Cultura

La otra lista, los otros libros, el otro verano

Narrativa, poesía, teatro... No hay género que se nos escape en esta selección arbitraria de libros para un verano sin bronceador.

Detalle de la portada de 'Caminamos en sueños' del escritor Patricio Pron
Detalle de la portada de 'Caminamos en sueños' del escritor Patricio Pron

Lo hicimos el año pasado: la anti-lista de libros para el verano. La llamábamos así porque en ella no entraban los libros que cabría esperar en el ligero equipaje de la vacación aceitosa y playera. En ella metíamos más bien el resultado de una selección arbitraria que este año repetimos, eso sí: sin enumeración. Las listas, la verdad, sólo le salen bien a Perec o Brainard, así que de poco nos sirve confeccionar un artefacto numérico y acumulativo si no podemos sostenerlo. De ahí que le llamemos la otra lista, porque nace con el defecto de la obviedad, de lo que se agrupa en una misma naturaleza libresca.

A los títulos aquí congregados les llamamos los otros libros para el otro verano, porque en la selección que les incluye no corre prisa, mucho menos la completa complacencia e incluso, en algunos casos, la fácil digestión. Tal y como dijimos el año pasado durante nuestro primer cajón de sastre: aquí no hay superventas… ya se apañan ellos solitos, apilados en rara columna -tomo sobre tomo- de manuales para sortear la crisis, recetarios de Master Chef y thrillers históricos. Así que ni Posteguillo, ni Raquel Sánchez, ni Jorge Javier Vázquez, ni Mara Torres, ni leches. Los libros que aquí aparecen lo hacen por su calidad, por tratarse de una historia firme, una mimada traducción, una exquisita edición o una desobediente apuesta. No son tampoco novedades estrictas. Simplemente representan, todos juntos, una bitácora para sumergirse antes de que lleguen las novedades de septiembre.

Ni Posteguillo, ni Ráquel Sánchez, ni Jorge Javier Vásquez, ni leches

Comenzamos entonces con un libro sólido, cercano y apasionante. Uno novela cuya tema no es la culpa, aunque parezca el mayor parentesco entre sus personajes. Tampoco el fracaso, aunque todo en ella se venga abajo; tampoco es una novela sobre esa forma rara en que los hilos de una misma sangre alimentan a la vez que envenenan. No es nada de eso. Porque lo es todo a la vez. Se trata de La buena reputación (Seix Barral, 2014), de Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960), una historia total en cuyas páginas el autor narra la vida de tres generaciones de una familia española de origen judío; una saga que comienza y termina en Melilla y en la que el lector se ve retratado en un tapiz bordado con el grueso estambre de los lazos sanguíneos y los nudos que se hacen entre ellos. Porque en las familias, como en los países o los clanes, las heridas se heredan y los “agravios no prescriben”, a decir de su autor. Y ese es el caso de esta magnífica historia que retrata una España a la vez que construye un artefacto narrativo potente y eficaz. Es nuestra apuesta más firme. Y si hay que doblar, doblamos. No hay fallo posible.

Del mismo sello, hay libros que, aunque fueron publicados en el primer trimestre y no son precisamente una novedad veraniega, toca mencionar debido a su calidad y peso específico: Un viaje a la India, de Gonçalo M. Tavares, una novela en verso que narra la historia de Bloom, un hombre que huye de Lisboa tras cometer un crimen y que le sirve al autor portugués para trazar una reflexión sobre la vida como epopeya en sí misma. También toca incluir De noche andamos en círculos, de Daniel Alarcón, uno de los autores latinoamericanos más prestigiosos y mejor valorados por la crítica. Su protagonista, Nelson, un joven actor desengañado en su vida personal y su propia vocación, es seleccionado para actuar en El presidente idiota, una obra que le llevará recorrer no sólo una larga ruta de lugares desconocidos sino también de ideas: desde la libertad o la pérdida hasta la identidad y el amor.

Martínez de Pisón es nuestra apuesta más firme. Y si hay que doblar, doblamos. No hay fallo posible.

Penguin Random House se lanza al ruedo estos días con propuestas bastante atractivas: El jilguero (Lumen) libro con el que Donna Tartt ha ganado el Pullitzer de este año y en la línea de narrativa española prepara la llegada del verano con dos libros especialmente atractivos: Nosotros caminamos en sueños, de Patricio Pron, una irónica y delirante historia -aunque a la vez sobrecogedora- ambientada en una guerra sin fecha ni lugar en la que los soldados avanzan cubiertos por una bomba que pende del cielo sin estallar, y El genuino sabor, un libro al que cierta crítica obcecada le ha reclamado no ser una novela, pero en cuyas páginas Mercedes Cebrián narra la vida de Almudena, una gestora cultural encargada de impulsar la marca España, en distintos países, entre ellos Londres. Valiéndose de este chica, Cebrián aborda la idea de la pertenencia  y crea un retrato urdido cual grueso tejido en el que la idea de España se confronta con sus sucedáneos. Se trata de un libro magnífico que toca la fibra que ya tocó en su momento Elvira Navarro con La trabajadora, aunque enfocado desde otra perspectiva.

Aunque se trata de reediciones, merecen especial y entusiasta recomendación la publicación que ha hecho Anagrama en la colección Edición limitada de Saber perder, de David Trueba, y La lección de anatomía, de Marta Sanz, anteriormente editada con Destino; también la reedición de Trífero, de Ray Loriga que ha hecho la editorial Alfaguara y a la que se suma, del mismo sello, la reedición del libro de relatos de Julio Llamazares: En mitad de ninguna parte. En lo quea periodismo se refiere hay libros realmente magníficos y en los que toca mencionar la publicación que hace Alfaguara en España de Los hijos, un libro autobiográfico en el que el periodista Gay Talese cuenta no sólo la historia de su familia, que llegó desde Italia a Nueva Jersey tras la Segunda Guerra Mundial, sino también un recorrido por el fenómeno migrante en Norteamérica.

Hay libros que, aunque fueron publicados en el primer trimestre, toca mencionar debido a su calidad.

Ensayo y poesía traen verdaderas confituras, por ejemplo los cinco nuevos títulos de la colección Great ideas de la editorial Taurus. Se trata de una cuidada y hermosa colección de clásicos del género, publicados con especial mimo y que en esta ocasión incluye: De la amistad, de Michel de Montaigne, creador del ensayo moderno -especialmente pertinente para esta colección-; El banquete, el relato de que hace Platón de los discursos entre Sócrates y sus discípulos sobre temas como el amor, el deseo, la vanidad, la política…; En defensa de los ociosos, la invitación al hedonismo que hace Robert Luis Stevenson y Sobre el abuso de las palabras, de John Locke.

En el género poesía, Anagrama publica  Kaddish, de Allen Ginsberg. Ese nombre, Kaddish, es el que se refiere a una plegaria del judaísmo que se reza en público y una de cuyas variantes es la oración para los difuntos. Allen Ginsberg dedica el suyo a la muerte de su madre, Naomi, una mujer cuya vida estuvo marcada por los problemas mentales y a cuyo funeral el poeta beat no pudo llegar. Se trata de un extenso poema de tono narrativo, con las estrategias de Aullido. La Bella Varsovia publica los poemarios Temporal de lo eterno, de Raúl Alonso, y Mente animal, de Pilar Adón. Destacan además dos poemarios especialmente potentes: Chatterton, de Elena Medel, ganador del Premio Loewe Creación Joven y Los desengaños, de Antonio Lucas, ganador del premio Loewe de Poesía de este año. Finalmente, en teatro, destacan las Obras completas del dramaturgo Juan Mayorga, editadas por la Uña rota, y en la que quedan reunidas algunas de sus piezas emblemáticas. Se trata de Teatro 1989-2014, un tomo que resume 25 años de escritura a través de 20 textos comunicados entre sí con el mimbre de una obra compacta, firme.


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