Cultura

Kiko Veneno: Un auténtico superviviente del pop español

Haciendo un juego de palabras, podríamos definir a Kiko Veneno como el más sevillano de los sevillanos no nacidos en Sevilla. Haciendo alarde de esa gracia tan propia del sur, llena de ironía y pensamiento y voz afiladas, son ya más de treinta años los que lleva grabando bajo su nombre, desde aquel lejano Seré mecánico por ti, y muchos más si contamos su trabajo con los nunca olvidados Veneno.

Y aunque haya habido épocas oscuras donde parecía masticarse su ausencia, lo cierto es que el autor de una de las mejores canciones en castellano de todos los tiempos, Volando voy, que convirtiera en leyenda a un Camarón que también lo fue, siempre ha sido un ejemplo de supervivencia.

Trabajo y constancia son sus argumentos, que el año pasado se vieron recompensados volviendo a ponerle en titulares por el 20º aniversario de su disco más icónico, el excelente Échate un cantecito, lo que le llevó de gira por toda España, y por la concesión del Premio Nacional de las Músicas Actuales 2012 en su cuarta edición, otorgado por el Ministerio de Cultura. Kiko Veneno mantuvo su deslenguada saeta negándose a acudir a la ceremonia de entrega del mismo.

Así que aprovechando esta nueva ola, qué mejor que agarrarla y lanzar un nuevo trabajo, Sensación térmica. Y dispuesto a dar una vuelta de tuerca a su sonido, ha decidido poner la producción en manos de Raúl Fernández “Refree”, que ha dotado a estas canciones de ambientes digamos más contemporáneos, alejándole en cierto modo de ese lugar común del pop aflamencado.

Pero no nos engañemos, Kiko Veneno mantiene en estas diez canciones la esencia propia de su música. Esa que sabe abordar unas historias llenas de fino costumbrismo (sigue siendo un letrista inmenso) con una sonoridad que lo mismo remite a su Sevilla que al no tan lejano Caribe.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba