Cultura

Tobias Jesso Jr., los juegos del destino de una de las voces del momento

En el fondo, no deja de ser la eterna historia de un artista en busca de fama, que pasado un tiempo prudencial de prueba y espera de respuesta, decide que no le queda más remedio que volver a hacer los bártulos y volver por donde había venido. El fracaso es un elemento más en miles de carreras y, de hecho, quien sale adelante es siempre una minoría. Pero el destino depara en ciertas ocasiones segundas oportunidades y quien sabe aprovecharlas se lleva la gloria.

Sin duda es el caso del canadiense Tobias Jesso Jr., una de esas voces, en esta ocasión unida a su piano, cuyo disco de debut, Goon, está siendo uno de los grandes destacados de esta primera mitad de año. Publicado hace apenas unas semanas, sus canciones, entre la nostalgia de un pasado entendido como un gran sueño y un presente que trata de no olvidarlo, tienen el sabor de los grandes compositores de los años 60 y 70. Y a pesar de que todo el mundo ande comparándolo con las obras de gente como Randy Newman o Harry Nilsson, sus temas no pierden la humildad de quien los hizo con la única intención de contar lo que sentía, sin saber a ciencia cierta si tales historias le interesaban a alguien. Pero el destino, en su caso, hizo su trabajo.

Una carrera casi truncada

Jesso comenzó tocando el bajo en la banda The Sessions, y con parte de ella se trasladó desde su Vancouver natal a Los Angeles, tras la tan deseada fama. Allí fueron banda de apoyo de Melissa Cavatti y comenzó su propia carrera como cantautor, sin lograr salir del anonimato, compartiendo habitaciones de prestado entre su grupo de amigos y viendo cómo los sueños se esfumaban. Y más cuando en 2012 fue atropellado por un coche mientras manejaba su bicicleta, que en ese mismo incidente robaron.

Mientras se recuperaba de las heridas sufridas y rumiaba su mala suerte, recibió la noticia del cáncer con el que acababa de ser diagnosticada su madre. Era el momento de plegar velas, reconocer el fin de una aventura y volver al hogar canadiense que en ese momento le necesitaba mucho más.

Una vez de vuelta a casa y jugando con el piano de la familia, un instrumento que nunca ha dominado perfectamente, comenzó a componer algunas canciones y a colgarlas en Internet. Para él, saber que un tema como Just a dream tenía unas 35 visitas un par de días después de haberlo colgado en YouTube, era un buen motivo de satisfacción. Lo mismo cada comentario elogioso que recibía a través de las redes sociales. Hasta que dos acontecimientos inesperados tuvieron lugar como los citados juegos del destino.

Enterado de que Girls, una de sus bandas favoritas, se habían separado, decidió escribir a su bajista y productor, Chet JR White, incluyendo en la carta enlaces a sus propias composiciones. A partir de ahí, el propio White, encantado con lo escuchado, se encargó de grabarle el disco, y producirlo junto a Patrick Carney, batería de The Black Keys, y Ariel Rechtshaid. El segundo hecho confirma el poder de Internet. Porque todo se disparó el día en que la cantante Adele escuchó el single How could you Babe y escribió a sus más de 20 millones de seguidores de Twitter que era simplemente fantástica y que tenían que escucharla. Y sin duda que buena parte de ellos lo hicieron.

Aunque más allá del apoyo cibernético y de los traviesos juegos del destino, Goon es un excelente compendio de canciones de reflexión, sinceras, emotivas, suaves y con contenido. Canciones unidas a una joven voz de 30 años y a un piano.


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