Cultura

The Jesus & Mary Chain celebran sus 30 años cantando

Comienza la canción ‘Just like honey’, y comienza el disco Psychocandy, con el mismo redoble de tambores con que lo hacía el clásico de las Ronettes ‘Be my baby’, producido y coescrito en 1963 por el mago de los estudios Phil Spector, creador del llamado ‘muro de sonido’ y hoy en la cárcel condenado por asesinato. Pero tras el redoble, en lugar de la limpieza cristalinamente pop de las voces de las chicas, lo que sonaba era la reverberante voz de un escocés, Jim Reid, envuelta en guitarras plenas de distorsión y, eso sí, danzando alrededor de una melodía de puro pop.

Era el comienzo de una aventura que tenía en Psychocandy su disco de debut. La banda escocesa The Jesus & Mary Chain publicaron aquel trabajo en 1985, para convertirlo en una de las piezas esenciales de la música independiente de entonces y en uno de los discos más influyentes de las últimas décadas. Por ello no es extraño que, una vez confirmada la reunión de la banda hace unos años, estén dedicando todo el actual a celebrar los 30 años de aquella efeméride.

Para ello, interpretan el disco en su integridad en directo, como harán en el próximo festival Bilbao BBK Live , y acaban de anunciar estos días la publicación de un nuevo disco en vivo. Live at Barrowlands recogerá la actuación que dieron el pasado mes de noviembre en el club de Glasgow, como apertura de los fastos de celebración del aniversario, e irá acompañado por un libro con toda la información relativa a la preparación del mismo, entrevistas y demás memorabilia para adictos a los recuerdos.

La explosiva distorsión de La Cadena de Jesús y María

Pero, ¿suponía realmente Psychocandy una novedad musical, un nuevo camino nunca antes transitado? Evidentemente, no era para tanto, ya que la esencia de su propuesta, la unión de elementos visceralmente eléctricos, duros y psicodélicos con las limpias melodías del pop ya había sido territorio explorado principalmente por The Velvet Underground durante los 60. De hecho, la Velvet era una de las bandas fetiche de los hermanos Reid, Jim y William, fundadores y cabezas pensantes de The Jesus & Mary Chain. Como también lo eran la urgencia de grupos que habían emponzoñado su música con el punk, como Iggy Pop & The Stooges o los Ramones, y al mismo tiempo, el pop imperecedero que nacía de las voces de los Beach Boys o las Shangri-Las.

 Pero a mediados de los 80, cuando la música electrónica y sintetizada copaba las listas, la rampante distorsión guitarrística a lomos de bellas melodías resultó cuanto menos adictiva. Sus primeros conciertos eran rápidos como el rayo, apenas 30 minutos, y con la banda de espaldas al público y creando su nuevo y propio muro de sonido. Acompañados por el bajo de Douglas Hart y por la batería de Bobby Gillespie, quien posteriormente les dejaría para continuar su propio proyecto, Primal Scream, los hermanos Reid consiguieron en Psychocandy dar entidad a esa idea de llevar la distorsión y el ruido a cotas armoniosa y melódicamente bellas.

Y de alguna manera labraron el camino para que años después grupos como My Bloody Valentine pusieran en solfa el llamado shoegaze, o Dinosaur Jr. bebieran igualmente del caramelo psicodélico al igual que otras bandas cercanas a la explosión grunge. The Jesus & Mary Chain continuaron publicando discos con una buena media de interés y calidad hasta 1999, en que los hermanos decidieron dar por finalizada la andadura. Para, como tantos otros, volver en 2007 y recoger buena parte de las alabanzas que habían ido acumulándose durante estos años de reconocimiento callado y sincero.


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