Cultura

Momentos perturbadores que quemaron el ‘Pause’

¿Has visto eso? Retrocede. Pausa. Otra vez. ¿Lo has visto ahora? El cine contiene muchos instantes para enmarcar, algunos por su belleza o espectacularidad, o simplemente porque son guiños imposibles que tratan de producirnos sorpresa y extrañeza. Algunos están hechos a propósito para provocarnos, otros son simples despistes o errores, aunque también están los que se han revalorizado según pasaban los años, como ese instante en el que el futuro actor porno Ron Jeremy anima a Los Cazafantasmas (1984). ¿Qué no te lo crees?

No podemos comenzar un recopilatorio de momentos pausables sin el legendario cruce de piernas de Sharon Stone en Instinto Básico (1992). El director Paul Verhoeven, un holandés nada errante infiltrado en Hollywood, se las arregló para plasmar sus malévolas fantasías en uno de los thrillers más inimitables de los noventa. Mientras la femme-fatale contemporánea Catherine Trammell se quedaba con todos los policías del interrogatorio más jugoso de la historia del cine, nosotros quemábamos la pausa del vídeo en aquel vistoso truco de magia que desafió las reglas del cine americano comercial.

Bien es cierto que también los hay más conformistas, pese a su naturaleza sexual. El culo de Jennifer López en El Plan B -una doble de cuerpo reflejada en el espejo- o el primer desnudo de Jamie Lee Curtis en Entre pillos anda el juego (1983), tan deliciosamente gratuito que nadie se lo esperaba. Los tenemos más escatológicos, como el testículo de Ben Stiller atrapado en Algo pasa con Mary (1998), un entuerto de piel y acero que ni los bomberos acertaban a resolver. O más frikis: el escudo de Capitán América ‘infiltrado’ a modo de cameo en el primer Iron Man (2008), a modo de aviso de lo que estaba por venir en el universo Marvel.

Pero viajemos de nuevo hacia atrás en el tiempo. El Episodio IV de Star Wars, el primero de los estrenados en cine y quizá el más delicioso de todos ellos, contiene al menos dos pifias legendarias. En la primera de ellas, Han Solo dispara al cazarrecompensas Greedo, que le acorrala en la cantina para llevarle ante su deudor. Y lo hace el primero, a sangre fría y sin que este apenas llegue a rozar el gatillo. Para disculpar a Solo -excusatio non petita...-, George Lucas modificó el famoso instante (apodado por los fans “Solo dispara primero”) en la nueva versión de 1997, añadiendo un pistoletazo de Greedo que extrañó a los que ya habíamos excusado al entrañable caradura.

La segunda de las equivocaciones es menos sangrienta, pero igual de evidente: un soldado imperial se da un golpe en el casco contra una puerta de la Estrella de la Muerte en un momento de máxima tensión. La pifia resultó tan entrañable que el propio Lucas le añadiría sonido al cabezazo en la nueva versión.

 De los guiños malévolos de los animadores de Disney ya hablamos en anteriores ocasiones. El Rey León (1994) y la palabra ‘sexo’ dibujada en el estrellado cielo africano, la mujer desnuda que aparece en una ventana de Los Rescatadores... Nada, sin embargo, como la enigmática entrepierna de Jessica Rabbit, una mujer fatal, digna del mejor cine negro y que -como ella dice- no es mala, solo la dibujaron así. Y en algún caso concreto, sin bragas, añadimos nosotros.

 Pero el de Teen Wolf (1985) es el momento más perturbador con diferencia. Después de que el pobre Michael J. Fox enceste y afirme su identidad lobezna, justo antes de los títulos de crédito, uno de los extras aprovecha el júbilo para sacarse las vergüenzas entre el público. Y así, mientras otros aplauden y se abrazan, otros se tocan. Búsquenlo en el vídeo, busquen...


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