Cultura

Los 90 años del Museo del Romanticismo en imágenes

Por sus salones han pasado desde Ortega y  Gasset hasta Ramón Gómez de la Serna. Durante la Guerra Civil tuvo como director a Rafael Alberti. El Museo del Romanticismo celebra sus 90 años sacando a la luz sus recuerdos.

Corría el año 1924. Miguel Primo de Rivera recién había clausurado el Ateneo de Madrid cuando en la madrileña calle San Mateo, el marqués de la Vega Inclán y Flaquer, destacado personaje de la vida cultural española de principios del siglo XX, decidió crear un museo que contara  cómo habían vivido sus antepasados.  ¿El lugar? El palacio del marqués de Matallana.

Todavía ubicado en el número 13 de San Mateo, el Museo del Romanticismo celebra sus 90 años.  Y lo hace con aire renovado. De las 12 salas iniciales, ha pasado a tener 26 . Y de una colección de 86 piezas ahora cuenta con más de 20.000.

Animado por el espíritu cosmopolita de Vega Inclán – también creador del Museo de El Greco de Toledo y del Museo Casa de Cervantes de Valladolid-, el museo se concibió no como una mera exposición de objetos sino con la intención de recrear del ambiente  decimonónico.

A su inauguración, en 1924,acudió buena parte de la sociedad madrileña que puedo admirar  no sólo las obras de Vega Inclán, sino también las donaciones y depósitos de personalidades del momento, como los dos cuadros de Leonardo Alenza donados por el Marqués de Cerralbo. Más adelante se incorporaron piezas pertenecientes a grandes literatos como Mariano José de Larra, José de Zorrilla, o Juan Ramón Jiménez.

El Museo fue objeto de un vivo interés por parte de los más grandes intelectuales del momento, como José Ortega y Gasset, Francisco Sánchez Cantón o el Marqués de Lozoya. Con posterioridad, durante la Guerra Civil, la importancia de la institución quedó subrayada por el hecho de nombrar como director del Museo Romanticismo a una personalidad tan emblemática como la de Rafael Alberti, con lo que quedaba garantizada la protección del rico patrimonio custodiado en él.

El edificio, representativo de vivienda noble del Antiguo Régimen en la capital madrileña, conserva hoy espacios únicos, como su Salón de baile o el magnífico jardín en el que hoy funciona uno de los cafés más concurridos de Madrid. Sin embargo, si existe algo que distingue al museo es su excelente galería pictórica, en la que están representados los artistas más relevantes del siglo XIX español, sobresaliendo un excelente cuadro de Francisco de Goya, San Gregorio Magno.

Destacan también las obras de Vicente López Portaña, los paisajistas Carlos de Haes, Jenaro Pérez Villaamil y Luis Rigalt, así como el pintor sevillano Valeriano Domínguez Bécquer, hermano de Gustavo Adolfo Bécquer. Completan la colección Antonio María Esquivel, Carlos Luis de Ribera, José Gutiérrez de la Vega, Federico de Madrazo o Leonardo Alenza, con una de las pinturas icónicas del Romanticismo, la Sátira del Suicidio.

El museo cerró sus puertas en 2001. Y valió la pena. Tras ocho años de obras, el palacio no sólo recuperó su esplendor inicial, también modernizó su espíritu a la vez que recuperó su cometido inicial. Para celebrar los 90 años, el Museo saca a la luz las fotografías que mejor muestran estos cambios. El público podrá así apreciar cómo era el Salón de Baile en 1924 o ver una instantánea de la fiesta celebrada en el Jardín en 1949 en honor a Ramón Gómez de la Serna para festejar su llegada a España.


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