Cultura

El cambio de tercio musical de Mumford & Sons

Quien conozca a la banda británica Mumford & Sons y esté pendiente de la publicación de su nuevo disco, de nombre Wilder Mind y en la calle el próximo mes de mayo, o tenga ya la entrada para verles como cabezas de cartel del festival Bilbao BBK Live que se celebrará entre el 9 y el 11 de julio, tal vez espere una nueva sesión de guitarras acústicas, banjos, acordeones, pianos, dobros o mandolinas, entre otros instrumentos más habituales en el mundo del rock, entregados a su idiosincrasia folk. Pero más vale que vaya cambiando dicha idea.

Porque los londinenses acaban de adelantar el primer single del nuevo disco, y descubrimos que aquellos pasajes de pura cadencia folk o bluegrass parece que han quedado atrás. Believe nos presenta un inicio aéreo, un medio tiempo mecido entre sintetizadores que a mitad de recorrido explota en guitarras eléctricas y ritmos electrónicos que incitan al baile entre la épica de estadio tan propia de una parte de la música británica. Una canción que sin ser nada del otro mundo, alejará definitivamente a sus seguidores más puristas pero que les augura un masivo éxito.

Y no es que lo necesiten, porque su carrera hasta ahora había sido meteórica. Pero este cambio de tercio a raíz de su tercer y nuevo disco, producido por James Ford, nombre detrás de buena parte del éxito estable de Arctic Monkeys, parece definitivo. Según los primeros comentarios, sin la presencia de un solo banjo, y con la influencia directa reconocida por ellos de Radiohead o Led Zeppelin (mucho más de los primeros, según nuestra consideración), Wilder Mind supone el intento definitivo de convertirse en el nuevo dinosaurio, en el nuevo gran nombre capaz de llenar festivales, como los que casi en exclusiva llenan su agenda veraniega. Tres meses intensos en los que recorrerán medio mundo de gran evento en gran evento, desde el Bonaroo norteamericano al Reading inglés pasando por nuestros cercanos BBK Live bilbaíno o NOS Alive lisboeta. Tomado en consideración este objetivo festivalero, el cambio de recorrido musical está más que justificado.

Sonidos anclados en el folk

Su primer disco, Sigh no more, publicado en 2009, inició un camino lento pero inexorable, y posiblemente algo inesperado hacia los primeros puestos en listas, en parte a lomos de la canción Little Lion Man. Sus continuas giras con su vecina Laura Marling o su participación en la gira americana que bajo el nombre Railroad Revival Tour les llevó en tren junto a bandas de similar sonoridad y mayor prestigio entre los entendidos, como Old Crow Medicine Show, les iba allanando el camino hacia públicos que ampliaran su base de seguidores. Pero cuando en 2012 se publicó Babel, todo explotó alcanzando el primer puesto en ventas de manera fulminante tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos. I will wait fue el primer single que sirvió de aldabonazo y que aclaraba su amor por los cánticos de estadio, todo ello entre folk abigarrado propio de taberna portuaria inglesa y constante presencia de Dios, la Biblia, los pecados y sus pecadores en los textos cantados por Marcus Mumford.

Aquel pase algo dubitativo que dieron bajo el sol de media tarde, en horario aún de tercera fila, en el festival bilbaíno de 2012 antes de la publicación de Babel, queda definitivamente superado con el encabezamiento del nuevo cartel y con el single avanzado. Y uno entiende mejor el desahogo que estos últimos meses haya supuesto para Marcus Mumford su participación junto a Elvis Costello o Jim James, entre otros, en The New Basement Tapes, poniendo música a olvidados textos de Bob Dylan. Los caminos que le toca recorrer ahora son muy diferentes.


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