Cultura

Sinéad O’Connor, 'Nothing Compares 2 U' y otros artistas odiando sus canciones

Una única canción puede ser en ocasiones el sustento de toda una carrera artística a la que su creador se agarra con uñas y dientes. Pero también puede convertirse en una pesada carga de la que uno no logra separarse nunca. Al menos hasta que llega un momento en que dice basta.

Es lo que acaba de anunciar la cantante irlandesa Sinéad O’Connor a través de un escrito publicado en su muro de Facebook. Que no volverá a interpretar en directo la canción Nothing Compares 2 U, su mayor éxito de proporciones mundiales alcanzado en 1990 e incluido en su segundo disco, I do not want what I haven’t got. La canción, compuesta por Prince y publicada originalmente cinco años antes por la banda paralela del de Minneapolis, The Family, pasó desapercibida hasta que cayó en manos de O’Connor para alcanzar la gloria. 25 años después, la irlandesa reconoce que ya no puede conseguir ninguna identificación emocional con la misma, y que interpretarla exclusivamente por el placer de agradar a su público sería traicionar su profesión, que no es otra que transmitir emociones de manera honesta. Así que prefiere avisarlo de antemano para evitar sorpresas y decepciones a los asistentes a sus conciertos.

Tal vez no deje de ser una polémica más en una artista que siempre vivió rodeada por ellas, dada su fuerte carga ideológica, hasta el punto de tener prácticamente que interrumpir su carrera tras la rotura en directo en la televisión norteamericana de una fotografía del papa Juan Pablo II en 1992, protestando contra los abusos sexuales en la iglesia católica, abusos que ella misma declaró haber sufrido a manos de su propia madre. Con el nuevo siglo logró retomar una carrera que tiene hasta el momento su último eslabón en el disco del año pasado, I’m not Bossy, I’m the Boss.

El hartazgo de la repetición

Pero este repudiar en público canciones que han llevado a la fama a más de un artista no es algo nuevo. Veamos algunos ejemplos que son también bien definitorios de todo un hartazgo.

Radiohead – Creep

El mismo año que Sinéad O’Connor montaba su escándalo papal, Radiohead publicaban su primer single, Creep, y conseguían un éxito que les encumbraba mundialmente. Desde entonces, los miembros de la banda, con Thom Yorke a la cabeza, han echado pestes del tema, han cuestionado que se identificara al propio Yorke con el protagonista de la canción, y han mostrado su cabreo por convertirse en petición monotemática en sus conciertos, llegando a insultar a alguno de sus fans pedigüeños.

Led Zeppelin – Stairway to heaven

Cuando los Zeppelin se reunieron para su famoso concierto de homenaje a Ahmet Ertegun en el O2 Arena de Londres en diciembre de 2007, Robert Plant aceptó a regañadientes el tener que tocar Starway to heaven, y lo hizo sólo por la insistencia de Jimmy Page y con la condición de que bajo ningún concepto fuera la última en interpretarse. Posiblemente el mayor éxito popular de Led Zeppelin es objeto de tal odio por parte de su cantante que la rumorología, ciertamente exagerada, afirma que es una de las razones de la eterna negativa de Plant a reunir de nuevo a la banda.

Beastie Boys – (You gotta) Fight for your Right (to Party)

Incluida en su disco debut Licensed to Ill de 1986, fue tal vez el más importante de la retahíla de singles de dicho álbum que puso a la banda de Nueva York en el mapa del éxito, y que sin embargo, nunca volvió a ser interpretado en directo desde el año siguiente. La razón era que lo que había nacido como una parodia sobre ciertas actitudes fiesteras del mundo del rock había perdido toda la carga de ironía para la mayoría de sus fans, que se la tomaban como una exaltación de las mismas.

Simple Minds - Don’t you (Forget about me)

Irónicamente, el mayor éxito comercial de la banda liderada por Jim Kerr ni era una canción compuesta por ellos ni fue nunca incluida en ninguno de sus lp’s (salvo recopilatorios), ya que no la tenían en muy alta estima. Compuesta por el productor Keith Forsey y por el guitarrista Steve Schiff para la banda sonora de la película The Breakfast Club, había sido rechazada con anterioridad por Cy Curnin de The Fixx, Bryan Ferry de Roxy Music y Billy Idol, que, o bien no vieron su comercialidad intrínseca, o bien tuvieron muy claro su falta de calidad. Simple Minds nunca se sintieron muy cercanos a la misma.


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