Cultura

La 'planetaria' Pilar Eyre prefiere el sexo al independentismo

"¿Edulcorada? Cómo se nota que no ha leído mi novela", respondió la periodista y cronista social Pilar Eyre la noche en que le concedieron el premio como finalista del Planeta, uno de los premios literarios mejor dotados en España, por su novela Mi color favorito es verte.

Pilar Eyre posa junto al logotipo del Premio Planeta justo el día después de recibir el premio como finalista. (Foto: Andreu Dalmau EFE)
Pilar Eyre posa junto al logotipo del Premio Planeta justo el día después de recibir el premio como finalista. (Foto: Andreu Dalmau EFE)

Son las ocho de una mañana que todavía es noche. Hace apenas unas horas, ella recibía –vestida con un riguroso conjunto negro- de manos de José Manuel Lara y Artur Mas, la estatuilla de finalista del Premio Planeta 2014, que le fue concedido por su primera novelaMi color favorito es verte. La periodista y cronista de prensa rosa Pilar Eyre apenas y sonrió en el escenario. Parecía tensa, incómoda. Y así se mostró en la inmediata rueda de prensa que se celebra tras el anuncio. “¿Edulcorada? Cómo se nota que no ha leído usted mi novela”, respondió a quienes sacamos el hacha del escepticismo. Hoy, en cambio,  luce más tranquila, menos predispuesta. Ha bebido tres cafés. Se lo piensa con el cuarto.

Hay temas de los que no va a hablar, entre ellos, el independentismo. Así de claro. Ni una palabra al respecto. Sí se deslengua, en cambio, con la historia de amor y sexo que cuenta en Mi color favorito es verte, un libro autobiográfico –Pilar Eyre es la protagonista- que ni ella misma se atreve a considerar como una novela. “No hay nada de ficción, todo ocurrió y es verdad. Fue una historia de amor maravillosa y tenía que escribirla”, asegura con las manos enlazadas  sobre el regazo –parecen las de una mujer diez años mayor-.

“¿Edulcorada? Cómo se nota que no ha leído usted mi novela”

Algo de teatral tiene su relato. Al hablar, Pilar Eyre luce a la vez calmada e intensa; hasta uno podría percibir algo vidrioso en esos ojos que parecen canicas hundidas en una masilla. Sus rasgos tienen algo blando, casi derretido. Y sin embargo, algo en su conversacion resulta cercano, simpático, vital. Aunque si de algo se puede estar seguro, es de que Eyre no ha sonreído ni una vez en toda la conversación.  

“La novela trata sobre mi historia de amor con Sebastièn, un hombre francés. La escribí en medio de una enorme ansiedad. Y lo hice porque lo necesitaba. Cuando lo conocí, nos enamoramos inmediatamente. Vivimos días de amor y sexo, que cuento en el libro. En realidad cuento muchas cosas: cómo él me hizo sentir joven y atractiva, de todas las cosas que me hacía para gustarle todavía más”, dice.

Sebastièn era trece años menor que ella.  A juzgar por lo poco específica que es al momento de decir quién es, parecía periodista. Lo conoció en la Costa Brava. Luego de tres días intensos –asegura ella-, Sebastièn tuvo que marcharse. Le enviaron a Siria y al poco tiempo le dieron por desaparecido. Hasta el sol de hoy no sabe nada de él. Por eso decidió escribir esta historia, para vivirla por segunda vez y para aclarar qué era aquello que le angustiaba y la sacudía por dentro.

"Vivimos días de amor y sexo, que cuento en el libro"

“Escribí la novela en secreto, sin parar. Tuve que cambiar de teclado tres veces, porque apenas y paraba para comer. Me hacía un bocadillo que comía mientras escribía. Las migas caían sobre las teclas manchándolo todo”, asegura. Pero la terminó a tiempo. Decidió entonces enviarla al Premio Planeta. “Es la primera vez que hacía algo así, ni siquiera pensaba que podría quedar finalista. De hecho, me enteré cuando leyeron el veredicto”.

Autora de la casa –Pilar Eyre ha publicado casi una decena de libros con sellos del grupo Planeta-, a nadie le sorprende –excepto a ella, supuestamente-, que se le concediera el laurel de finalista en un Premio que, se conoce, termina en bestseller.Las ventas de ambas novelas -que se publican semanas después del Premio- son la apuesta fuerte de la campaña de ventas de diciembre. Todo el mundo compra las novelas finalista y ganadora; aunque es poco probable que se lean tanto como se regalan. Incluso hay quienes, con mala baba, dejan caer que a Eyre le ha sido concedido el premio finalista no solo para hacer caja, sino como un guiño de Lara a Zarzuela.

A nadie sorprende, excepto a ella que le dieran un premio llamado a convertirse en bestseller.

No demasiado incómoda, Pilar Eyre se ha posicionado como una soprano de la crónica rosa; un periodismo que da el Do de pecho en los temas más variados: la vida de la entonces reina Sofía; los entresijos de la abuela del rey Felipe VI y más recientemente una especie de perfil biográfico de la vida sexual de Franco. La reina de la casa (2012); La soledad de la reina: Sofía una vida (2012) y María la Brava: La madre del rey (2010), sobre Mercedes de Borbón-Dos Sicilias, son algunos de esos títulos.

A Pilar Eyre, insiste, ni le va ni le viene lo que digan. Ella es periodista y su escritura habrá de llevarla donde mejor le parezca. Sin embargo, se consumen ya los diez minutos que se conceden en la maratón de entrevistas que tendrá que conceder durante todo el día, y la periodista todavía no ha dado muchos más datos sobre esta historia de amor otoñal, de la que no revela mucha cosa. Al preguntarle por el paradero de Sebastièn, Pilar Ere rehúye, histriónica. Ya que no contesta sobre el particular toca, al menos, rascar un poco más. “¿Pero sabe siquiera Sebastièn que usted se ha ganado un premio contando la historia de ambos?”. Entonces ella titubea, empuja hacia arriba los ojos y hace como que suspira. “No lo sé. Me gustaría pensar que sí”.


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