Cultura

No es país para impresionistas… ¿O sí?

El Museo Thyssen propone un diálogo entre el impresionismo francés y el estadounidense a través de una exposición que une más de 80 pinturas de artistas como Degas, Manet y Monet.

Bajo el sol, 1909 (Sunlight), de Frank Weston Benson.
Bajo el sol, 1909 (Sunlight), de Frank Weston Benson.

De un tiempo a esta parte, el Museo Thyssen acomete la primera vez de todo cuanto se exhibe en España: el Cézanne de enero de 2014; el Pisarro del verano de 2013 e incluso el Givenchy que ahora copa las salas. Ocurre de nuevo, según ellos: a partir de este 4 de noviembre. Es decir, la pinacoteca presenta al público Impresionismo americano, la primera exposición que se realiza en España sobre la expansión de este movimiento pictórico en Norteamérica y en la que se rastrea, a través de 80 pinturas, el modo en el que los artistas estadounidenses los descubrieron en las décadas de 1880 y 1890, así como su desarrollo posterior.

La exhibición propone “un diálogo entre el impresionismo francés y el estadounidense” a través una selección de pinturas de los maestros Degas, Manet y Monet con obras de los norteamericanos que alrededor de 1890 descubrieron en Francia este estilo y lo desarrollaron al regresar a su país. Existen, sin embargo, otras claves que dividen la muestra en dos grupos: la de quienes conocieron el impresionismo in situ y la de quienes lo recibieron porque algunos ejemplos de éste llegaron a los EE UU. -

De un tiempo a esta parte, el Museo Thyssen acomete 'la primera vez de todo' cuanto se exhibe en España...

Aunque  artistas como Mary Cassatt  y John  Singer Sargent llevaran algunos años viviendo y exponiendo en Francia y tuvieran una relación muy estrecha con pintores como Degas o Monet, muchos tuvieron que  esperar hasta  1886, a la exposición del impresionismo  francés  organizada por el marchante Paul Durand-Ruel en Nueva York, para que comenzar a hacerse uso de la nueva pincelada, los colores brillantes y los temas modernos del movimiento francés, y se animaran  ncluso a viajar a París para conocerlo de primera mano.

Según Katherine Bourguignon, comisaria de la muestra y conservadora de la Terra Foundation for American Art Europe, las obras de algunos artistas como Mary Cassatt –la única impresionista de verdad, según Bourguignon-, Sargent  -a quien el Thyssen dedicó una exposición con Sorolla- o Whistler reunidas en la muestra revelan su papel en el desarrollo del impresionismo,  mientras que las de Theodore  Robinson o Childe Hassam, entre otros  artistas  que viajaron  también  a Francia para conocer el impresionismo, muestran una  asimilación más gradual de la nueva técnica.

A finales del XIX, se formó una colonia de pintores norteamericanos en Giverny.

Tras los pasos del pintor Childe Hassam, que pasó tres años en Francia, se formó una colonia de pintores norteamericanos en Giverny que, a su vuelta Estados Unidos, empezaron a incorporar los nuevos temas, composiciones y colores a sus obras, en las que abundan las vistas urbanas y de jardines. A lo largo de la década de 1890 fue aumentando el número de artistas americanos que seguían la creciente popularidad del impresionismo que adaptaba la mirada francesa a los temas nacionales.

Hassam, por ejemplo,  sólo se dedicó enteramente al impresionismo tras regresar a Estados Unidos en 1889 donde, al igual que William Merritt Chase, realizó numerosas vistas urbanas y de jardines. Chase, que fue uno de los pintores esenciales para el desarrollo del impresionismo  en Norteamérica. Su fuerte influjo está representado en algunos lienzos que ejemplifican esta adaptación norteamericana del impresionismo francés: los parques públicos  de Nueva York y Brooklyn; el paisaje de Vermont y las estampas al norte del estado de Nueva York como los paisajes de Boston y Chicago.

"Impresionismo Americano" en el Museo Thyssen


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