Cultura

¿13.000 € por unas entradas? The Grateful Dead siempre fueron casi una religión

En algunos medios es comentado como el concierto de reunión de The Grateful Dead, al menos de cuatro de sus miembros fundadores o que más tiempo estuvieron en la banda. En otros, por el contrario, lo que prima es incidir en que será la última vez que se les pueda ver en directo, si nos atenemos a lo que han declarado los cuatro en cuestión, el guitarrista Bob Weir, el bajista Phil Lesh y los baterías Bill Kreutzman y Mickey Hart.

El caso es que los días 3, 4 y 5 de julio, el Soldier Field de Chicago acogerá los primeros conciertos de los cuatro músicos en cuestión bajo el nombre de la banda madre, The Grateful Dead, desde que muriera en 1995 su guitarrista y líder Jerry García (que unas semanas antes recibirá un homenaje por parte de sus excompañeros y otros amigos). Sí habían ido coincidiendo juntos o salteados bajo las denominaciones de The Other Ones o The Dead, pero habían preservado su seña de identidad hasta este año en que se conmemora el 50 aniversario de la fundación de la banda. Las entradas se agoraron en cuestión de horas, y algunos medios norteamericanos apuntan a que la reventa está alcanzando la cifra de 15.000 dólares (unos 13.500 €) por el pase para los tres días. Una absoluta locura, pero de alguna manera previsible. Valorar la decencia o no de estos precios es otro tema.

De la psicodelia al gigantismo

Porque estamos hablando de una de las bandas más particulares que ha dado la historia del rock y que manejan cifras apabullantes en multitud de aspectos diferentes. En 1998 entraron en el libro Guinnes de los Records como el grupo que más conciertos en directo había ofrecido, 2.318. Además, casi todos ellos fueron grabados aunque sea en vetustas cintas de cassette, ya que ellos mismos promovían el intercambio entre sus seguidores, y prácticamente todas esas grabaciones están disponibles para quien quiera adentrarse en su mundo. Y los listados de canciones variaban de un concierto a otro, ya que subían al escenario con cientos de temas ensayados que iban interpretando según el ambiente lo requería.

Pero también estamos hablando de unos seguidores que son igual de peculiares y únicos. Para empezar, tienen hasta su propio nombre, los Deadheads, y la pertenencia a esta especie de tribu urbana transversal en edad, género y posición es como una auténtica religión. Nacidos al abrigo de los movimientos contraculturales de mediados de los 60 con centro en California, The Grateful Dead fueron uno de los iconos más representativos del mundo hippie, experimentando con la psicodelia no sólo musical sino también sensorial, mediante el uso habitual de LSD, en el que se iniciaron participando en los Acid Tests que solía organizar el escritor Ken Kesey, autor de Alguien voló sobre el nido del cuco entre otros libros fundamentales de la época. Pero la lealtad de los viejos seguidores ha sido siempre a prueba del paso de los años, incorporando a las propias familias y a miles de nuevos adeptos atraídos por el espíritu de hermandad (no exento de algunos enfrentamientos con la policía en las últimas épocas) que caracteriza a sus miembros.

Mientras todo aquello ocurría, The Grateful Dead experimentaban con su fusión de rock, country, folk, blues, jazz, psicodelia, y abriendo sus puertas de par en par a las largas improvisaciones en directo, evitando interpretar sus canciones más de dos veces de la misma manera, e iniciando el movimiento que posteriormente daría origen a las Jam Bands. De hecho, esta reunión contará con el apoyo de la guitarra de Trey Anastasio, líder de la banda Phish, grandes continuadores de la tradición improvisadora iniciada por los Dead.


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