Cultura

Angelina Jolie y otras directoras en el campo de batalla

El tema de la guerra y sus consecuencias ha sido recogido por el cine desde los inicios de éste. Las grandes contiendas bélicas, los desastres humanos causados y las pérdidas económicas derivadas se han abordado desde el Séptimo Arte casi siempre desde un prisma masculino, quizá por el hecho de que la mayoría de filmes estaban protagonizados exclusivamente por hombres que participaban en conflictos bélicos y se dirigían, asimismo, a este género, casi siempre con fines propagandísticos. 

Sin embargo y aunque el cine bélico ha sido un género de tradición más masculina, algunas directoras se han adentrado en el campo de batalla, recreando momentos históricos de los desastres de la guerra que a todos nos tocan. La última de ellas ha sido Angelina Jolie que está a punto de estrenar en España su segunda película bélica, Invencible. Aprovechando la noticia de la premiere repasamos éste y otros nombres de directoras que se han sumergido en la guerra para retratar la crudeza de los conflictos bélicos.

Angelina Jolie

La norteamericana se pone detrás de las cámaras por segunda vez para narrar en Invencible la historia verídica del atleta Loui Zamperini, que años después de participar en los Juegos Olímpicos de 1936 se alista en el Ejército de los Estados Unidos, donde se convierte en piloto de guerra. Durante la contienda, su avión se estrella, pasa 47 días a la intemperie en una balsa y finalmente es capturado y torturado por los japoneses que le confinan a un campo de internamiento.

El guion, que lleva el sello de los hermanos Coen, está basado en el libro de Laura Hillenbrand,Invencible: “Una historia de supervivencia, valor y resistencia durante la II Guerra Mundial”. Angelina Jolie aborda el género bélico por segunda vez, pues ya en su debut en el largometraje de ficción En tierra de sangre y miel (2011) afrontaba el drama de la Guerra de los Balcanes.

La actriz quedó muy tocada tras su visita a Bosnia y Herzegovina como embajadora de buena voluntad de la ONU y decidió escribir un guion sobre una historia de amor entre una bosnia y un oficial serbio en un contexto de violaciones y vejaciones durante la guerra.

El filme le trajo algunos problemas: primero durante el rodaje -tuvieron que rodar en Budapest tras la negativa de las autoridades serbias a filmar en suelo balcánico- y después, por una acusación de plagio de la que finalmente salió airosa.

Kathryn Bigelow

Directora, guionista, productora y primera mujer en ganar un Oscar a mejor dirección. Fue en 2010 por En tierra hostil, arrebatándole la estatuilla a su ex, James Cameron, que estaba nominado en la misma categoría.

El filme, que se llevó otros cinco Oscar, entre ellos, el de mejor película, es un magistral retrato sobre la labor de un grupo de artificieros norteamericanos durante la guerra de Irak. La cineasta, que se preocupa por mostrar el mundo que nos rodea, y es proclive a narrar la inmediatez de los conflictos actuales, ya se había interesado años atrás por el cine bélico basado en hechos verídicos. Es el caso de K-19, que se inspira en el primer desastre que sufrió el submarino nuclear soviético K-19 en 1961.

Pero fue con La noche más oscura (2013) cuando la directora se asentó definitivamente en este género. La cinta se centra en los diez años de investigación que llevaron hasta la captura y muerte de Osama Bin Laden. La directora ya se había involucrado en este proyecto antes de la señalada fecha del 2 de mayo de 2011 cuando un equipo de élite capturó y dio muerte al hombre más buscado de la historia. Una vez se hizo pública la noticia, Bigelow decidió continuar con el proyecto y meterse de lleno en el rodaje.

El filme estuvo nominado a los Oscar el pasado año en la categoría de mejor película.

Leni Riefenstahl

El régimen nazi encontró en la actriz, fotógrafa y cineasta alemana su herramienta perfecta de propaganda. Riefenstahl, a pesar de que, lamentablemente sentía afinidad por Hitler, realizó un virtuoso ejercicio cinematográfico innegable en los encargos que recibió del Partido, todos ellos, filmes propagandísticos-políticos con los que se pretendía ensalzar al pueblo alemán.

Después del éxito de su primer filme Luz azul (1932) que fue premiada en el Festival de Venecia, el dictador alemán puso sus ojos en la cineasta berlinesa y le encargó una trilogía, la llamada Trilogía de Núremberg que recogía la concentración del Partido Nazi en el Campo Zeppelín de Núremberg en 1933.

La obra estaba compuesta por tres piezas: Victoria de fe, El triunfo de la voluntad y Día de libertad: nuestras Fuerzas Armadas. Su siguiente mega-obra fue el documental Olympia, de más de cuatro horas de duración en las que filmó los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.

En toda su filmografía, pese al terrible objetivo que tuvieron sus obras, prevalece una puesta en escena y dirección artística impecables.

Larisa Shepitko

Directora ucraniana con una excelente visión narrativa y una factura visual bellísima, se alejó, a través de unos parámetros más poéticos, del cine bélico soviético más tradicional y patriótico.

Su película La ascensión, ambientada en la II Guerra Mundial, es calificada de obra maestra por su sensibilidad y profundidad psicológica que contrasta con el estilo habitual del cine bélico. La cinta ganó el Oso de Oro en la Berlinale de 1977.


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