Cultura

15 casas de escritores en Francia

Desde la famosa rue Martel donde vivió Julio Cortázar o el minúsculo apartamento que ocupó Vargas Llosa en el Barrio Latino hasta la increíble castillo de Monte Cristo de Alejandro Dumas.

Hace unos meses hicimos un recorrido similar. Nos detuvimos en las casas de Cervantes, Lope de Vega, Rafael Alberti, Valle Inclán, Machado… una ruta tan literaria como histórica; en ocasiones de un fetichismo frívolo y turístico –esa idea de que conocemos el mundo enumerándolo, fotografiándolo- aunque no por eso menos interesante o necesario. Ahora repetimos el paseo pero cambiamos de país y de autores.

En Francia hay 185 casas de escritores abiertas al público, el triple que en España. Se trata de una modalidad de turismo que arrastra a más de dos millones de visitantes al año cuyo éxito ha despertado el interés en nuevos proyectos. Tan solo este mes, por ejemplo, se espera la apertura de la casa natal de Víctor Hugo en la localidad de Besançon, al este de Francia, mientras se preparan proyectos de recuperación de la casa del periodista Albert Londres, en Vichy, y la casa donde vivió su infancia Antoine de Saint-Exupéry, en Ain, cerca de Suiza.

En Francia hay 185 casas de escritores abiertas al público, el triple que en España.

La ruta histórica de las casas de escritores aglutina alrededor de doce lugares cerca de París, entre ellos la casa –hoy convertida en Museo- en la que vivió el filósofo  Jean-Jacques Rousseau desde 1757 hasta 1762,  en Montmorency, en el Valle del Oise,  y el célebre y encantador castillo de Monte Cristo de Alejandro Dumas, con sus fachadas completamente esculpidas, en Port-Marly. Allí, el autor de los Tres mosqueteros se retiró a escribir –y algunas otras cosas más- en 1847. Estaba en la cima de la fama y quería estar solo, apartado. Pasó casi tres años construyéndola y valió la pena, el resultado es  duda, un lugar exuberante: salones moriscos, jardines… Asediado por las deudas y los créditos, tuvo que venderla en 1848. El circuito turístico también incluye los lugares donde vivieron otros escritores no franceses como ‘la dacha’ del novelista y dramaturgo rudo Iván Turguénev, en Bougival, a 15 kilómetros al oeste del centro de París. Para llegar al Museo Turguéniev en transporte público desde la ciudad, lo mejor es tomar el autobús número 258 (dirección Saint Germain) en La Défense (línea 1 del metro, parada La Grande Arche-La Défense). Hay que bajar en la parada Chaussée-Musée Tourguéniev.

Hay otros lugares ineludibles, como el Hôtel de Rohan-Guéménée en la plaza de los Vosgos, en el barrio parisiense del Marais, repleta de fotografías y de dibujos donde Víctor Hugo, quien escribió ahí Lucrecia Borgia y gran parte de Los Miserables. En la casa de Honoré de Balzac, también en París, el visitante puede asomarse a las estampas, detenidas y cotidianas, de la vida del autor de La Comedia Humana. Ubicada en las laderas de Passy, entre la calle Raynouard y la calle Berton, la casa de Balzac es la única mansión parisina del novelista que subsiste actualmente. El museo presenta recuerdos personales de Balzac, cuadros, grabados y objetos relativos a sus allegados y contemporáneos, así como un gran número de ediciones originales, manuscritos e ilustraciones. En Touraine, en pleno corazón del valle de Indre, donde nació el novelista, pueden encontrarse algunas pistas y rastros de su obra.  Por ejemplo, el castillo de Saché, donde el autor situó su novela El lirio en el valle (1836).

En el número 4 de la rue Martel vivió Julió Cortázar junto a Carol Dunlop.

Cerca de París, en Châtenay-Malabry,  encontró refugio François-René de Chateaubriand. Su casa, ubicada en el número 87 de la calle que lleva su nombre,  posee una biblioteca de más de 12.000 volúmenes. En sus jardines, posee  una rara mezcla de árboles: cedros del Líbano, plataneros de Grecia y cipreses calvos de Luisiana plantados por el gran autor romántico.

Rastreando un París más cercano, encontramos en el décimo arrondissement (distrito), en el número 4 de la rue Martel, cerca de la estación de Château d'Eau, la casa donde Julio Cortázar vivió con su última mujer, Carole Dunlop. Un tercero sin ascensor pero con grandes y luminosos ventanales. En el número 17 de la calle Tournon, a un paso del Panteón, en el Barrio Latino, existe todavía el apartamento en el que un joven Mario Vargas Llosa emprendió las páginas finales de La ciudad y los perros. Llegó a este lugar después de vivir en varios hoteles.

En el 17 de la rue Tournon, Vargas Llosa escribió La casa verde, Los Cachorros y Conversación en la catedral.

Según el propio autor, este lugar era "la cola" del apartamento del célebre actor de cine y teatro francés Gérard Philipe, quien murió el año que Vargas Llosa llegó a París. En ese departamento escribió La casa verde y Los cachorros, e inició Conversación en La Catedral. En aquellos años, Vargas Llosa visitó por supuesto la casa de Víctor Hugo y la de Balzac e, incluso, viajó a la Normandía de Flaubert para visitar su casa de Caen y llevar flores a su tumba. En el número 74 de la Rue du Cardinal Lemoine, en el 5e. Arrondissement (distrito), cerca de la rue des Ecoles y de la rue de Monge, a poca distancia del Panteón, está el apartamento al que llegó Hemingway, con 22 años, después de desembarcar en El Havre con su mujer.

Ya alejándonos de la capital, está la casa del marino Julien Viaud –conocido como Pierre Loti-, autor de El Pescador de Islandia, en Rochefort,  sobre la costa atlántica. Marcel Proust, autor de En busca del tiempo perdido, pasó su infancia en la casa rosa de Illiers-Combray, en el centro de Francia. En la casa de la escritora George Sand en Nohant (Centro) el tiempo se detuvo, merodean por sus jardines los fantasmas de Frédéric Chopin y Alfred de Musset. Se trata de una región mágica y misteriosa que inspiró La pequeña Fadette y La charca del diablo. En el centro François Mauriac, dedicado al Premio Nobel nacido en Burdeos, surge el paisaje de viñedos y cipreses donde nacieron La carne y la sangre y el célebre Nudo de víboras.

Las casas de escritores ofrecen espectáculos, exposiciones, conciertos, conferencias y talleres. También funcionan como residencia de autores, bibliotecas y centros de investigación. La casa de Julio Verne en Amiens (en el norte) organiza visitas guiadas con personajes vestidos de época inspirados en Vuelta al mundo en ochenta días o Veinte mil leguas de viaje submarino, así como juegos para entretenerse en familia, encuentros literarios y espectáculos narrados. La casa de Arsenio Lupin -el caballero ladrón creado por Leblanc-, en Etretat (Normandía) organiza visitas en forma de enigmas. El apartamento de Arthur Rimbaud en Charleville-Mézières (en el este), comparte muelle con el museo Rimbaud y cuenta la vida del poeta.


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