker: su influencia durante los años 60 le llevó a ser uno de los baterías más famosos del mundo, y es que su manera de tocar en Blind Faith y Cream es casi insuperable.
  • Nick Mason: “no volveré a olvidarme de un miembro de Pink Floyd a la hora de hacer una lista”, tengo anotado en mi agenda. Pero más allá de la broma, ¿alguien puede olvidar Live at Pompeii, uno de los conciertos más espectaculares de la banda? Pues eso.
  • Moe Tucker: tal vez no entre en los cánones de la espectacularidad, pero su contención y golpeo fue sustancial para la Velvet Underground, aparte del papel que dio a la mujer en un territorio tan masculino, y en plenos años 60.
  • Carl Palmer: “Ladies and gentlemen, Emerson, Lake and Palmer”. Todos escuchamos la presentación alguna vez, y Palmer superó a otros monstruos del rock progresivo.
  • Max Weinberg: en las buenas épocas de la E Street Band de Bruce Springsteen, el golpeo de los brazos del bueno de Max aplicado al rock clásico del Boss era simplemente demoledor.
  • Jeff Porcaro: Toto siempre fue un caso curioso, un grupo formado por músicos de estudio que ponían su arte al servicio de los demás. Hasta que decidieron que también merecían su cachito de gloria. Eso sí, como músicos a sueldo, eran incontestablemente excelentes.
  • Billy Cobham: conocido principalmente por su trabajo con la Mahavishnu Orquestra, su importancia en la fusión del jazz con el rock a golpe de timbales es esencial.
  • Levon Helm: por ser él quien fue, y The Band por ser lo que fueron.

Yo también tengo en mente muchos de esos nombres que os preguntáis dónde están. Así que es vuestro turno: ¿quién falta y quién sobra en esta lista?


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