Antes de nada:

Pompa: del lat. pompa, procesión, cortejo, y este del gr. πομπή, envío, escolta, procesión, der. de πέμπειν, enviar: 1. f. Acompañamiento suntuoso, numeroso y de gran aparato, que se hace en una función, ya sea de regocijo o fúnebre. 2. f. Fausto, vanidad y grandeza. 3. f. Procesión solemne.

Boato: del lat. boātus 'grito, alboroto'. 1. m. Ostentación en el porte exterior. 2. m. ant. Vocería o gritos en aclamación de una persona.

Una vez establecidas las definiciones de lo que es la pompa, y de lo que puede llegar a ser el boato, a vueltas con las circunstancias en que dicen que va a ser la ceremonia del 19 de junio, fecha de la proclamación y entronización (aunque jamás llegará a sentarse en tal, pues el trono lo ocupa el soberano pueblo español) del que reinará con el nombre de Felipe VI, me da que por torpeza, miedo, corrección política o, simplemente, estupidez, al final vamos a ser más cutres que un reality de verano.

Vamos de locura en locura oyéndose de todo sobre en qué va a consistir tal fasto, que a este paso va a ser nefasto. Y permítanme que les dé mi opinión, que para eso me dieron un diploma en Protocolo, Ceremonial y Organización de Actos. De primeras, que la ceremonia es mucho más interesante que lo que supone y es en otras monarquías. Pero de segundas que, como sigamos con el complejo absurdo al que estamos abocados en este país que un día fue grande pero que cada vez empieza a ser del tamaño moral de Liechtenstein, tal día no va a tener boato ni pompa alguna. Ni pizca de glamur, vaya. Y una cosa es ser austeros, y otra, insisto también, cutres.

Carrozas y caruajes

Empecemos: las carrozas bellísimas y carruajes tradicionales que están guardados, por supuesto que deberán ser utilizados en este acto, en el recorrido que irá desde el Congreso de los Diputados al Palacio Real (que no de Oriente, en Madrid lo que es de Oriente es la plaza, nunca el palacio). Con sus tiros completos, sus lacayos y mayordomos, vestidos de época. ¿Ostentoso? Ese cortejo es habitual por las calles de Madrid cada vez que se hace la presentación de embajadores, saliendo desde el palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Exteriores, hasta Palacio, cruzando la Plaza Mayor y yendo por la homónima calle, y a nadie le parece extraño ni ostentoso, y cuando se produce es acto que regocija a paseantes, vecinos y turistas.

Por supuesto que todo ello acompañado por la Guardia Real con sus mejores galas, con el Escuadrón de Escolta Real, y sus secciones de coraceros y lanceros junto con la banda de clarines y timbales. Vamos, que nada de coches por muy RollsRoyces que sean, ni imponentes motos, que a lo sumo se podrán utilizar para el recorrido inicial hacia la sede de la ceremonia. Caballos de pura raza españoles tordos, negros y castaños.

La vestimenta

Más. La vestimenta. Supongo que no irán de trapillo a esta ceremonia los diputados y senadores, ¿o piensen ir vestidos como para boda de cuñado? Que lo que se celebra es Sesión Regia en donde nada menos que se va a proclamar al nuevo jefe del Estado. Y si acabamos de ver que para la visita del presidente de México hace unos días, en la cena de gala en Palacio, las habituales cenas de gala que se hacen de manera habitual vamos, la vestimenta era de la más estricta etiqueta, con fracs, bandas y condecoraciones, ¡imagino que no se estará pensando ir de otra manera que no sea que con el preceptivo chaqué! Todos. Menos a quienes les corresponda uniforme. Que ahora me referiré a ello. Podríamos incluso ponernos muy estupendos sugiriendo frac con corbata de lazo negra. Pero venga, seamos discretos.

Teniendo en cuenta que los que habitualmente asisten vestidos de borrokas (por no decir que de ordinarios con carné, pues llámenme rancio y lo que quieran, pero no, no se puede ir a la sede de la soberanía nacional hecho un guarro y eso que presumo que irán duchados, pues como van ciertos diputados no es de recibo y no merece otro adjetivo), éstos han dicho que no van, y eso que nos ahorramos. Pero para los que están en otras formaciones y les encanta ir de modernos en vaqueros y descorbatados, pues vale. En este día, no. Este día necesita de una solemnidad que también la da el vestir. SI esto no se entiende, hala, que lo hagan en la sede del Ministerio de Justicia donde el Notario Mayor del Reino haga los trámites y ya nos ahorramos todo (sofocos incluidos de la imagen que podamos dar). No muy lejos del Congreso conozco un sitio baratito para que alquilen el chaqué aquellas señorías que no tengan ni sepan dónde conseguirlo y así no les suponga una gran merma de sus exiguos ingresos. Innecesario es indicar que sus señorías señoras irán con vestido corto. Obvio.

El traje del nuevo rey

Y con lo de los uniformes, lo suyo y lo propio es que el que acaba de convertirse en Jefe Supremo de los Ejércitos, Capitán General, y Gran Maestre de todas las Órdenes, vaya con el uniforme de Gran Etiqueta que le corresponde. Tan simple como eso. Que además luego le harán el correspondiente desfile de honor una representación de nuestras Fuerzas Armadas como es de rigor.

Todo esto, que ya ven que no es mucho ni complicado, hará una ceremonia sobria y hasta austera, pero para nada carente de la pompa necesaria, sin tener que acudir a un boato excesivo y hasta hortera. Ni a lo contrario. Hacer un acto más bien vergonzante y vergonzoso. Creo que la llegada nada menos que de un nuevo rey, al trono de España, se merece algo definitivamente solemne. Si no, cada vez daremos más pasos hacia una república. Porque las formas y maneras son necesarias. Para cualquier tipo de Estado. Pero para una monarquía, más.


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