Cultura

813: una visión de Truffaut por Paula Bonet

Una cifra: 813. Éste es el número que da título al segundo libro de Paula Bonet. Una edición de cuidadas ilustraciones y texto de caligrafía artesanal que ahonda en la cinematografía y personalidad de François Truffaut, ámbitos imposibles de desligar en este caso.

En un imponente tamaño presenta la editorial Bridge 813, el último libro de la ilustradora Paula Bonet, una proporción que entendemos en cuanto abrimos la primera página. Ya no sólo porque asociamos la importancia a la monumentalidad, sino porque los dibujos que ejemplifican las palabras -escrita una a una por la propia Bonet- de este álbum ilustrado lo precisan para ser apreciadas como se merecen.

A través de estas 96 páginas Paula es capaz de hacer una retrospectiva de un fragmento de la obra e intimidad de Truffaut. Sin introspección no habría películas de Truffaut, así como sin cine no existiría para nosotros el Truffaut que conocemos.

El libro se divide en una parte más biográfica y en otra más fílmica.

El libro se divide en dos partes, como el corazón del cineasta, puesto que una mitad la tenía puesta a Jean-Pierre Léaud, un joven actor en quien se reconocía y que, de hecho, daba vida a Doinel, el personaje a través del cual el director plasmaba su vida en las películas que realizaba.

En el caso del ejemplar, es precisamente en la primera parte donde se centra en un estudio de tintes más biográficos, concretamente, en el triángulo formado por Truffaut-Léaud-Doinel. La segunda, está dedicada a varios de los triángulos que en algunos de sus filmes se crean: el formado por Jules-Catherine-Jim en Jules y Jim, el de Nicole-Pierre-Franca en La piel suave; e incluso un doble triángulo construido por Philiphe Bauchard- Bernard Coudray- y sus respectivas esposas en La mujer de al lado.

Un número significativo

Todo ello englobado bajo un número más que significativo en la obra de François, el 813. La dibujante alude en su libro a la película La piel suave, pero son numerosas las ocasiones en las que el realizador echa mano de esta cantidad, que es tomada a su vez de la novela Arsenio Lupin, figura clave y recurrente para el autor de la misma, Maurice Leblanc.

Y es que ‘esfuerzo’ y ‘delicadeza’ son las palabras que mejor definen las llanas de esta edición, para cuya ejecución Paula se desplazó hasta París, a fin de acercarnos el ambiente parisino de olor perfume, sabor a creperie y luz rosada que el mismo François respiró una vez y que, aunque de forma algo más abrupta, refleja en su filmografía. Todo un hito de la Nouvelle Vague.

El primer volumen de autoría propia que se publicó de la artista llevaba como título Qué hacer cuando en la pantalla aparece THE END. Pero esta joven de Vilareal ha estado zascandileando previamente con el óleo y con los grabados en lugares como Chile o Italia. Técnicas que, debido a la gran inversión de tiempo que requieren, sustituyó por la acuarela, tinta china y el bolígrafo que emplea actualmente. Reconoceréis su estilo porque lo más característico es la acumulación de color rosado en la nariz y orejas de los rostros que dibuja y la minuciosidad con la que realiza a boli las hebras de los cabellos. Con una labor sumamente divida – ilustración en prensa, cartelismo, escenografía o pintura mural-, parece ser que a Bonet aún le queda mucho trecho hasta ver en su pantalla profesional el ‘the end’. 


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