Cultura

Dirigir una orquesta sinfónica… a la orilla del mar

El músico y director de orquesta almeriense Francisco J. Hita hace lo que los oleajes: sonar con fuerza en la orilla de una playa. Aquí su historia. Una primera vez que merece la pena ver y escuchar…

Una imagen de #MyFirstOrchestra, del proyecto impulsado por Vodafone, con Francisco Hita dirigiendo un concierto a orillas del mar.
Una imagen de #MyFirstOrchestra, del proyecto impulsado por Vodafone, con Francisco Hita dirigiendo un concierto a orillas del mar.

Un hombre vestido de traje ante el mar, solo, recortado como una silueta oscura por una puesta de sol… Una postal entrañable, inmensa como sólo pueden serlo las estampas tocadas por la belleza. Pero este no es cualquier hombre, tampoco está solo, ni ésta es cualquier estampa.

De pie, ante un atril, Francisco J. Hita dirige a 75 músicos. El movimiento de sus brazos levanta un oleaje distinto del que ocurre en el agua. Y entonces es ahí cuando el adagio de la sinfonía número dos de Rachmaninov se levanta como una ventisca, la más hermosa que alguna vez haya despeinado la arena en una playa de Almería. Y sólo por eso: porque él la propicia.

Éste, insisto, no es cualquier hombre, ni ésta es cualquier playa, mucho menos cualquier ocasión. El hombre que viste de traje a la orilla del mar tiene 28 años. Es pianista y músico profesional. Alguien que dedica todo su tiempo a hacer música, a enseñarla, estudiarla, entenderla y que dirige, por primera vez, una orquesta sinfónica… a la orilla del mar.

“Ensayo todos los días frente a un espejo (…) La música suena mi cabeza, pero cuando la escuchas, realmente, es cuando es mágica”. Así, en apariencia cuadriculado y perfeccionista, con una barba acaso demasiado severa para su juventud, habla el almeriense Francisco J. Hita ante la cámara del proyecto Firsts, una iniciativa impulsada por el Grupo Vodafone y a través de la cual la compañía telefónica organiza un concurso –en todo el mundo- que pretende inspirar a las personas a realizar cosas extraordinarias por primera vez utilizando la tecnología móvil.

Sí. Una primera vez… El proyecto Firsts de Vodafone ha acogido y patrocinadodistintas iniciativas que rompen el celofán deotra manera: la boxeadora que desea enseñar a las mujeres a defenderse en la India, el surfista que busca la ola más grande, la profesora de biología que quiere nadar entre ballenas…La teleopeadora no sólo propicia y organiza la experiencia, también la filma y produce con ella un breve documental que resulta, la mayoría de las veces, inspirador. Pero el caso de Francisco J. Hita ha ido mucho más allá.

Para quien piensa la música, pergeñándola en su cabeza, la comunión más grande ocurre al compartirla, al interpretarla. Y él ha decidido hacerlo con la naturalidad y la fuerza de los oleajes. Colarse en la vida del hombre que pasea desprevenido, de la mujer que moja los pies en la orilla, del niño que rellena un cubo de arena. Y lo ha conseguido con esa belleza que tienen las cosas excepcionales.

Pianista profesional formado en los conservatorios de música de Almería, Granada y Badajoz y ahora estudiante para director de orquesta –además de profesor-, Francisco J. Hita se postuló al concurso organizado por la teleoperadora. Escribió un correo. Obtuvo una respuesta. Se sometió a una votación en las redes sociales y ganó.

Fue así como, en coordinación con Hita, un equipo de producción de Vodafone convocó a los músicos de la Orquesta Ciudad de Almería para que le acompañaran en ese gesto efímero, acaso extravagante, de dirigir un concierto a orillas de la Playa El Zapillo,  en Almería, el lugar donde él nació. La experiencia ha quedado comprimida en cuatro minutos y 27 segundos en los que cabe una vida entera.

El vídeo refleja el día a día de este joven músico. Busca las palabras de quienes trabajan con él, de sus alumnos y su familia. “Soy alguien que aparenta ser muy recto. Pensando en lo que debe y no debe ser”, dice él de sí mismo. "De pequeño era como ahora pero sin barba, y con un punto perfeccionista", aseguraun compañero de estudios del conservatorio. “Música y música y música”, como dice su padre y, entre medias,esos pájaros -cuántos de ellos, a decir de su hermana-, dando vueltas en una cabeza privilegiada, la suya.

Y quien así lo desee, puede ver el vídeo una, dos, tres, cuatro veces…Ocurrirá siempre lo mismo: el estómago enredándose en el golpe de una emoción, la vida tocada por la ventisca que levantan a su paso la belleza, la vocación y el talento.


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