Cultura

Rod Stewart anuncia nuevo disco para octubre

Hay algunos nombres que habiendo nacido para el mundo del arte entre las notas de canciones de rock’n’roll, han salido de los caminos marcados por éste, se han convertido en cantantes estándar, han pertenecido, o al menos aparentado pertenecer, a la ‘jet-set’ más frívola, y han encontrado un hueco de popularidad entre personas muy alejadas de lo que entendemos por rock. Sin duda, el londinense Rod Stewart es uno de ellos.

Y por más que su prestigio crítico, al menos en lo concerniente a su carrera en los límites del rock, hace mucho tiempo que desapareció y fue liquidado por él mismo, algo que siempre ha reconocido, ha sabido reconvertirse y mantener una carrera que llega ahora a su disco número 30 en solitario. Another Country se publicará el próximo mes de octubre, y mantiene la vuelta del propio Stewart a la composición, que reiniciara hace dos años con la publicación de Time.

Hasta entonces, y durante prácticamente todo este siglo XXI, su carrera había estado centrada en versiones, principalmente de composiciones estándares del cancionero americano, aquellas que fueron famosas en las voces de innumerables crooners, con Frank Sinatra a la cabeza, como no podía ser de otra forma. Esta fue la manera que encontró Stewart de adaptar su carrera a una edad (tiene 70 años y uno intuye diversos retoques estéticos en su característica ‘fealdad’) y a una tranquilidad que a su vez le garantizaban un éxito comercial masivo, aunque fuera entre el público más adulto. El vídeo de Love Is trae reminiscencias country para una canción sin mayores índices de riesgo.

Un hueco en la historia del rock

Pero la carrera de Rod Stewart no siempre fue así. Desde jovencito fue un apasionado del fútbol y de la música, y fue como músico callejero que empezó a hacer sus pinitos en 1961. Incluso en 1963 recaló en Barcelona, de donde fue expulsado en aplicación de la hoy en día a todas luces grotesca Ley de Vagos y Maleantes, por la que el régimen franquista se quitaba de encima a toda aquella persona que no era bien vista a sus ojos. De vuelta a Londres, comienza a colaborar con diferentes grupos hasta que en 1966 recala en el Jeff Beck Group, junto al antiguo guitarrista de los Yardbirds que le daba nombre y su futuro compinche y posterior guitarrista de los Rolling Stones Ron Wood.

Durante los dos primeros discos del grupo, llenos de su mezcla de rock y blues, y su posterior unión junto a Wood con los supervivientes del grupo mod de los años 60 The Small Faces, para pasar a ser simplemente The Faces, Rod Stewart apuntala las bases que le han guardado un hueco en el santoral del rock and roll. Su chulesca y callejera combinación de rock urbano y ramalazos stonianos crearon canciones simplemente memorables.

Pero al mismo tiempo que ejercía como cantante de Faces, Rod Stewart había comenzado una carrera como solista que resultó más exitosa, asentada en superventas como Maggie May, y a la postre dio al traste con el grupo. Poco a poco, el rubiales fue derivando hacia sonoridades pop y comerciales, hasta llegar a sus veleidades discotequeras que le hicieron triunfar a lo grande, incluso en España, con aquel Da ya think I’m sexy de 1978.

Antes de su definitiva reconversión en cantante melódico americano todavía tuvo ramalazos de éxito sentido, como su versión del Downbound Train de Tom Waits. Posteriormente, los intentos de resucitar nostálgicamente a los Faces siempre se dieron de bruces con la imposibilidad de contar con su voz aguardentosa. Fueron muchos los seguidores indignados cuando Faces giraron en 2010 con el cantante de Simply Red, Mick Hucknall, como vocalista. Porque Rod Stewart siempre, a pesar de su errática carrera, ha contado con un cariño entrañable y una aceptación de su simpática imagen de bon vivant.


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