Cultura

Lo mejor y lo peor de octubre

Fue un mes acaso demasiado corto para todo lo que ocurrió... En el último día del calendario, damos un repaso.

La obra 'Lluvia constante',sin duda, lo mejor de este octubre.
La obra 'Lluvia constante',sin duda, lo mejor de este octubre.

Debería de seguir lloviendo. Es cierto que el mes que concluye puede que haya sido el menos lluvioso y el más soleado en años, pero nos da igual. Porque el agua a la que nos referimos no cae del cielo. Se trata del montaje Lluvia constante, uno de los acontecimientos culturales que más aplausos y críticas positivas –merecidas, conseguidas a pulso- ha arrancado este mes.  La obra de Keith Huff, que desde su estreno en Broadway en 2010 –con Hugh Jackman y Daniel Craig- se ha representado en todo el mundo, fue adaptada por el director David Serrano e interpretada –acaso de manera magistral, aeróbica, total- por los actores Roberto Álamo y Sergio Peris-Mencheta. La pena, sin duda, fue el poco tiempo que estuvo en la cartelera de los Teatros Canal, apenas del 9 al 26 de octubre.

También magnífico, pero acaso de una manera más agria, fue el montaje Con la claridad aumenta el frío, una obra escrita a partir del libro Mis premios de Thomas Bernhard. Pep Tosar la ideó, la dirigió y la interpretó. Representada en el Teatro de la Abadía –que destaca siempre por un teatro fuertemente vinculado al autor, al texto-, la obra hacía las veces de una amarga comedia de salón, a veces enlentecida, en otras revulsiva, pero de la que se salía acaso con un malestar genuino, de esos que empujan a la escritura o la lectura.

'Lluvia constante' ha sido, sin duda, la mejor obra de este arranque de Otoño.

Y sobre eso también hay que hablar: sobre lo se ha publicado este mes y merece la pena leer. Por ejemplo, los breves y brillantes ensayos de Kenneth RexrothCita con los clásicos (Pepitas de calabaza) , una selección de textos que aparecieron originalmente en Saturday Review y que fueron compilados y editados con la traducción de Federico Corrientey en cuyas páginas Rexroth recorre los documentos básicos de la historia de la imaginación: del Poema de Gilgamesh al Huckleberry Finn de Mark Twain . Otra lectura más que recomendada es el Hombre en azul (Jekyll&Jill Editores), un ejercicio de ficción que hace Óscar Curieses, quien se coloca en los zapatos del pintor Francis Bacon para escribir una especie de diario personal que se comporta cual raro e interesante artefacto: es y a la vez no es –como le ocurría a Bacon- un autorretrato.

También publicado por una editorial independiente de Zaragoza –una ciudad que tendrá que promover su propia denominación de origen literaria a juzgar por la calidad de lo que sale de allí-, el sello Xordica edita una magnífica primera novela. Se trata de Ropa tendida, de Eva Puyó; pocas veces la búsqueda de un lugar en el mundo ha arrojado un texto tan efectivo, una prosa que se sostiene en lo aparentemente mínimo y que consigue lo bello sin empachar con la lírica. Y aunque ya la mencionamos en una entusiasta reseña, insistimos en Mi romance, la novela de Gordon Lish publicada por Periférica en septiembre.

En lo que a no ficción respecta hay una reedición que merece ser mencionada con especial entusiasmo: la que hace RBA de los libros Historias de Nueva York e Historias de Londres, de Enric González. Y aunque es cierto que los gustos son arbitrarios y que hay a quienes preferiremos siempre Historias del calcio, hay que decir que releer ambas –o simplemente descubrirlas en el caso de quienes no la hayan leído- forma parte de los aciertos del mes. También en no ficción, pero acaso más complicado de metabolizar, está el ensayo Ansiedad, publicado por Seix Barral. Aunque las apariencias engañan –y puede parecer literatura del bienestar -, este libro del periodista Scott Stossel tiene un raro efecto. Es imposible hablar de él sin retratarse. No es una lectura cómoda ni mucho menos amable, y sin embargo-o justamente por eso- sus hojas caen con más fuerza de las que caerán las del resto del otoño.

Pepitas de calabaza, Jeckyll and Jill, Xordica y Perfiérica, acierto total; El Planeta de este año, bochornoso.

En su colección Otra vuelta de tuerca, Anagrama ha publicado El meridiano de Greenwich y Cherokee, las dos primeras novelas de Jean Echenoz. También de un francés –y no de cualquiera, pues el Nobel de este año- toca mencionar la última novela dePatrick  Modiano. Hay que mencionar también La marca del editor, de Roberto Calasso, y El tercer personaje, de Sergio Pitol. Ambos son, sin dudarlo, gemas potentes en el joyero de Herralde.

De los bochornos literarios de octubre hay que mencionar –porque toca, porque no decirlo es peor que cebarse- el premio finalista del Planeta para Pilar Eyre, con todo el circo que eso supone. En la categoría de lo vergonzoso literario toca hacer mención al desplante que ha hecho Javier Marías en su columna de los domingos a Jordi Gracia por la reseña crítica que el catalán hizo de su libro Así comienza lo malo (Alfaguara). Tiene Marías la piel muy sensible, como mucho la tienen también los editores de Crítica, quienes han decidido primero censurar y luego no publicar El cura y los mandarines, el ensayo de Gregorio Morán que hace un recorrido por la cultura y la política en España desde 1962 hasta 2006, y que será publicado por la editorial Akal. También en la categoría de lo vergonzoso, aunque esta vez cinematográfico, hay que destacar la quinta entrega de Torrente, de la que hemos dado amplia cuenta en Marabilias.

En un recuento de aquellas cosas que se han publicado este mes en la prensa nacional e internacional y que merecen una relectura a conciencia habría que mencionar la especialmente lúcida –y bien escrita- entrevista que ha hecho el periodista Luis Alemany a Emile Carrère en el festival literario llamado La Risa de Bilbao o la entrega sabatina de Antonio Muñoz Molina, y de las que habría que resaltar –con gusto- la que dedicó a la película La isla mínima de Alberto Rodríguez. Ya puestos con el largometraje, pues menudo rapapolvo el que le dio Elvira Lindo a Carlos Boyero a propósito de la crítica que hizo éste tras el estreno de la película en el festival de San Sebastián.

A propósito del aniversario del nacimiento de Truman Capote, The Atlantic rescata de los archivos, Shut a final door , un texto publicado en 1947 por esta cabecera. Éste aparece, además, comentado por Noah Gordon. En su línea de enumeraciones y listas curiosas, The Guardian se ha lucido esta semana con algunas de sus entregas, pero especialmente interesante ha sido este texto que Sarah Churchwell dedica a Tennessee Williams. En la bitácora de lecturas digitales, hay que mencionar también el desapasionado –y justamente por eso interesante-  reportaje In Spain, Politics via Reddit, publicado por Jonathan Blitzer –periodista norteamericano  que pasó una temporada en España hace unos meses-  en The New Yorker. La guinda sobre el pastel, acaso porque puede que sea lo más hermoso que hayamos escuchado durante el comienzo de este otoño: el discurso de John Banville durante la entrega de los Premios Príncipe de Asturias.


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