Una instantánea es un momento en el que algo ocurre -o deja de ocurrir-: un gesto, una mano extendida en el aire, un beso no correspondido o una sonrisa estropeada. Detrás de la cámara alguien observa, dispara, presiona ese  botón que hace las veces de gatillo. Todo es suceptible de ser fotografiado, sin duda, pero si hay un evento que ha despertado el interés de muchos fotógrafos ese ha sido la Semana Santa: desde Ramón Masats hasta Cristina García Rodero. En esta ocasión, sin embargo, apartamos la mirada estrictamente religiosa, para fijarnos en otros ángulos. Acaso los más políticos e incluso históricos. El Lado B de la fe cristiana y que tiene su reverso justamente en quienes la profesan. En esa búsqueda hemos encontrado muchas cosas, desde imágenes antiguas venidas de otro tiempo hasta otras, muy actuales, que nos llevan a un pasado.

"Grande va a ser la Semana Santa del año de la victoria", exclamaban entonces en 1939 costaleros y feligreses en Sevilla. La guerra llegaba a su fin y sin embargo, pasos y cristos desfilaron por la ciudad, acaso porque la vida seguía ocurriendo o porque aquellas procesiones reafirmaban algo. Tras tres años de guerra y un millón de personas muertas, Madrid había caído ante el ejército nacional, entonces comandado por Franco. «Mejor marco reclamaban el cimero acontecimiento sevillano, el jubilo inmenso por la Patria totalmente recuperada, la presencia de tantos héroes, muchos entre ellos con huellas imborrables de la guerra que ganaron con su sangre, como han impreso en el cortejo, cumpliendo promesas a Jesús y a su Divina Madre ofrecidas, la especialísima nota emocional que su sola presencia significaba", añadía la edición de ABC finales de marzo de ese año.

Apenas un año después de ganar la guerar al frente de los nacionales, puede verse a Francico Franco -vencedor, acaso henchido- en compañía de su mujer Carmen Polo. La fotografía concreta incluida en esta galería fue hecha en 1940; en ella ambos observan un paso en la ciudad andaluza. Existe otra fotografía, de 1953, en la que Franco aparece ante el Cristo del Cachorro.

Pero existen también otras fotografías, acaso remotas, avinagradas por el paso de los años. Una de ellas es la instantánea del paso Jesús atado a la columna, frente a la Capilla de la Fábrica de Tabacos, una postal conservada por la Fundación Juan March y que muestra a una ciudad en ruinas, ella misma un responso, empujando aquellos pasos de pesadas imágenes y gestos de sufrimiento. Casi cuarenta años tras el fin de la guerra, dos después de la muerte de Franco, el fotógrafo de la Agencia Magnum Josef Koudelka retrató a dos cofrades que avanzan por las calles de Sevilla. Entre la silueta de ambos se cuela un país en la pintada del muro blanco que les enmarca.

Contrastan también, por ejemplo, una entonces muy joven duquesa de Alba retratada junto a La Esperanza Macarena de Sevilla con las instantáneas en las que se ve a la presidenta de Castilla-La Mancha y secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, acompañada de Soraya Sáenz de Santamaría, actual vicepresidenta de gobierno.La imagen no fue hecha en Semana Santa, sino en  el Vaticano, ante el Papa, en 2012, con motivo de la declaración de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia Universal. Ambas llevan peineta y oscura mantilla -cubrirse la cabeza es un gesto de respeto-, y apenas un blanco collar de perlas sobre el vestido negro. Una imagen actual venida de otro tiempo, acaso, de otra España más lejana. Es sabido que a Dolores de Cospedal le gusta llevar mantilla, prenda que suele utilizar a menudo y que vistió la última vez en Toledo.


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