Cultura

El estado mental, contra la abolición de los sombreros

Ya va por su tercer número, se trata de la revista El estado mental, una publicación que recupera -como quien rescata una prenda olvidada- el acto de pensar.

La portada del tercer número, correspondiente a julio-agosto.
La portada del tercer número, correspondiente a julio-agosto.

En su Autobiografía de papel, Félix de Azúa asegura que la abolición del sombrero como prenda cotidiana se llevó consigo la “vieja costumbre occidental de pensar”. Y aunque parezca una frase  nostálgica, la intención -al menos en lo que a este tema se refiere- es justamente la contraria: esta gente está demasiado ocupada con los tiempos que corren para echar de menos tiempos (supuestamente) mejores.  

Se trata de la revista El estado mental, una publicación –asociada a un proyecto más amplio, que un incluye una página Web y un programa de radio- de esas que valen el doble cuando pueden ser leídas en un aborregado autobús  o atrapado en la asfixiante canícula del metro. Siente entonces el lector la necesidad de llevarse la mano a la cabeza, acaso como reflejo recuperado del sombrero que protege las ideas de las ventiscas.

Con colaboradores tan disímiles entre sí como Ray Loriga, Juan Bonilla, Álvaro Pombo, Constantino Bértolo o Alberto García-Alix –son muchísimos más-, El estado mental salió a la calle tras un largo parón. El proyecto, que había nacido en 2010 como una revista-libro, llevaba mucho tiempo rondando la cabeza la Borja Casani, periodista y editor de revistas señeras como La luna de Madrid y El europeo, quien se aventuró en la creación de esta publicación más como un proyecto de intervención que solo como cabecera. “Hemos definido el proyecto de EEM como una acción artística colectiva, en la idea de que existe una forma artística de comprender y transformar el mundo, posiblemente más interesante que la política o la religiosa, dicho esto con todos los respetos”, plantea.

El espíritu de los tiempos, que dicen algunos, como si de un vaho se tratara. Pero algo de eso hay en estas páginas: la intención de sentarse a comprender, de la manera más honesta posible, los días que vivimos. Su primer número de la etapa anterior tenía la brusquedad y la urgencia de las cosas que se rompen: “Tenemos que hablar”, rezaba el epígrafe. Y quizá esa urgencia es la que contagió la edición de abril de 2014. Confeccionada con extremo cuidado, todo en esta publicación guarda sentido, desde el aspecto gráfico hasta la recuperación de géneros como el ensayo y la crónica, cada día más escurridizos en el imperio de las listas –los diez libros, las 8 bandas sonoras, las cinco exposiciones- que azotan en Internet.

Eso sí: ni apocalípticos ni integrados. No existe en El estado mental catequesis de ningún tipo, ni siquiera la impostura de quienes creen tener la razón. En ese sentido resulta curioso que Casani sea capaz de identificar en este proyecto, como en los anteriores que ha llevado a cabo, ese principio de desarreglo que permite a quienes viven una época la posibilidad de interpretarla. Por eso quizá resulte inevitable preguntar qué tanto se parece la España de El Europeo a la de El estado mental.

“Pues curiosamente las tres épocas de estas revistas; principios de los ochenta (La Luna), principios de los noventa (mi etapa de El Europeo), y la actual, son tiempos extrañamente parecidos con circunstancias completamente diferentes. Internacionalmente son los tres grandes momentos de crisis del proceso de desarrollo de la globalización. España los ha enfrentado como cualquier entidad biológica: los ochenta con el entusiasmo y la energía de la juventud, los noventa con el pragmatismo cínico de la madurez, los actuales, con el miedo y la desolación de la vejez”, explica Casani sobre unas páginas que huyen de la solemnidad como de la peste y en las que es posible detectar el viento fresco de los infiernos que mueven los cimientos.

De momento, el tercer número está listo: Post-todo. Los que le preceden  –La ira de los frustrados rezaba la entrega de junio-, sonla mejor prueba de adónde van, todos juntos, los responsables de este proyecto en el que participan también los periodistas y escritores Toño Angulo, Bárbara Mingo, Fidel Moreno y Bruno Galindo.  “Creo que la revista impresa y todas las plataformas web que estamos poniendo en marcha, están en proceso de definición y desarrollo. De momento se hablan, se imaginan y se concretan sobre la marcha. En la medida en que puedan continuar siendo así, aunque nunca podamos garantizar sus resultados, serán una excitante aventura para todos”, asegura Casani.

El estado mental (5 euros en Kioscos y librerías). http://www.elestadomental.com No es sólo una revista. Es una publicación mensual impresa de diez números al año con distribución en toda España. Se publica también en versión electrónica, además del portal www.elestadomental.com, una Web cuyos contenidos se actualizan a diaria y es de acceso gratuito. Asimismo, al proyecto se asocia EEM, RADIO, una emisora online con programación semanal a la carta y la emisión semanal en directo del programa Los lunes radio, a partir de las 20h.


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