Cultura

Holly Smale: de niña ‘friki’ a modelo y novelista de éxito

De saber cosas indispensables para el bien de la Humanidad, tales como que los cacahuetes son uno de los ingredientes de la dinamita, a manejar como nadie el arte de esconderse en los muebles y ser la friki del instituto (con acosadora chulita de por medio), la adolescente Harriet Manners se convierte de la noche a la mañana en modelo e imagen de una firma de moda internacional, entre desfiles y shootings en la Plaza Roja de Moscú.

Holly Smale, autora de `Geek Girl´.
Holly Smale, autora de `Geek Girl´.

Harriet es la protagonista de Geek Girl, la colección de novelas que ha arrasado entre el público juvenil del Reino Unido, donde ha vendido más de 400.000 ejemplares. Además es el alter ego de su creadora, Holly Smale, una escritora que pasó parte de su adolescencia escondida en el baño del instituto y que, a los 15 años (hoy tiene 33), fue descubierta por sorpresa por una agencia de modelos de Londres, de modo que pasó los siguientes dos años de su vida tropezándose en la pasarela y rompiendo cosas carísimas, hasta que lo dejó todo para estudiar Literatura Inglesa y poder dedicarse a la Literatura.

“Ser modelo no significa necesariamente ser la más bonita, sino tener un aspecto diferente”.

Geek Girl(chica rara, en su traducción literal) está escrita en clave de humor (y lo cierto es que hace reír), pero la trama esconde la historia de una adolescente a la que le cuesta entender cómo piensa la gente que le rodea, que a su vez es una incomprendida por esa misma gente, y que de repente ve la posibilidad de convertirse en otra persona… para acabar dándose cuenta de que lo que de verdad importa es lo que somos realmente (aquello de que la belleza está en el interior, como en La Bella y la Bestia). “No he escrito el libro para reivindicar que hay que estar orgulloso de ser friki, sino orgulloso de lo que eres, sea lo que sea”, dice la autora.

De visita relámpago en Madrid, Holly Smale asegura a Marabilias que solo el 5% de Geek Girl es autobiográfica, y que justo se refiere a los hechos cruciales de la trama, que incluyen un trasfondo de acoso escolar por parte del personaje de Alexa, la típica niña que hay en cada colegio experta enllamar la atención y amargar la vida a quienes cree más débiles. “Fue una parte muy dolorosa de mi vida que continúa muy vívida, quizá porque fueron sucesos dramáticos, y por eso escribir fue un poco como una catarsis, porque sirvió para recordar que de adolescente se vive todo con una emoción que de adulto se olvida”, explica. Y ofrece un consejo para quienes estén viviendo hoy víctimas de esa situación: “Que nunca se culpen a sí mismos de lo que está pasando”.

Pero un buen día, la moda llamó a su puerta. “Yo que en mi vida me había maquillado, ni me había puesto tacones, ni ropa bonita, que iba siempre con vaqueros y jersey, verme de repente vestida de Prada y con zapatos de Gucci fue como una revelación. Aún hoy no sigo las tendencias y la mayor parte del tiempo me cuesta decidir cómo combinar la ropa, pero sí siento una cierta fascinación por la moda”.

En la vida real, Smale hizo pasarela, shootings para la mejores revistas de moda, fue portada de una publicación en Japón, un video musical y quedó finalista para protagonizar una campaña mundial de Calvin Klein, aunque luego la hizo otra modelo. “No llegué a ser muy exitosa, pero me permitió conocer cómo era la vida de modelo, para comprobar que muchas de ellas eran niñas también un poco geeks y que igualmente habían sufrido acoso en el instituto por su aspecto físico. Porque por aquel entonces, como ahora, ser modelo no significaba necesariamente ser la más bonita, sino tener un aspecto diferente”. Y que se lo digan a modelos que triunfan hoy en la pasarela, como la británica Moffy con su estrabismo o la inquietante Molly Bair, cuyas grandes orejas y rostro triangular modo alienígena le han valido el éxito entre las firmas de moda más importantes.

Geek Girl se ha vendido en seis entregas en el Reino Unido, aunque de momento en España se presenta como trilogía y acaba de publicarse la primera parte. “Espero que sea igual de bien recibida por los lectores españoles, porque en el fondo habla de temas que son idénticos para la mayor parte de los adolescentes del mundo”. ¿Y por qué les gusta tanto a los chicos jóvenes? “Creo que porque no se dan lecciones”, concluye Holly Smale, que curiosamente escribió la obra pensando en un público adulto. Y porque te ríes mucho leyéndolo, añadimos.


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