Cultura

David Delfín: “La palabra artista suena a síndrome del impostor”

Entró pisando fuerte en la Pasarela Cibeles, hace más de 10 años. Entonces escandalizó y emocionó a partes iguales. Este mes, el diseñador exhibe Interiores en La Fresh Gallery, una muestra que reúne  un conjunto de dibujos y textos escritos a cuatro manos con Bimba Bosé.

Cuando hace más de una década parafraseó a Magritte cubriéndole el rostro con capuchas a las modelos que llevó a su primera Pasarela Cibeles, muchos se llevaron las manos a la cabeza. Entonces nadie le conocía. Recién había creado la firma Davidelfín junto a Bimba Bosé y los hermanos Postigo. De ahí en adelante, este malagueño no ha parado de sorprender … y no sólo en la moda,  también en galerías, museos, platós o spots publicitarios. 

Él mismo lo ha dicho: llegó a la moda de la mano de la pintura. La ropa, en el fondo, es un soporte. Vida y obra, en su caso, son una misma cosa, una idea que rescata de Joseph Beuys, artista alemán al que alude constantemente para referirse a su propio trabajo. A pesar de eso, David Delfín no se cree un artista, ni mucho menos. Y mientras afirma que tiene todo por hacer, se apunta una más a sus exposiciones –que ya son varias-. Se Trata de Interiores, una muestra de 40 textos, dibujos y poemas que inaugura el próximo 12 de septiembre en La Fresh Gallery.

-Ahora se dedica, también, a los cadáveres exquisitos.

-Hay de todo: textos, poemas, letras de canciones, dibujos. Son cerca de cuarenta. Algunos textos son míos, otros los escribí con Bimba a la manera de un cadáver exquisito: yo le mandé un versión, ella me respondió otra y así. También hay desde versos de Oscar Wilde hasta canciones sacadas de Alicia en el país de las maravillas o Peluquitas, de las Nancys Rubias.

-Bimba Bosé y usted... ¿Exageramos si decimos que vais a lo Christo y Jeanne Claude?

-Cuando se refieren a ella como mi musa, creo que no se expresa el verdadero papel de Bimba para mí. Ella es mucho más que una musa, es una parte imprescindible de mi vida. Es algo que me ocurre, mucho: no puedo separar lo personal de lo profesional.

-Igual que Beuys, una influencia importante para usted. ¿Cuándo hará desfilar a sus modelos sobre camillas?

-Lo he hecho ya. Antes de llegar a la Pasarela Cibeles, en mi primera acción en Barcelona. Se trató de una línea de ropa militar de segunda mano en la que hacía referencia a la vida de Joseph Beuys.

-Ha hablado varias veces de ese proyecto.

-La ropa tenía muchas mezclas con fieltro, un material que marcó a Beuys. Y justamente, para mostrar la ropa, los modelos no desfilaban, estaban en camillas.

-¿Se encerrará entonces en La Fresh Gallery con un Coyote?

-No, me pega más meterme en una piscina con delfines.

-¿Artista, diseñador, bailarín, performer?

-Me considero diseñador. La palabra artista es tan seria y compleja que me da algo de temor, por esto del síndrome del impostor. Sea lo que sea, aquí estoy, con esta exposición. También expuse con Soledad Lorenzo. Hice una acción en el Guggenheim de Bilbao, el CAC de Málaga. Es una faceta más. Estos dibujos que ahora exhibo llevo años haciéndolos.

-¿Todavía con la mano izquierda?

-Todos los dibujos y las caligrafías los hago con la mano izquierda.

-Ha repetido muchas veces que llegó a la moda por la pintura, ¿y el teatro?

-Cuando me vine a Madrid, en el año 1989, tenía 18 años y quería ser actor. De hecho, la primera década en la ciudad trabajé en diferentes compañías, con Dani Pannullo, que era una especie de coreógrafo o agitador cultural. Pero al final, no lo sé… cuando llegué al mundo de la moda, un poco de manera accidental, me di cuenta de que había encontrado mi lugar.

-¿Ficharía a Marina Abramovic para su próximo proyecto o se ofendería Bimba?

-¿Abramovic? Me interesa su trabajo pero creo que hay un montón de creadores que han influenciado mi trabajo muchísimo más,  lo que ocurre es que buena parte están muertos. Pienso en Diane Arbus o Louise Bourgeois, de quien hay muchas referencias en mi trabajo. Y David Lynch, claro, es una de mis pasiones. De alguna forma, todo lo que me ha tocado en la vida se refleja en mi trabajo y Lynch me interesa no sólo como cineasta sino como creador.

-Cuando la prensa dice que “culturiza” la moda, en el fondo redunda, ¿no le parece?

- A la moda se le intenta despojar de valor. Yo no digo que la moda sea arte, de la misma forma en que no creo que la pintura o la escultura sean arte. Son soportes. No es lo mismo un cuadro de Cy Twombly que lo que pueda pintar mi prima. Y con la moda ocurre lo mismo. Como encierra esta cosa funcional o que entra dentro de una cadena de producción, tiende a menospreciársele, cuando en las artes visuales también existen esas mismas cadenas de producción: las litografías, serigrafías…

-¿Qué le falta por hacer?

-Todo. Tengo la sensación de que no he hecho nada y que todo está por llegar.


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