Cultura

Los estrellas Michelín se pasan a la literatura

Ferrán Adrià se apuntó al carro editorial con  La comida de la familia, le sigue ahora Andoni Luis Aduriz... A falta de comensales, mejor escribir recetarios.

Los estrellas Michelín se pasan a la literatura
Los estrellas Michelín se pasan a la literatura

Lo hizo Ferrán Adrià en La comida de la familia, en cuyas páginas el genio del Bulli  propone 31 menús prácticos con un presupuesto que apenas roza los cuatro euros. Le sigue ahora Andoni Luis Aduriz, quien presenta Las recetas de mi casa, propuestas sencillas, de base tradicional, cuyo denominador común es la excelencia y el amor por el producto. En época de crisis, los estrellas Michelín se apuntan a la literatura… culinaria, para levantar con ejemplares vendidos lo que el ciudadano común no puede degustar en los grandes restaurantes.

Si en Mugaritz, Mugaritz B.S.O y Cocinar, comer, convivir este cocinero vasco con dos estrellas Michelin y tres soles Repsol desveló los entresijos de su creatividad culinaria en su restaurante Mugaritz (Rentería, Guipúzcoa), ahora y de la mano de la editorial Destino ofrece una cocina fácil de elaborar, la que él mismo prepara para su familia. Como buen "glotón" que entiende la comida como "una fiesta", Aduriz presenta las recetas que más le gustan "destiladas" por su sapiencia de cocinero y comensal.

Se trata de comer "lo mejor" sin grandes dispendios, explicó esta semana en Madrid. De ahí que el chef se haya "apropiado" de las que considera que son las mejores recetas, como las croquetas de Marisa Sánchez de Echaurren, en Ezcaray (La Rioja), o los callos de Juanjo López de La Tasquita de Enfrente (Madrid). También hay versiones sencillas de platos de alta cocina, como el "risotto" de chipirones que hacía en el restaurante de Martín Berasategui inspirándose en una receta de Alain Ducasse, y otras familiares que ha actualizado y mejorado.

"En mi familia, la comida es una religión y nos gusta lo bueno. Yo soy capaz de hacerme 500 kilómetros para comer unos buenos callos y seguramente no haría diez para comerme una langosta", explica para resumir la esencia de Las recetas de mi casa, que se lanza también en Latinoamérica y espera traducirse a otros idiomas dado el prestigio internacional de Aduriz.

Eso sí: en este libro no hay postres. En su casa se come fruta e intenta promover que sea un hábito en el lector. Sí, en cambio, muchas recetas básicas que ahorran tiempo, como las de sofritos y caldos que pueden ser congelados hasta su uso. Con este libro, Aduriz quiere animar a cocinar guisos que se están perdiendo en los hogares como las manitas o las carrilleras, verduras que nunca han pisado la cocina de los más jóvenes -borraja o cardo- y difunde "un poco de cultura gastronómica" con una galería de productos que muestra la diversidad existente en España de aceites, carnes, frutas y verduras, pescados, embutidos o quesos.

"Hay un poco de mí en este libro, en las recetas que tienen un origen afectivo, las que tienen una historia detrás que cuento", aseguró este martes durante su presentación en Madrid.Pero, sobre todo, este recetario es una herramienta útil contra una realidad que se extiende: "En el futuro no habrá cocina excelente si no sabemos chuparnos los dedos".


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